5/1/09

El rey

Miguelito andaba con la mosca detrás de la oreja. Varios de sus compañeros de clase le habían insinuado eso de que "los Reyes son los padres", las cinco mejores palabras asesinas de la inocencia, pero ya se sabe que no hay mayor ciego que el que no quiere ver y, cuando se trata de la ilusión, un niño de seis años no deja que se la arrebate una estúpida frase.

Al menos hasta que se la dicen cuatro o cinco veces. Así que esa noche del cinco al seis de enero el pequeño Miguel concilió el sueño por puro compromiso, no sin antes haber dejado en el balcón tres vasos de leche y un plato con galletas. Esta familia, de apellido, por ejemplo, Pérez, vivía en un primer piso, dato relevante para lo que viene a continuación: esa misma noche de Reyes, alguien mucho menos afortunado que Miguel vagaba por la calle rebuscando entre los contenedores algo con lo que llenar el estómago. En su búsqueda halló por casualidad este balcón que se le presentaba con comida y bebida, de modo que sin pensárselo demasiado y tras un rápido vistazo a los lados para comprobar que no era objeto de miradas inoportunas, se encaramó como pudo a la base de los barrotes que conformaban la baranda. En un atlético despliegue abdominal izó el resto del cuerpo hasta que consiguió su objetivo, y unos segundos más tarde ya solo quedaba un vaso de leche y medio plato de galletas.

Miguel, con el sueño ligero, fue medio despertado por los movimientos del allanador, que se estaba poniendo morado. Con restos de galletas en la incipiente barba y un bigote blanco de leche, empleó las yemas de sus dedos sobre el cristal para correr el ventanal e incorporarse a la vivienda. Con su instinto primario satisfecho, decidió jugarse el tipo y ver si sacaba completa tajada. Cruzó el salón y, tras pasar la cocina, probó la segunda puerta, adornada por esas horteras pero clásicas letras de madera formando un nombre en relieve: Miguel. Efectivamente algo pequeño se revolvía en una cama, de modo que cerró y probó con la siguiente. Era el cuarto de los trastos, con cubos, fregonas, pero también los regalos perfectamente empaquetados y aún no colocados por los Pérez, que se conoce que eran de los que esperan a hacerlo a primerísima hora de la mañana. El intruso no dominaba nuestro idioma pero no era tonto: sabía que si un regalo llevaba una etiqueta con el mismo nombre que aquel que había visto en letras de colores, había altas probabilidades de que fuera un juguete. Y también tenía, como los Pérez, un hijo de seis años.

Cogió, pues, un paquete y salió en sentido contrario, pero aún se detuvo en la cocina para darle algo de guarnición a las galletas. Tanto ajetreo sacó definitivamente a Miguelito de su fase REM, e ignorando la hora echó mano del primer muñeco que tanteó de sus propios juguetes y salió hacia el salón, dispuesto a ponerlo a combatir, sea quien fuese, con el Action Man que le había pedido a los Reyes. Pasó por la cocina, a oscuras, sin reparar en el intruso, y se llevó una enorme decepción cuando vio que no había ningún regalo. Decidió ir a chivarse a sus padres, que dormían plácidamente, momento que aprovechó el no-invitado sorpresa para pasar de puntillas por el salón y, ahora sí, volver a la calle.

Pero no fue tan rápido como Miguel, que ya volvía de su infructuoso intento de despertar a sus progenitores. Cuando el niño vio, contra la luz de la luna, a esa espléndida figura de ébano con un paquete bajo el brazo, no tuvo ninguna duda de que se encontraba, aun sin su espléndido sombrero, ante el mismísimo Baltasar. Y "¡Baltasar!", gritó el muchacho, y el negrazo, que sin embargo era marfileño, se giró sobresaltado y se llevó el dedo a los labios en universal señal de silencio. El niño hizo caso y calló, pero se acercó a su rey mago, extendiendo el brazo derecho (en el izquierdo conservaba el muñeco que había cogido a oscuras) presto a recibir su regalo. El hombre, que ni era rey, ni mago, ni se llamaba Baltasar, sino Stéphane, miró alternativamente al niño, al regalo, al brazo extendido, pensó en su hijo, dudó unos momentos pero al fin sonrió y alcanzó el paquete al mozalbete.

Miguel estaba maravillado y abrió el paquete con rapidez: se trataba de un camión de bomberos en el que el Mazinger Z que aún llevaba en la otra mano no cabía de ninguna de las maneras. Stéphane se quedó mirando la escena apenas cinco segundos, ya no pintaba nada allí, y echó una última mirada al muchacho. Este advirtió el gesto de tristeza del rey y algo sorprendente sucedió entonces: tendió el muñeco, que no pensaba volver a utilizar, al bondadoso rey que le había entregado en mano su regalo. Stéphane se sorprendió por última vez esa noche, tomó el muñeco, revolvió el pelo del chaval y salió por el balcón, presente en mano, como un auténtico Rey Mago.

Cuando los Pérez despertaron y vieron a su hijo con el camión, se debatieron entre echarle la bronca por usurpar el regalo y haber estado toda la noche jugando, o lamentarse de que al fin el secreto hubiera sido desvelado, pero Miguel no les dio tiempo a optar por ninguna de las dos. "¡Mirad! ¡Me lo ha dado Baltasar en persona!", dijo, pero sus padres se mostraban más escépticos que entusiasmados. Sin embargo, pronto vieron que la comida del balcón había desaparecido por completo, y que unas grasientas huellas dactilares (considerablemente más grandes que las de su hijo) mancillaban el lado externo del cristal. No supieron explicarse lo sucedido, pero veían a su hijo más feliz que nunca.

Stéphane llegó a casa con los primeros rayos de sol. Su hijo Daouda, como Miguel, tendría regalo.

32 comentarios:

Casandra dijo...

Primeeee!!!

Casandra dijo...

Joder, que susto! Casi preferiria pensar que no existen... Jaja!! Si me lo encuentro en mitad de mi casa el se queda blanco del susto y yo me pongo negra del cabreo, X!! XD Pero vamos, menos mal que se soluciona bien el problema! El ninyo de los huevos que suenyo mas ligero tenia!!

Bessets y que te traigan muchas cosas!!! Pero tus padres, los Reyes no! XD

Girl From Lebanon dijo...

Me has emocionado un montón...un año, yo tenía 5, no pude ir a la cabalgata porque tenía fiebre, pero los reyes salian y llegaban de un almacén junto a mi casa...de noche, cuando la cabalgata ya terminaba, mi madre lo vio desde el balcón, y me bajo al portal para que los viera de cerca...en ese momento Baltasar me vió, se acercó y me dió un beso...todavía se me pone la carne de gallina...imaginate...

Bss!!

Olivia dijo...

Que tierno!Hay pocas cosas que me emocionen tanto como la sonrisa de los peques estos dias.

A mi me chafaron la inocencia con 5años.Malditos!!!!

Besos

Kane dijo...

De película. De película de Navidad.

Alas al viento dijo...

Miguelito es afortunado, tendrá ilusión al menos un año más. Si tiene suerte de verdad seguirá creyendo en los Reyes toda la vida e ilusionandose con ellos aunque tenga 15, 25 o 100 años.

Felices Reyes, yo no cambio la ilusión de este día por nada del mundo.

Nikaperucita dijo...

Y así es como los padres volvieron a creer no? :)

maba dijo...

me ha encantado ..

precioso!! qué bonita es la ilusión!

y, en este caso, le has dado dos giros a la historia...y has generado más ilusión, me ha encantado.

te aplaudo..

y, girlfrom, qué flipe con tu rey mago!

Parsimonia dijo...

Qué bonito! Esto es un verdadero cuento de Navidad (aunque no sea Navidad).
Como eres un poco tarantinesco, temía un desenlace brutal, suicida o dramático. Que tampoco hubiera estado mal, pero este cuento es muy "monito" y me gusta así, mucho.
Besos.

Pandora dijo...

Muy bonita historia... Me ha dejado un buen sabor de boca para un día como hoy.
Un saludo.

Formula1 dijo...

Es preciosoo!! Gracias por escribir cosas para nosotros, o al menos por compartirlas...

Ayla dijo...

No hace falta que te lo diga ¿verdad? M`CANTAO!
La situación, cómica, inesperada, desesperada... y porque dio con un buen hombre, a fin de cuentas. Y la bondad tiene su precio (o debería).
Lo que me imagino es la cara que se le habrá quedado a los padres preguntándose.... ¿será cierto que existen?...

Muy bueno.

el centollo mecánico dijo...

La historia me ha encantado...pero yo espero que ami casa esta noche vengan los reyes magos, por que como se cuele el marfileño, o a mi me da el ataque o sale por la ventana volando...¡suerte esta noche! un saludo desde el Sur del Sur..

Jorge dijo...

Al principio me había quedado intranquilo, pero en ese mismo instante me ha "saltado el chip" y de algun modo sabía que esta historía no podría acabar mal.

Brutal.

(Gran cambio de imagen, por cierto ;) )

Eris dijo...

Precioso como siempre chico!...me ha gustado mucho, a mi hermana le soplaron todos los regalos que guardaba en el maletero de su coche cuando mi sobrino apenas tenia dos años...y lo hicieron este mismo día, 5 de Enero, asi que imagina, la cara de pasmo que se le quedó a ella y a su marido!sin regalos y con el maletero reventado....En fin, a mi me gusta mantener la ilusión y recibir regalos, pero sobre todo darlos...

Un beso
y muchas sorpresas buenas mañana

Yopopolin dijo...

historia alternativa sobre los reyes magos... interesante... y quien nos dice que no empezo asi a circular la leyenda... jeje

a mi tambien me dijeron eso de "los reyes son los padres" en el cole... una odiosa niña repipi destroza-sueños... xDD

Esther dijo...

me ha gustado mucho esta historia al menos nadie se quedó sin regalo... besos

Casandra dijo...

Ya, X, yo tampoco sé cómo pude estar tan en la parra para no enterarme de eso, JAJAJAJA!! Aunque yo de lo que tengo delante de las narices nunca me entero!! XD

Oye, no encuentro en tu blog eso de "seguir este blog", que sepas que si no soy fan tuya es porque no lo encuentro, JAJAJA!!

Bessets y feliz noche!! ^_^

Casandra dijo...

Oye, y a ver si Parsimonia y tú os hacéis un Twitter de esos, que yo estoy superenganchada!! XD

Casandra dijo...

El Twitter es simple de morirse, X. Muuuucho más que el Facebook!

Aïcha dijo...

Genial X, por una vez no has dado un vuelco raro al final del texto. ^^ como se nota que te gusta esta fecha ^^ besitos

.:caRO:. dijo...

que hermoso, casi lloro, me encnto tu blog, tal vez lo siga visitando.

xenia dijo...

ohhhhh!!! Si es que estas fechas son para los pekes, bueno aunque yo disfruto al ver la cara que ponen cuando abren los regalos, es el mejor regalo que me hacen ellos a mí. Esta mañana han estado aquí mis pekes abriendo regalos como locos y me abrazaban dándome las gracias por encargarles a los reyes lo que ellos querían.... ais!!! Que tierna me ponen!!

Feliz día de reyes!!

-=CID=- dijo...

Es una historia muy bonita.

Pienso que hay que mantener la ilusión, porque al fin y al cabo son regalos para la gente que mas quieres: hijos, padres, abuelos...

Yyrkoon dijo...

cojonuda.

NUT dijo...

Lo mejor de la infancia es la inocencia, la illusión, que pena que se pierda tan pronto...
Feliz año Mister X! Me gusta el cambio de look del blog!
Un beso de vuelta!

Ledicia dijo...

Veo que el año nueve o los reyes te ha traido un nuevo formato, muychulo y más fácil de leer con ese fondo azulón!

Un saludo!

Sandra dijo...

Que bonita historia, cuando quieres te pones super tierno :P

Que te han traido a ti los reyes??... Con lo bueno que eres seguro que muchas cosas ;)

Besos.

Un cura dijo...

Una historia genial, X. Felicidades, has conseguido emocionarme y todo... Yo aún recuerdo el ruído que hicieron un año los Reyes en mi casa y su silueta pasando por delante de mi puerta... por supuesto, con el corazón a mil cerré los ojos, y emocionado volví a dormirme... Es algo tan mágico.
Gracias, X.

tishta dijo...

me ha encantado, se nota que te gusta la Navidad, y esta bien que acabe bien alguna historia de vez en cuando, ya me veia a los padres llamando a la poli para que tomen huellas,... ;)

Esther dijo...

y yo que descrubri que los reyes eran los padres porque la letra de mi Baltasar particular se parecía sospechosamente a la de mi padre jaja, si es que no se puede ver tanto detective Conan :P

un beso!

Jorge dijo...

Me ha encantado esta historia, debo de reconocerlo, aunque el pobre miguel se quedó sin un regalo, y los padres lo debieron de flipar a la mañana siguiente...