16/6/08

La historia interminable

Hace unos días, cuando posteé (del verbo postear) los penúltimos premios recibidos, comenté de refilón que, en mi búsqueda del origen de uno de ellos, había dado, lo que son las cosas, con el origen de un meme (o pseudomeme) para el que me habían nominado.

Todo comenzó el 15 de mayo de este mismo año. A la mente perversa (sic) de Leinad22 se le ocurrió un juego, consistente en escribir una historia entre muchas personas. El proceso era sencillo: él la comenzaba con dos frases, y escogía dos blogs para que la continuaran con otras dos frases. Estos, a su vez, escogían dos nuevos blogs, así hasta que el blog que hiciera cien, el último, cerrara la historia y la enviara a su correo, que adjuntaba. Para agilizar la cosa y que no excediera los cien días de duración, había un solo día para continuar la historia. Era consciente Leinad, y espero que no se enfade por esto, de que serían un montón de historias. Estimaba unas mil, y le parecían muchas, algo completamente lógico. Cometió un error de cálculo fatal.

En otras circunstancias diría eso de "supongo que no he sido el único en darme cuenta de..." pero, conociendo lo poco que se fija la gente, por un lado, y la falta de razón por la que hacerse estas preguntas, por otro, sí es posible, de hecho es probable, que haya sido el primero y el último en darme cuenta de que no serían mil las historias. Ni mil ni dos mil ni un millón.

La verdad es que hace demasiado que aparqué las matemáticas en un rincón de mi cerebro al que acudo poco, pero ahí están. Y si mis deducciones no son incorrectas y el sentido común no me engaña, estamos ante el caso tipo de crecimiento exponencial. Así se lo dije en su blog, y lo comparto también con vosotros por si estoy del todo equivocado y me podéis corregir. Inicialmente hay una historia de un párrafo (o dos frases, pero lo llamaremos así para simplificar). Cuando se pasa a dos personas, hay dos historias de dos párrafos cada una. Luego, cuatro historias (pues las dos personas se la han pasado a dos cada una) de tres párrafos, después ocho historias de cuatro y dieciséis de cinco párrafos. Por tanto, obviando los casos de repetición de blogs que variarían en mayor o menor medida el número final, las historias que saldrían de esta propuesta son exactamente 2 elevado a n-1, donde n es el número de párrafos. O sea que, a cien párrafos, habría 2 elevado a 99 historias, que son... son 30 cifras. Algo más de medio billón de trillones de historias.

Parece una locura. Es un número tan grande que invita a pensar que he equivocado algún cálculo o que parto de alguna premisa errónea. De hecho Leinad, no sé si por exceso de humildad o falta de confianza en mis capacidades matemáticas, me dijo que no pensaba que salieran tantas, pero no, el crecimiento exponencial es así. Afortunadamente para él, en esto llevaba razón, su juego no tuvo la acogida esperada (aunque quién sabe, igual dentro de setenta días tiene que cancelar su cuenta de correo), por lo que un par de semanas más tarde decidió rehacerlo de nuevo.

En esta ocasión Leinad quiso corregir sus errores, el más esencial de ellos, tal vez, que si una persona no sabe que es la número cien, nunca podrá mandar su historia. Había que numerar cada envío, cada grupo de dos frases. Eso, y que en vez de mandarlo cada vez a dos blogs habría que pasarlo solamente a uno. Curiosamente, aunque la operación es la misma, 1 elevado a 99 da como resultado 1. Un solo número y lo que puede cambiar la cosa, ¿eh? Además, cambió la regla de dos frases a dos líneas, para evitar excesos literarios, y algunas cosas más que ya veremos si ese otro juego-historia me llega.

Por lo pronto, el que me llegó fue el primero. Las reglas son las mismas que en su día puso Leinad, aunque el límite de las dos frases por persona no constaba entre ellas y, claro, los bloggers empezaron a derrochar letras e inspiración a base de bien. Solo ha pasado un mes, en verdad, desde que todo esto comenzara, así que igual es pronto para rendirse. Yo lo voy a continuar, voy a poner en las reglas que solamente se pueden escribir dos frases por persona y hasta me tomaré la molestia de encauzar el meme. Más no puedo hacer, y que sea lo que Dios quiera.

A partir de aquí, salvo que os interese mucho la historia, podéis no seguir leyendo.

Las reglas (de ahora en adelante) son:


REGLAS

1. Cada persona continuará la historia escribiendo DOS FRASES. Delante de ellas pondrá entre paréntesis su número de turno (el siguiente al último que vea). Es decir, se copia toda la historia, primero las reglas y luego las frases (con los números) de los demás, luego se pone el nuevo número de turno y luego las dos frases.

2. Después, se nomina a otras dos personas.

3. No se puede nominar a la persona que te nominó ni a una a la que nominaras en un turno anterior (si lo tuviste).

4. El blogger que escriba el turno 50 terminará la historia y la mandará al email leinad19xico@hotmail.com

LA HISTORIA

(1) Era impensable, no me lo podía creer, mi mente daba vueltas una y otra vez y no conseguía ser consciente de lo que había pasado, ya no había vuelta atrás, era todo tan confuso. Miré durante unos instantes el martillo ensangrentado, lo envolví en un paño que encontré en el primer cajón de la cómoda y lo escondí en el fondo del armario.

(2) A los tres minutos me encontraba en la calle, necesitaba airearme, pensar... En aquellos momentos mi mente aún no estaba preparada para ello... (3) El aire gélido de la mañana cortaba mi rostro como un cuchillo acerado, aún sentía en mi pecho el ritmo acelerado de mi corazón sobresaltado por los espeluznantes hechos que había, en fracciones de segundo, vivido... Aún no podía explicarme cómo demonios había llegado el martillo hasta mis manos y por qué reaccioné de la forma tan brutal como lo hice... (4) Sólo sé que había acabado todo, que era el fin de mi tortura y el comienzo de una vida mejor. Por primera vez, me sentí libre. (5) Había logrado lo que estaba deseando hace mucho tiempo. ¿O realmente yo no lo había deseado nunca? (6) Solamente las circunstancias me habían hecho llegar a aquel extremo en el que me encontraba. No, seguro que detrás de todo aquello había una fuerza misteriosa que me apoyaba.

(7) La pregunta era: ¿Por qué? Sacudí la cabeza. No me debía engañar por mas tiempo, no, yo ya sé mi verdad, pero al estar dormitando tantos segundos de mi vida me va a costar desperezarla. (8) Tal vez, la bruja de mi suegra no merecía brecha de tales dimensiones en su cráneo. Sin embargo, por una vez, creía haber hecho lo correcto. (9) Por otra parte, si yo no la hubiese atacado a ella quizás ahora sería yo la víctima. Porque a decir verdad la relación con mi suegra siempre había sido de amor-odio. (10) Pero ya había pasado todo y no era hora de pensar en "si hubiera sido de otra forma". Ahora tenía que explicarle a mi pequeña hija Andrea que ya no vería más a su malvada y querida abuelita. (11) Sentí un ruido lejano, parecían las agujas de un reloj y esto hizo que me sobresaltara. Estaba un poco aturdida, ¿se trataba sólo de un mal sueño?

(12) Me dirigí al último cajón donde creía haberlo guardado y toqué algo frío y húmedo. Algo extrañamente húmedo en un cajón. (13) Retiré la mano instantáneamente, me asusté, aquel objeto no me resultaba familiar, pero la duda me carcomía por dentro. La eterna lucha entre la curiosidad y la prudencia, pues yo, en el fondo, sabía que debería cerrar ese cajón para siempre y olvidarme de lo que había tocado, pero no fui capaz de resistirme y volví a introducir temblorosamente la mano. (14) Mientras cientos de instantes paseaban fugazmente por mi cabeza, pensé que lo tenía todo embrollado, estaba perdida. Me había metido en un montón de negocios insensatos en lugar de pensarlos despacio y con método.

(15) Las facturas de los gastos de mi propia casa y de mis aventuras en el juego se acumulaban hasta el infinito... Suspiré y me dispuse a esconder todos los rastros de mi acto. (16) He de limpiarlo todo antes de que lleguen mi marido y mi hijo. Arrastré el cadáver hacia la bañera de la planta de abajo. (17) Una sonrisa fugaz asomó en mi rostro cuando pensé que, a pesar de que tenía a mi suegra por una cabeza dura, su craneo se rompió con bastante facilidad. Supongo que casi cualquier cosa se rompería con facilidad con un martillo de acero tan pesado.

(18) La vieja bruja hacía un ruido peculiar al ser arrastrada por el suelo, ni siquiera notaba su peso muerto, a decir verdad, una vez muerta, mi suegra tenía el peso de un pajarillo. Era algo casi tierno, si no hubiera sido por la masa sanguinolenta que era una parte de su cráneo, su cara era la de una amable anciana que hace pasteles para sus nietos y se reúne para jugar al bridge con sus amigas los viernes por la tarde, cada una cometiendo la locura de beberse una copita de jerez.

(19) Mi suegra no jugaba al bridge, es más, tenía dudas de que hubiese jugado alguna vez a algo, que hubiese sido una niña alguna vez, inocente y sin tanto rencor por dentro. Siempre recordaría aquel gesto duro, severo y aquellos comentarios mordaces pero revestidos de azúcar; aquellas miradas condescendientes. (20) Su sonrisa... su sonrisa llevaba al mismísimo demonio dentro. Desde luego, mi marido nunca supo nada de mi angustia, de mi rabia al ver que su madre me despreciaba, que me consideraba una aprovechada que no valía ni para limpiarle los zapatos a su hijo.

(21) Aún recuerdo el día de mi boda, con mi madre, mis hermanas y mis primas revoloteando alrededor de mi cuarto y en el que habría de cambiarme. Mi suegra estuvo diligente con todas ellas, les sirvió deliciosos pastelillos entre sonrisas y comentarios cómplices. (22) Pero mi tocado no aparecía. Mi hermana iba a ser la encargada de peinarme y me había regalado un tocado muy bonito, nada extravagante, algo sencillo. (23) Recuerdo cómo mi suegra aplaudió la ocurrencia de no contratar una peluquera, recuerdo el "qué encantador".

El tocado no apareció aquel día, suerte que compramos otro igual gracias a mi paranoia y cuando metí la mano en aquel cajón... lo encontré, intacto, un poco amarillento, pero con la etiqueta puesta aún. (24) Como una burla desde el más allá. Apretaba el tocado con mis manos ensangrentadas, me daban ganas de coger aquel martillo y destrozar cada uno de los huesos, y la carne... pero habría que limpiar más y suficiente trabajo en vida había dado aquella dichosa mujer.

(25) Gracias a Dios, mi marido era un tipo que se tragaba todas las series de policías del universo, solo necesitaba lejía para la sangre, su asquerosa y maldita sangre, tan espesa y pegajosa como ella lo fue en vida. Y sosa, mucha sosa, con sosa y agua su cuerpo se desharía en horas, lo que pasa es que era más dificil lo de la sosa, porque es imposible retener a mi familia de no entrar en el baño... (26) Lo de eliminar la sangre era sencillo, lo de eliminar su cuerpo era más complejo. Ni muerta me iba a dejar vivir.

(27) Pasada una hora parecía que no había ocurrido nada, todo rastro de sangre que pudiera haber dejado esa bruja me había encargado de hacerlo desaparecer, pero seguía sin saber qué hacer con su cuerpo. De repente recordé cuántas veces nos había hablado de aquella casita que había heredado en su pueblo y a la cual nunca quiso llevarnos pues "estaba muy lejos". (28) Yo sabía perfectamente que era una vil excusa pero Carlos nunca admitió que tuviera razón, y si su madre decía que era una paliza llegar allí, por más que estuviera solo a poco menos de hora y media de la ciudad, ni siquiera insinuaba que él creía lo mismo que yo. Sin más dilación me puse en movimiento, y al cabo de un rato me encontraba al volante de nuestro coche camino del pueblo y su casa, con ella envuelta en bolsas de plástico en el maletero, una pala y a su lado la sosa que me ayudaría a sacarla de nuestras vidas para siempre.

(29) Mas, ¡qué juguetón el destino!, me tenía reservada una sorpresa. No bien hube enfilado la carretera que me sacaría de este embrollo, acaso tan excitada por los sucesos recientes que no presté antención al pie derecho, unas sirenas llegaron a mis oídos, la luz roja y azul en mi retrovisor, la voz que me da el alto: la policía.


Ya está, todavía tendrá arreglo todo esto... Al final he decidido bajar de 100 a 50. Esto, además de ser un gran favor para la salud mental de Leinad en el caso de que acabara saliendo adelante, nos permitirá llegar al final en menos tiempo y con mayor probabilidad de éxito.

Ahora se lo paso a Soboro y Diana, tal y como pidieron. :D

6 comentarios:

Alas al viento dijo...

Buah!! Paso de leerme la historia!!

Pero creo que tienes razón en lo de los ¿dos millones de trillones?

Besoteeeeee

Sandra dijo...

Ufff no están las cabezas a estas horas del lunes, pa ponerme a leerme todo eso. Así q me limitaré a preguntarte por tu exámen, a darte los buenos días, ya desearte una feliz semana :)

Muakis.

Diana dijo...

AAAAAAAAAAAY!! Que nos la has pasado en un momento clave de la hitoria!!! Qué responsabilidad!!! JAJAJA!! Qué nervios!!! Vamos a ver qué se me ocurre!!! XD
Muchas gracias!! Muak!!

Diana dijo...

Deberes hechos, X!! Ya sé por qué es más de dos líneas: porque en el editor de textos son dos y al publicar la entrada son cuatro. Sorry!! XD

Bessets!! :)

ardid dijo...

La historia interminable hubiera sido..jeje ni que lo digas!

Un besico

Soboro dijo...

X, no he podido evitar leerte, a pesar de que debería tener la cabeza pegada a los apuntes.
Gracias!!!!!!!1 Qué ilusión!!!!!
Lo malo es que tendrá que esperar unos días.
Creo que has acertado bajando a cincuenta, e incluso si se hiciera a veinticinco también sería adecuado, porque la verdad es que son muchas historias.
Va a ser muy difícil competir con Diana para hacer una historia creativa e interesante, pero ya lo intentaré.
Muchos besos!!!! (que no se dé cuenta nadie de que te he escrito, que me lo tengo prohibido, XP)