8/3/08

Territorio comanche

Vivió durante su infancia
en territorio comanche;
vivían también aquellos
que dieron muerte a su padre.

Mancharon todas sus ropas
con la vida de un cadáver;
se le escapaba el aliento
de la mano de un cobarde.

Ahora tendrá que irse
aunque quisiera vengarse;
ha crecido en una tierra
que de muerte tiene hambre.

Gobiernan los asesinos,
empapelando Arrasate
con fotos de sus verdugos
condecorando sus calles.

Los quieren tener más cerca,
más a mano así más maten;
donde mandan los de siempre
no ose oponerse nadie.

No puede saber siquiera
si el vecino de garaje
llora por este atentado
o en el fondo le complace.

Y es que frente a este episodio
muchos son simpatizantes,
otros son indiferentes
pero todos tan culpables.

Se salvan los que condenan
sin dudas y sin ambages;
no se admiten medias tintas,
no seamos tolerantes.

Que él haya sido el último,
que a nadie más descerrajen
nuevos tiros en la nuca,
que no se mueran en balde.

Mas seguirá Mondragón
bajo el yugo deleznable
porque tienen el apoyo
de la gente más infame.

La niña de veinte años
ha perdido ya a su padre;
y los que le han dado caza
aún no duermen en la cárcel.

Mañana en el mismo pueblo
seguirá saliendo sangre;
no saben vivir sin muerte
ni entienden otro lenguaje.

6 comentarios:

Girl From Lebanon dijo...

Los que vivimos fuera del Pais Vasco no entendemos muy bien el clima en el que viven, y en el que van a tener que votar mañana. Me gustaría tener la capacidad que tienes tu al expresarte. Bss.

Octavio dijo...

No tiene nombre la muerte
y menos la muerte injusta.
Sí tiene nombre el que mata:
yo le llamo hijo de puta.

(Lo siento, no me sale nada más lírico ante cosas como esta.)

X dijo...

Es más que suficiente (y lo que muchos pensamos), desde luego no esperaba réplicas a tan triste romance. ;-)

Alas al viento dijo...

Es difícil saber el clima de tensión que se vive en el PV sin estar allí, imagino que no debe ser fácil posicionarse porque te expones a un tiro en la nuca.

Es muy valiente el modo como actúan algunas personas por eso creo que deben estar seguras de que no están solas.

Pero es tan complicado...

Tienes razón en eso de que ante estas atrocidades solo cabe la condena y la repulsa. Yo siempre siento una rabia enorme y unas ganas tremendas de que metan a esa gente en la carcel por el resto de sus días.

Soboro dijo...

Me ha emocionado tu poema que tiene la fuerza reivindicadora de un Miguel Hernández.

X dijo...

Vaya, muchas gracias Soboro, la verdad es que fue un descargo.