28/2/08

Black blood

Cada vez que paso cerca de una obra y veo izado un instrumento metálico de unos diez metros de altura conectado a una grúa, cada vez que pienso que en unos instantes descenderá por una herida abierta en el terreno y que no parará hasta que los segundos indiquen que ha bajado al menos tres veces su tamaño, cada vez, pienso que somos unos salvajes.

Por algún extraño motivo, alguien nos hizo creer que el planeta que habitamos no tenía vida propia. A pesar de que late, sangra, tiembla, estornuda y se reproduce, de que nació y algún día nos lo cargaremos, seguimos convencidos de que no es más que un pedazo de tierra y un poco más de agua. De que podemos hacer con él lo que nos dé la gana. Es verdad que somos un virus, que es una desgracia que, de entre todas las criaturas que hay en el mundo, tuviéramos que dominar precisamente nosotros. Sacarle la sangre, expresión por una vez no (solo) metáforica, es tal vez el último -por más fatal- atropello que llevamos a cabo.

Insólita la historia de un tal Daniel, emprendedor norteamericano demasiado preocupado por su prosperidad y demasiado poco por cuestiones éticas, que pareció vivir enzarzado en una batalla a vida o muerte con esto que hemos dado en llamar la Tierra. Día a día drenaba los pozos y agrandaba sus arcas, en una operación pérfidamente matemática, cuanto más sacaba de un lado más entraba en el otro, y así hasta que, cuentan, lo hallaron ahogado en un depósito de crudo. Dictaminó la autopsia, eran otros tiempos, que tenía la sangre negra. Quizá en parte era cierto. Hoy lo llamarían justicia poética.

6 comentarios:

Kane dijo...

Daniel... ¿Day-Lewis? xD

Nos merecemos todo lo que nos pase. Terremotos, mareas, tsunamis, volcanes, fisuras y explosiones. El cambio climático debería borrarnos de la faz de este planeta.

Santiago dijo...

Aacabaremos como los dinosaurios u_u no es misterio. Solo espero no vivir para verlo @_@ debe ser un estrés ver como nos extinguimos.

Reciclar más ò~ó ahorrar más agua y todo eso que dicen en la tele.

me gustan los mac x]

CUCALELLA dijo...

Por ello la llaman la Madre Tierra...Pues nosotros la exprimimos hasta el final y ella sigue aguantando. Eso es amor!!! Un saludo.

Alas al viento dijo...

Somos unos bestias con la Tierra, no hay duda.

Animalitos!

Zurda dijo...

Somos peores que el peor de los virus.

Aunque si tuviéramos que volver a las cavernas para que la Tierra no sufriera un síncope, te aseguro que ni siquiera esos que se las dan de defensores de la naturaleza se prestarían a tal idea.

Somos todo apariencia y avaricia.

Y yo me incluyo.

ardid dijo...

"Hoy lo llamarían justicia poética". Para empezar, ese final me ha encantao. Genial.

Qué cierto es que nos estamos cargando el planeta, que no somos conscientes de que YA está ocurriendo. De que el invierno ha dejado de ser el que fue y lo peor de todo es que todo lo que pasa ahora es sólo el comienzo.

Y me acuerdo ahora de una frase que dice "La tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos". Y el saltarnos a la torera ésto......al final acabamos teniendo lo que nos merecemos.