2/2/09

Caged

El médico dice que tengo depresión y me ha mandado a un psiquiatra, pero no sé si es para que me trate la misma o lo otro. En realidad no me sorprende, llevo dieciocho años siendo infeliz, los que tengo de vida. Aunque no siempre supe por qué.

Soy el mayor de tres hermanos que vinieron muy seguidos, primero yo, luego Cristina y luego Patricia, a quien llevo exactamente dos años menos un día. La verdad es que eso de tenernos tan seguidos está muy bien: aunque mis padres se pasaron unos cuantos años desquiciados con tres renacuajos en casa, con el tiempo podíamos compartir juegos y amigos. El problema es que no teníamos los mismos gustos, y no era cosa de la edad obviamente. A mí me gustaba ir al parque y jugar con los chicos de mi colegio, al fútbol, a la guerra, cosas así, y mis hermanas me reprochaban que nunca jugaba con ellas. Pero claro, a mí las muñecas y los ponis mágicos o como se llamen me aburrían un montón, de vez en cuando me sacrificaba por ellas, pero en cuando consideraba cubierto el cupo (una vez a la semana por ejemplo) allá que me iba a pasármelo bien de verdad. Bien mirado, entonces sí era feliz.

Pero pronto todo cambió, mis amigos fueron dejándome de lado gradualmente y mis hermanas ya se habían acostumbrado a jugar sin mí. Me sentí en medio de ninguna parte, un paria desubicado con demasiado tiempo para pensar. Mi cuerpo había empezado a cambiar, más rapido de lo que deseaba, y aunque celebré perder mi voz chillona de infante despreciaba todo lo demás. Quería seguir siendo Peter Pan, volver a jugar con los chicos del cole. Entonces supe por qué era infeliz, la vida me llevaba por un camino que no deseaba tomar. Quería volver atrás y cambiar de senda pero no me estaba permitido, el tiempo solo avanza hacia adelante y ya había pasado una bifurcación que, por lo demás, siempre tuvo un camino cerrado.

Así han sido los cuatro terribles últimos años, viviendo una vida que no era la mía y que no deseaba, hasta que un médico me ha dicho que tengo depresión. Y aquí estoy, en la sala de espera de mi nuevo psiquiatra, esperando que la secretaria me diga que puedo pasar para contarle mi tragedia: que soy un hombre, y me llamo Susana.

25 comentarios:

Esther dijo...

como siempre sorprendes con los finales,nunca me hubiera imaginado que era una chica en un cuerpo de hombre..

besos

xenia dijo...

O_o hoy si me has dejado así!! Muy bueno, un besazo!!

Esther dijo...

como te gusta dar un giro al final :P muy buena la historia!

yo tambien soy de las que prefieren finales tristes, me gusta que traduzcan la amargura en la boca al lector

un besito

El extraño desconocido dijo...

Muy bueno el final! Lo que no me queda claro, al hablar en primera persona, es si cuentas tu propia historia o no... ;-D

Ledicia dijo...

Llegué a pensar que ese era el final, pero lo del cambio de voz me desconcertó! ;D

Parsimonia dijo...

Ahora el psiquiatra le hará ver quién es en realidad y la ayudará a ser más feliz en un mundo difícil.

Anita Patata Frita dijo...

Esta vez no me has pillado jiji.
Pero si me ha gustado eh!

:)

Girl From Lebanon dijo...

Leo tus relatos esperando que me sorprendas en algún punto...y es que no fallas...siempre lo consigues...

Bss!!

Kane dijo...

Esta vez sospechaba algo así.

ampa dijo...

Sorpresaaaaaa!!!!


Me ha molado...conozco algun que otro caso asi...

NUT dijo...

No dejas de sorprendernos...:D

tishta dijo...

creía que sería al revés, chica en cuerpo de chico.
esperemos que pronto las Susanas no necesiten ir al psiquiatra porque siempre hayan podido hablar del tema con normalidad, como quien habla de una berruga que quiere quitarse o de teñirse el pelo.
Crecerá esta sociedad nuestra algún día?

Yyrkoon dijo...

Ya hacía tiempo del último final sorpresa.
Muy ilustrativo, facilidades.

el centollo mecánico dijo...

Un psiquiatra en este caso no podra hacer nada, mas bien un psicologo...lo digo por que la peña confunde unos y otros...era solo eso, por lo demas ¡estupendo! un saludo desde el Sur del Sur

Sandra dijo...

Se llamaba pequeño pony, yo tenia uno celeste y rosa, mass mooono ;)

Un besete.

Alas al viento dijo...

=O Genial!

Ailën dijo...

Oh!

El final me ha sorprendido. Hasta me he visto obligada a releerlo...

Pese a la amargura que destilan, finales así, tan girados, acaban dejando un cierto buen sabor de boca =)

chiisana dijo...

Te iba a decir que (en esta época que hay mucho curro) odio a Peter Pan! :p

Bun final

Josito dijo...

Un hombre atrapado en cuerpo de mujer, o sólo con nombre de mujer ?

shopgirl dijo...

Tengo que confesar que he tenido que leerlo dos veces pero finalmente lo he entendido :P Y me ha gustado ese revés del final, tan tuyo. Muy buena la "confesion" ;)

Casandra dijo...

Joer. :-S La verdad es que debe ser una experiencia muy angustiosa. :-( Se tiene que pasar muy mal y se debe sentir uno tan incomprendido y tan diferente a los demás! Qué soledad. :-(

Un besito, sol!!

Mary Lovecraft dijo...

no entendí un hombre con cambio de voz incluído pero es chica?? :S

imsorry no lo pillé, porque si es eso de sentirse chica siendo chico, bien que le gustaba jugar con chicos a cosas de chicos y si era chica sintiéndose chico, tuvo de cambio de voz como chico...

te juro, no entendí

besicos

Mary Lovecraft dijo...

podría ser psicótico esquizofrénico y por eso necesitaba un psiquiatra??? (no psicólogo como dice Centollo, que los trastornos de personalidad que necesitan medicación incluído la depresión la tratan los médicos-psiquiatras, no los psicólogos)

aysss aún estoy dándole vueltas y ná!!

xd xd xd

Pandora dijo...

Me encantan estos finales, además de que el resto de la historia es fabulosa, muy bien contada.
Un saludo.

Olivia dijo...

Yo ya me olia el final por el título.Tiene que ser una putada ser una cosa y sentirte otra.

Un beso