10/10/09

Penalty

A veces preguntan a las personas si se arrepienten de algo concreto, o en general, y parece estar de moda contestar que no. Como si arrepentirse de algo fuera una debilidad, como si supusiera confesar una vida no vivida con plenitud, no sé. Yo sí me arrepiento, me arrepiento de muchísimas cosas. Creo que todos cometemos errores y todos tenemos derecho a arrepentirnos.

El de la izquierda es Víbora de fuego, uno de los muchísimos tipos diferentes de malos (o Cobras) de la colección G.I. Joe. Quizá a algunos de vosotros esto último os suena a película de acción, pero los Joes existen desde hace décadas, y sus muñecos marcaron mi infancia y la de otros muchos niños. De mi familia jugaban también mi hermano mediano y mi primo, y no era algo infrecuente que tuviéramos el mismo G.I. Joe por triplicado, sobre todo cuando mi tía nos sorprendía con muñecos gratis tras un paso por El Corte Inglés sin ganas de calentarse la cabeza (compras tres iguales y seguro que aciertas, o al menos no discriminas).

En realidad creo que no es el caso de este Víbora de fuego, que diría tuvimos mi primo y yo, pero dos veces cada uno si mal no recuerdo. Sí, esto tampoco era extraño de ver, si un muñeco te gustaba mucho y un año más tarde lo encontrabas rebajado y tenías todos los demás que había en ese momento en las tiendas, ¿por qué no comprarlo de nuevo? Tuvimos muchos G.I. Joes, muchísimos. El caso es que nos solían gustar más los malos, los Cobra. Casi todos, por no decir todos, los que teníamos repetidos eran de los malos. Suelen ser más molones, para qué negarlo.

Los muñecos iban saliendo por remesas, no sé exactamente de qué duración (tal vez un año o un poco más). De una a otra desaparecían muchos para introducir las novedades, y algunos de la temporada anterior se mantenían. Los primeros de todos nunca llegaron a salir en España, aún así los primeros que salieron aquí eran ya difíciles de conseguir cuando empezamos. Víbora de fuego pertenece a una remesa intermedia, de cuando ya llevábamos un tiempo jugando. De aquella, era sin duda uno de nuestros preferidos.

Pero el caso es que yo no venía a hablar de G.I. Joes, sino de lo que sucedió con uno de los Víboras de fuego que tuvimos. Concretamente, con el segundo que tuvo mi primo. Del uso los muñecos se deterioran, eso es obvio. Además nosotros les metíamos mucha caña. Uno de los típicos domingos por la tarde que iba a jugar a casa de mi primo, este me anunció que acababa de adquirir otro Víbora de fuego, ya que el que tenía (y el mío también) estaba bastante cascado. Y así era, un flamante Víbora de fuego con todo en su sitio e intacto. En la imagen no sale el armamento, pero este muñeco iba con un bazooka prodigioso. La munición figurada (porque no podía insertarse en el mismo) de este lanzagranadas eran seis pequeños proyectiles que podía llevar encima. En la imagen sí se aprecian las tres protuberancias (o dos, la otra va detrás) que hay en cada bota para sostener los pequeños misiles. Equipado con todo me lo enseñó y estuvimos jugando un rato, como cualquier otro día.

Ese día discutimos, y ni siquiera fue por algo relacionado con el juego. En fin, discutíamos habitualmente, cosas de niños, pero aquella tarde debió ir más lejos. Ya en el calor de la contienda, me hizo algo que no recuerdo pero que me enfadó bastante, y mi reacción fue ir a buscar su nuevo Víbora de fuego y pisarlo con toda mi rabia. Como resultado de tal barbarie casi todas las sujeciones de las botas se rompieron, y no pudo volver a llevar la munición consigo jamás. Duró un día, era nuevo y yo lo sabía, y precisamente por ello lo pisé.

Ojalá no lo hubiera hecho y mi primo pudiera haber disfrutado plenamente de su Víbora de fuego. Me tomé la justicia (la venganza en realidad) por mi mano, por aquello que me hiciera, y en su momento fue dulce y satisfactorio. Me sentí bien haciéndole ese daño. Eso le cabreó bastante, lógicamente. Ya no había solución, ya estaba roto. Ya no importaba que me fuera a pedir perdón o nos disculpásemos, o que en el fondo no fuera una discusión tan grave que se nos había ido de las manos, porque el daño estaba hecho y porque era irreparable. Es algo en lo que pienso a menudo, ese tipo de dolor del que no se puede escapar porque no tiene vuelta atrás. No es como que te golpeen o que te insulten o que te escupan. No tenía solución.

A los diez minutos éramos amigos de nuevo. Nuestros enfados no solían durar demasiado. Puede que hasta continuásemos jugando, y si no fue ese día entonces la semana siguiente. Pero el Víbora de fuego siguió roto. Para siempre.





10 de octubre - Día mundial contra la pena de muerte

29 comentarios:

Yandros dijo...

Yo era mas de master del universo fijate y el que más me molaba me lo robaron.
Pero capto tu idea de fondo. No hagas aquello de lo que no haya marcha atrás. O mas bien: ¿No deberíamos apresurarnos a quitar la vida sino somos capaces de devolverla
Un abrazo

Isa dijo...

Suele pasar que en los momentos de enfado se dicen o hacen locuras de las que luego nos arrepentimos... haría falta un gran esfuerzo para lograr reprimirnos las ganas ;)
Muchos besos:
-Isa-

Uma dijo...

yo le pise a mi madre unos pendientes de oro recien regalados por mi padre (yo creo que fue el unico regalo que le ha ehcho en años)...costó una pasta arreglarlos...
No recuerdo porque me enfade ni recuerdo la azotaina que me lleve...que debió ser fina...solo recuerdo el sentimiento de estar haciendo algo malo a sabiendas de lo malo que es...creo que nunca mas he hecho algo asi...

Noe dijo...

Yo sí me arrepiento de ciertas cosas, y además lo reconozco. Tu primo te hizo algo "malo" tú se la devolviste con algo aún peor, es más, siendo consciente de ello y después tan amigos. Soys crueles, solo me compadezco por el pobre muñequito.

Muy bueno, a más de uno le haría falta leer esto antes de gritar "viva el ojo por ojo". Un beso

Simone B. dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo..desde hace tiempo está de moda eso de "nunca hay que arrepentirse de nada", y no me parece nada bien..hay cosas de las que hay que arrepentirse porque no han estado bien, obviamente ya no se puede hacer nada, pero hay que saber que lo que se ha hecho ha estado mal.

Me ha gustado mucho tu forma de describirnos ese hecho, tu pasión a la hora de decribirnos el nuevo cobra con su bazoka maravilloso, es como si hubira hablado el niño que llevas dentro, y eso es precioso.

Muchos besos!

PD En mi casa tb eran más de los Masters del Universo..

Gilda dijo...

Suelo saltar y no mirar bien las consecuencias, pero de la misma manera, suelo pedir perdon, se que tengo un pronto del que me arrepiento, pero si se que me he equivocado, pido predon.A veces no remedio al daño ocasionado, pero...
UN beso.

Alury dijo...

Espero que te vaya muy bien por Londres!!!!!!

Parsimonia dijo...

Siempre hay cosas de las que nos arrepentimos, pero eso significa que hemos aprendido una lección.
No valen los consejos, hay que caer para aprender a levantarse y no volver a caminar por el mismo sitio.
Yo le corté el pelo a una barbie y jamás se lo hice a otra, porque quedó horrorosa, jajajaja.
¿Y el viaje londinense?¿Qué tal?
Besos.

Yopopolin dijo...

La verdad es que hay cosas que hacemos de niños muy pero que muy crueles, y que ahora lo piensas, y dices, pero como fui capaza de hacerlo?? Creo que solo es que aun no tenemos la cabeza en sus sitio y por ello no pensamos muchas veces en las consecuencias.

P.D. Es perando tu cronica Londinense... xD

adrenalina. dijo...

si eeh x) que mayor eres X jejeje

a mi me encantaba jugar con muñecos, aun que no supiera que eran,como me pasaba cada vez que jugaba con mi primo. las barbies y los bebes... nunca los he tragado, y mira que mi abuela le decia a mi madre: "pero ¿por que no juega con el bebé? qu deje ya el oso(si era un perro)/perrito(si era un hombre)/etc...

recientemente (demasiado reciente) me he arrepentido :S

un besoo :)

alma máter dijo...

Yo tengo un "pronto" muy malo, y cuando me "tocan la moral" la armo sin pensar en el daño que puedo estar haciendo, eso si, también soy de las personas que saben pedir perdón... y de esas no te creas que hay muchas.

Un beso ¿qué tal por Londres??

Farfalla Dimora dijo...

Pues sí, hay que saber arrepentirse de aquello que hemos hecho mal.
De todas formas, los niños son muy crueles.
Espero que tu visita a Londres esté siendo fántastica.
Un beso

lectora anónima dijo...

Es cierto que de niños las "crueldades" de este tipo son comunes pero también es cierto que los enfados suelen durar como máximo una hora.
Lo cierto es que para la vida adulta esto no sirve del todo, el arrepentirse de algo hecho y pedir perdón está bien, pero a veces nos queda siempre esa sensación del -no debería haberlo hecho, o si lo pudiera haber evitado-
En el caso de la muerte, hay que ser tajante nunca.... pero nunca.
Besos.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Muy emotivo, X. Y muy certero en tus conclusiones. Mi aplauso para tus palabras.
Pero qué cabroncete eras ;-)

Claire dijo...

Es verdad. Yo más de una vez he dicho "toda digna" que no me arrepiento de nada de mi vida. :-) :-) Confieso que cambiaría algunas cositas jejeje.. Me ha gustado mucho la entrada que has escrito. Yo en mi infancia también tuve enfados que me llevaron a romper juguetes.. eso sí, las Barbies no las rompía... solo les cortaba el pelo jejeje.. pobrecicas.. Besos.

el centollo mecánico dijo...

Yo me arrepiento de cosas en mi vida, como por ejemplo no haber matado a mas de uno o de una...pero es mejor asi...jajaja un saludo

Marta dijo...

Pues fíjate que yo de lo que más me arrepiento es de NO haber hecho cosas... en fin.

Yo he jugado más con los "madelman" de mi primo, el problema era que cuando intentaba ennoviarlos con mis nancys, aunque estaban cachas los tíos, se quedaban en na... Si es que la Nancy era mucha mujer!!!

Besacos

Marta

Anita Patata Frita dijo...

Me ha encantado, en serio, es una forma tan dulce e inocente de explicarlo :)

ampa dijo...

Pues mira mi niño, yo si que me arrepiento de algunas cosas, sobre todo cuando esas cosas hicieron daño a gente a la que quiero...creo que ese es el motivo principal del arrepentimiento...no sé si me explico, es que hoy estoy espesita sabes??

Donde puedo mandarte un mail??

Yyrkoon dijo...

Siempre he considerado que hay gente que muerta hace mucho más por la sociedad que viva. A poco que lo penséis os daréis cuenta que muchos, en realidad, también lo créeis, mis respetos a todos los demás.

Por lo demás grandes recuerdos me has traido con los G.I.Joe de los cuales tengo docenas y periodicamente (cada lustro aprox) saco de su bolsa para un poco de remember. Thanks for that.

NUT dijo...

¿Arrepentirme? Muchas veces, aunque cada vez menos, porque de errores se aprende.;)
No es que me sirva de consuelo, él me enseñó a sacar el lado bueno de casi todo...

De crios, es inevitable actuar antes de pensar, y esos prontos todos los hemos tenido...menos mal que se nos reconciliabamos enseguida..., de adultos desgraciadamente eso no ocurre.

Besos.

Octavio dijo...

Ay, los arrebatos, qué mal nos lo hacen pasar. Te honra confesarlo, amigo X. Un abrazo.

Casandra dijo...

La verdad es que este relato me ha emocionado mucho, supongo que el hecho de que sea biográfico hace que llegue más al lector, X.

En efecto hay errores que no podemos reparar jamás, y coincido contigo en que es estúpido asegurar que no nos arrapentimos de nada porque no es cierto: todos hemos cometido errores. Supongo que la gente lo niega como manera de reafirmarse y de engañarse a sí misma.

Un abrazo, sol!!! :)

Sandra dijo...

Yo soy partidaria de la pena de muerte, pero vamos aparte de eso... q tal por London City??.

Besos.

alma máter dijo...

Mr X ¿está perezoso para actualizar y contarnos qué tal por London, eh???

Susana dijo...

Mi hermano tenía algún G.I. Joe, pero le gustaban más los clicks. Yo jugaba con sus juguetes... siempre me han gustado más los juguetes de niños! Jajaja!

No sabía que el 10 de Octubre era el Día contra la Pena de Muerte. Es el día de cumpleaños de mi marido, y el Día Nacional de Taiwán, nacionalidad de mi perro, como ya sabes!

Nadia dijo...

Vecino! Yo me arrepiento de muchas cosas, pero no me flagelo. Una cosa no quita a la otra.

Yo también estoy en contra de la pena de muerte.

Por cierto, qué tal ese puente?

Aïcha dijo...

Cierto, todos nos arrepentimos de algo. De un tren que se marcho, de un beso que no dimos, de un muñeco que rompimos...

Yo creo que lo que mas me arrepiento era de dejarle a mi hermano mis puzzles cuando era pequeño, me los rompia todos :( ains.. bsitos londineses adoptivo ^^

EdeEngreído dijo...

¿Te puedes creer que no recordara cómo se rompió? xD Ya sabes cómo es mi memoria para ciertas cosas.

Ahora te odio, y me va a durar como poco dos minutos.