08/11/09

Prólogo

Al otro lado de la calle se elevaba una casa de dos plantas de aspecto fantasmal. Decenas de telarañas colgaban cerca de las puertas y ventanas. También había insectos gigantes y, al estar lo suficientemente cerca lo descubrió, calabazas esculpidas con rostros monstruosos, que brillaban gracias a velas en su interior. Era Halloween.

Llamó a la puerta con sus huesudos nudillos, pero nadie contestó. Entonces reparó en el timbre. No acababa de acostumbrarse a las nuevas tecnologías. Esta vez sí obtuvo respuesta: una mujer vestida de bruja, con escoba en una mano y una cesta con dulces en la otra, le abrió. Detrás venían corriendo dos chiquillos, mientras gritaban "¡truco! ¡truco!". Se detuvieron junto a su madre, atónitos los tres ante la perfección del atuendo del visitante.

"¡Carlos, ven a ver esto!", llamó la mujer hacia dentro de la casa. El marido salió del salón, portando un candelabro y totalmente vendado. Encontró una figura enjuta envuelta en una túnica negra con capucha. No se reconocían sus facciones, pero las manos imitaban a la perfección las de un esqueleto. Reposaba en su hombro derecho una enorme guadaña.

- Eh, amigo -dijo al verlo-, ¿de dónde has sacado ese disfraz? ¡Es la bomba!



Minutos más tarde la casa era pasto de las llamas. Escuchó a lo lejos las primeras de las tres sirenas habituales. En ese momentó cayó del marco superior de la puerta una placa de madera carbonizada en la que aún eran visibles sus números de metal: 154. Metió la mano en el bolsillo de su túnica, de donde extrajo una pequeña tarjeta para confirmar la dirección. 145. Era la quinta vez en cien años.

"Mierda", musitó, y desapareció sin más.

05/11/09

Dos

Tal día como hoy de hace dos años escribía mi primera entrada en Atlantis 2050. Aunque os suene a lo de siempre, parece que fuera ayer. O como mucho hace un año, pero desde luego no tengo la sensación de llevar (ya) dos años con esto. Dos años que son mucho y al mismo tiempo muy poco. Mucho por lo obvio, porque en dos años pasan muchas cosas, porque 240 entradas son muchas aunque rodeado de gigantes parezcan menos, porque todas las efemérides las hemos celebrado ya dos veces, porque algunos ni habían nacido y otros aún estaban, o porque a muchos aún no os conocía y a otros vosotros no los conocéis. Y poco porque total qué son dos años, si tengo más de siete años de vida como ente cibernético y cuatro y medio como blogger, si me veo con ganas (aunque no siempre con fuerzas) de seguir dos años más, si me da la impresión de que esto acaba de empezar.

Y para celebrarlo, lo típico, haré un sorteo entre todos aquellos que dejen un comentario en este post. No sé cuánto tiempo dejar, supongo que hasta que actualice de nuevo, luego ya veré cómo hago lo de la mano inocente y todo lo demás. :P

Dicho sea de paso: gracias. Sin vosotros no estaría aquí, habría cerrado mucho antes. Sois quienes mantenéis vivo todo esto.

03/11/09

Principio

Esa mañana no sonó el despertador. Un rayo de luz hizo su función, aunque considerablemente más tarde. Eran casi las siete y media de la mañana, y tenía clase a las ocho.

"¡Joder!", fue todo lo que dijo tras comprobar, incrédula, la hora. Agradeció a sus genes tener siempre un pelo perfecto y no ser de las que abusa de maquillaje. Aún no había terminado de vestirse cuando el microondas con el vaso de agua que acababa de meter sonó. Puso café y azúcar y lo dejó enfriar unos minutos mientras preparaba su bolso.

Salió de casa con el tiempo justo para llegar si se daba prisa y no había mucho tráfico. Tenía el coche aparcado en batería así que maniobró poco para sacarlo. A los cinco minutos había recorrido la peor parte del trayecto que la separaba de la facultad, por lo que decidió aprovechar un semáforo para dejar el coche en doble fila y entrar en el estanco que había casi a la salida de su pueblo.

Dos minutos más tarde ya estaba en la carretera. Dejó el tabaco en el bolso y entonces reparó en que no estaba sola. Alguien se había sentado en el asiento de detrás. Su primer instinto habría sido frenar en seco, pero tenía varios coches detrás con tanta prisa como ella. El grito por la impresión no lo reprimió, y en cuanto fue capaz de articular palabras le preguntó: "¿qué coño haces en mi coche?".

- No te asustes.

- ¿Que no me asuste? ¿Te metes en el coche de una desconocida, la abordas mientras está conduciendo y me pides que no me asuste?

- Escucha, tengo algo que decirte.


La joven estudiante miró por el retrovisor. El extraño se asemejaba a alguna mujer musulmana, tapado de pies a cabeza con una especie de túnica negra. No podía verle la cara.

- ¿Quién eres?

- Eso da igual. Lo que importa es quién eres tú.

- Quién soy yo es asunto mío, y si no me dices quién eres tú, paro el coche y te dejo en la cuneta.

- Uy, para nada, es asunto mío también. De hecho, es ya mi único asunto.

- ¿Qué quieres decir?

- Te he dicho que tenía que decirte algo. Pues bien, lo cierto es que te necesitamos. Queremos que trabajes para nosotros, por así decir.

- ¿Vosotros? ¿Por qué el plural? ¿Quiénes sois vosotros?

- Bueno, trabajarías para mis superiores, no para mí. En realidad serás mi sustituta.

- ¿Sustituta de qué? No sé si sabes que estoy en tercero de carrera, por no hablar de que no me parece una manera normal de captar trabajadores la tuya.

- No te preocupes, el trabajo no requiere experiencia y no hay manera de saber si estás capacitada para ello. A decir verdad no entiendo por qué se fijaron en ti, pero mi opinión ya no cuenta, lo importante es que te han seleccionado y ya está.

- ¿Que me han seleccionado? ¿Me han estado observando o algo así?

- Sí, algo así.


Cansada e inquieta por la situación, detuvo el coche en un lateral de la carretera.

- Bueno, no sé de qué va todo esto pero no me interesa. Bájate del coche, no quiero volver a verte en la vida.

- Así sea.


El extraño bajó de un salto y se quedó observándola desde el interior de su capucha, incluso mientras se alejaba. Tenía el corazón a mil, su figura seguía en el retrovisor cada vez más pequeña, inmóvil. Por fin se perdió de vista. En ese momento le importaba bastante poco no llegar a clase, tenía que asimilar lo sucedido.

Volvió a mirar por el espejo, solo se veían coches. Alguno le pitó por ir demasiado lenta. Sonó el móvil, un mensaje. Fue a leerlo, era un número largo y desconocido. El mensaje estaba vacío. Cuando volvió a poner la vista en la carretera, tenía un camión a dos metros.

30/10/09

Juan

- "Me tengo que ir"- dijo, volviéndose hacia ella desde el umbral.

- "¿Me llamarás al menos?"

- "Claro. En cuanto haya dado toda la vuelta a la agenda."

28/10/09

Discotheque

Vuelvo a necesitar vuestra ayuda, ¿cuál de los dos os disgusta menos? :-)

************************************************************

En algún momento entre canción y canción pegó su cuerpo al suyo y, desafiante, le susurró al oído:

- ¿Eso es todo lo que sabes hacer para seducirme?
- No, es todo lo que estoy dispuesto a hacer para ello.

************************************************************

En algún momento entre canción y canción pegó su cuerpo al suyo y, desafiante, le susurró al oído:

- ¿Eso es todo lo que sabes hacer para seducirme?
- Yo iba a preguntarte lo mismo.

************************************************************

And again! No sé cómo lo hacéis pero los resultados de las encuestas y lo que decís en los comentarios nunca coincide. xD Técnicamente es posible que suceda, si varios de los que votan no comentan y viceversa, pero reconozcamos que es extraño que las abstenciones de votos y de comentarios se concentren además en opciones diferentes. Así, mientras que en la encuesta gana el primero por un abultado 12 a 6, en los comentarios el segundo prevalece sobre el primero por 10-14.

Me resulta muy curioso, aunque es lógico, que aquellos que han preferido el primero han sabido ver en la respuesta seguridad o voluntad de no ceder, más que ranciedad o pasotismo (despectivo, desprecio, soberbia, borde... xD) como los que, quizá por ello, habéis preferido el segundo. Por cierto que todas las que habéis preferido el primero, salvo Moisés, sois chicas. Me gusta vuestra manera de pensar. xD

Personalmente prefiero también el primero, aunque entiendo que muchos no, porque en un micro no puedes permitirte demasiada información y se han quedado cosas en el tintero. La idea es que quien hace la pregunta es una chica y quien contesta un chico (aunque únicamente el "dispuesto" del primero lo expone de manera explícita), y el desenlace no pretendía ser esperanzador en ninguno de los dos casos. Simplemente, un chico de ideas claras le hace un "zas, en toda la boca" a la clásica prepotente que quiere que te la trabajes para después decidir si te concede el honor o no. Ambas respuestas van en la misma línea, aunque la primera es mucho más cortante, pero también la segunda lo es si se mira bien.

En fin, cuestión de gustos. :P Dejo un comment también al final. :-)