22/11/07

Death Calls

El lunes, los periódicos pondrán una foto de un joven sonriente. Dirán que solo tenía diecinueve años, que iba a la universidad, que era muy querido. Que iba demasiado deprisa, o demasiado bebido, o demasiado colocado. Siempre es igual.

Odio los sábados por la noche. Estoy de servicio, sé que los jóvenes cogerán el coche y se irán a cualquier parte a pasárselo bien. Yo me sentaré en mi mesa, rezando para que esa noche no sea como todas las demás. Pero pronto, a las diez o las once de la noche, llegarán los primeros avisos. Algún herido leve, alguien que se libra de otra noche de tediosa fiesta. El turno parece no acabar nunca, sigues mirando el reloj, deseando que se dé un poco más de prisa. Y entonces suena el teléfono, son las cinco de la mañana y no necesitas cogerlo. Quieres salir corriendo, pensar que, quizá, si no contestas a la llamada resulte que nada ha sucedido.

Pero contesto, y me dicen que vaya a tal autopista, a cierto kilómetro. Y allí está, un coche volcado en la cuneta, o empotrado contra un árbol, o contra otro coche. Hace tiempo que trabajo como un autómata, de otro modo no podría soportarlo. Mi mente está en otra parte mientras extraigo la cartera del bolsillo de una de las víctimas y anoto su dirección.

Nadie sabe lo que es permanecer a la puerta de un hogar bajo el anaranjado y frío amanecer de una silenciosa mañana de domingo, esperando para decir a una familia que su hijo se ha matado en un accidente de tráfico. Trago saliva una vez, otra vez, sudores fríos por mi piel y vuelvo a desear estar muy lejos de allí. Entonces se abre la puerta y yo comienzo el maldito monólogo: "Buenos días, soy policía. Hace unas horas, su hijo ha sufrido un importante accidente...". Ellos me miran con atención pero no me escuchan, tampoco lo necesitan. Les estoy diciendo que su hijo se ha ido para siempre.

Diez minutos después estoy de vuelta en el coche intentando olvidar, maldiciendo a quien inventó los coches, las carreteras, el alcohol y las drogas. A quien me metió en la cabeza lo de ser policía. Y siempre es igual, una historia sin final que se repetirá en una semana.

Siempre es igual.

6 comentarios:

Kane dijo...

Excelente elección de foto.

Davife dijo...

En Infojobs hay más trabajos, pitufo.

Harianna dijo...

Muertes y mas muertes :(

lunari dijo...

Debe ser duro trabajar con la muerte de compañera.

Julia dijo...

menuda sensación.

Moisés dijo...

Menuda carga tiene, el reltao.

Aparte de la foto... ¡Excelente relato!