7/7/10

Legacy [R]

Bajé las escaleras y allí estaba ella, sentada en el suelo, sobre sus talones, con una expresión entre tranquila y ausente, detrás de la mesa baja donde tantas veces habíamos comido. Frente a ella un sobre lacrado que en seguida me tendió, tan pronto advirtió mi presencia. Supe por el sello, aunque ninguna falta hacía, que era una carta de su marido, cuyo destinatario no era ella. "No me atrevo a leerla", dijo.

Llegué a su aldea hace mucho, proveniente de ninguna parte. No es que vagara sin rumbo, es que mi destino era otro; uno al que, supe, no podría llegar sin antes conseguir un camello. Me hallaron deshidratado y rebozado en arena, tal vez a punto de ser devorado por alguna bestia salvaje. Lo primero que conocí del pueblo, última frontera antes del desierto y, por tanto, parada obligatoria de comerciantes y aventureros que, como yo, desearan alcanzar la ciudad del otro lado, fue la casa en la que ahora me hallaba, la que sería, a fin de cuentas, mi morada durante los meses siguientes. Me dijeron que me daban por muerto, que me trajeron para procurarme un funeral que finalmente no necesité. Cora, se llamaba ella, y Lance él.

Me ofrecieron su hospitalidad, y yo no tuve más remedio que aceptarla. No tenía otro sitio adonde ir, y en el pueblo todos eran demasiado amables. Conseguí un trabajo como alfarero, excelentes ánforas hacía, pero nunca aceptaron una parte de lo que ganaba como pago por mi manutención. Me convertí en un primo lejano que vivía con ellos, aunque nunca llegamos a intimar del todo. Pasaba todo el día fuera, Lance también, y nos juntábamos de noche para cenar y comentar cómo había ido. Cora, como todas las mujeres, se ocupaba de la casa y de vez en cuando tejía alguna prenda para su marido. Ella se retiraba primero, cansada, tal vez Lance y yo compartíamos un aguardiente de loto. Era un gran hombre, acaso algo taciturno cuando lo conocí, pero al poco tiempo se animó, más o menos cuando Cora le comunicó que estaba encinta.

Al principio no pareció muy contento, o bien yo no supe interpretar su reacción. Luego sí, pasaron los días y era otra persona, trabajaba como el que más. Pensé que, ahora que la familia se vería ampliada, debía ir buscándome otro sitio. Quise comprarle varias veces un par de camellos que tenía, pero siempre me daba largas. "Ya hablaremos", decía, supuse que pretendía posponer mi partida cuanto pudiera. En verdad tampoco yo estaba demasiado convencido de querer continuar mi viaje. Apenas habían transcurrido unas semanas y ya me sentía unido en parte a ese sitio.

Una noche escuché un ruido en el piso inferior. Era Lance, saliendo a hurtadillas de casa. La primera vez no le di demasiada importancia, la segunda despertó mi curiosidad, a la tercera empecé a indagar por el pueblo. Podría haberle preguntado a él directamente, pero sabía que no me lo diría, demasiado reservado. Además, ya llevaba cuatro meses allí y conocía a bastante gente. Sin embargo, algo en el pueblo no acababa de encajar del todo, un misterio parecía flotar en el ambiente, algo que se sabe pero de lo que no se habla, algo que necesitaba averiguar.


Tomé la carta y la abrí, intrigado por un contenido que imaginaba.

A mi adversario:

Me matase o no el veneno de la copa, no me restaba ya mucho camino por recorrer. Desde que supe que me quedaban apenas unos meses de vida, dediqué gran parte de mis esfuerzos a dejar todo el dinero posible a mi mujer y al hijo que nunca conoceré. Supongo que después de todo ha valido la pena, pues me consta que no pasarán dificultades económicas. De todos mis bienes, te cedo la propiedad de los dos camellos que ya no necesitaré.

No me costó mucho tiempo enterarme de que, las noches de luna llena, se organizaba un macabro juego en el que se movía muchísimo dinero. Al parecer, varias personas se daban cita en un lugar apartado y discreto para organizar una partida de vaso ruso, juego en el que dos contrincantes habían de beber, por turnos, el contenido de las copas que fueran dispuestas, una de las cuales, esto es obvio, contenía un veneno mortal. Al principio me resistí a creerlo, pero me cobré un par de favores e hice otros tantos hasta que conseguí que me invitaran a la próxima. Y así fue como, al quinto mes, fui testigo de una de estas partidas. Cuál no sería mi sorpresa al ver que Lance, a quien esperaba sorprender allí, no era apostante sino jugador. No solo eso, sino que, además, se trataba del campeón, a quien un aspirante intentaría derrocar. Lance, supe después, fue el primero en haber jugado más de tres partidas. La cuarta también la ganó.

Como comprenderás, amasé mi fortuna a costa de la felicidad que arrebaté a otros, hasta que le ha tocado a los míos vivir la otra parte de este macabro juego. No sientas pesar por mí, es parte de la historia.

La mañana siguiente llegaba una nueva remesa de comerciantes, y con ellos médicos y mensajeros. Dado que los motivos de mi viaje no son de especial relevancia en esta historia, bastará decir que recibí un correo que me conminaba a estar presente en la gran ciudad allende las arenas en un plazo máximo de un mes. Debía saldar una deuda y no tenía medio humano de hacerlo, a menos que apostara todo cuanto tenía en el vaso ruso la próxima luna llena, y partiera con la siguiente caravana.

No, ni siquiera así. Necesitaría apostar al menos el triple del dinero que tenía, o bien encontrar una forma todavía más rápida de ganar dinero. Y solo había una.


Si estás leyendo esto significará en definitiva que habré alcanzado la inmortalidad; pero, ¿qué significa la vida eterna? Me sentía más vivo cuando sabía que tenía una enfermedad terminal. Ahora tú eres el campeón, invicto hasta que te mueras y tengas que escribir otra carta.

Acabé su lectura y miré a Cora. Me preguntó si pensaba quedarme al sepelio, a lo que contesté afirmativamente. "¿Qué debo hacer con la carta?", me dijo. "No te preocupes ahora por eso, yo me encargo de todo", contesté.

Vendí los camellos esa misma tarde. Después de todo, tampoco yo iba a necesitarlos.

34 comentarios:

Jose Pereza dijo...

Y precisamente el otro día hablamos de estas historias.

Jose Pereza dijo...

¡Primero! Hacía años xD

Ayla dijo...

Y eso que hace unos días se te había perdido la musa, je,je,je... Me ha parecido muy bueno. Has creado un ambiente que engancha desde la primera frase. He podido vivir la situación plenamente, y me he quedado con ganas.
Sigo preguntándome cómo es posible que puedas contar una historia tan intensa con tan pocas palabras. Cada párrafo se desdobla a medida que avanza la lectura. No sé si es porque te explicas perfectamente o porque estimulas mi imaginación. Tú decides. Para mí, eres un genio.
;)

tishta dijo...

No he podido situarlo físicamente en ninguna parte, desierto, Cora y Lance, licor de loto,... por no hablar del título. Help me please! hay dias en los que no te sigo, y este es uno de ellos. El final tampoco me queda muy claro, bufff como estoy.
La historia muy bien, el lenguaje exquisito y la trama, como siempre, te ata hasta el final
Esta vez, o has madrugado mucho o has trasnochado mogollón
Un abrazo

blecrut

Cleo dijo...

Que fuerte....me ha gustado....

Mil besos guapo

Vane Alive dijo...

Yo creo qu encontraste la musa otra vez.
En el hipotetico caso que te hiciera falta,que a mi me da que no!
Un saludo,y gracias por tus coments

Pio dijo...

Y se es capaz de arriesgar así la vida por la adrenalina?

Genial el texto

Besets

Sandra dijo...

Esta historia ya la habias publicado antes verdad?, si si, me suena.

Bueno el caso es que al final se queda con la mujer y el hjo del otro. Lo q no me queda claro es si el marido juega a lo del vaso porque esta enfermo y sabe q la iba a palmar o que la palma por el veneno. Jum jum..

Donde has estado?? :S

Besos.

M dijo...

Por fin te pasas por aquí! :) Wena historia, me ha encantado la forma de contarla y el final. Un beso!

Claire dijo...

¡¡Holaaa!! A mi me ha sonado a historia antigua, quiero decir, que en la actualidad en los pueblos no se juega a "esas cosas", aunque quién sabe..
Me ha gustado mucho y está super bien escrita. Él al final vende los camellos porque va a morir en el juego, aunque igual no, que a lo mejor no se bebe el vaso del veneno.. Y lo de jugar en las noches de luna llena.. genial.
Besos y me alegro un montón de leerte de nuevo.

Leticia dijo...

Me ha gustado pero al final, también me he quedado algo... Esto de lidiar con genios es lo que tiene para los que somos simples mortales...

BET dijo...

Me ha encantado la historia, como siempre, lo que no me queda claro es por que vende los camellos, por que va a ser el siguiente en morir ? o por que ya está forrado y se queda ?

Besos y hasta pronto !

Uma dijo...

Yo creo que se queda enganchado al jueguecito del vaso y por eso no se va...asume el papel del muerto, le releva en su vida! le toma el testigo! muy chulo...
Estoy con tistha en que es insituable...parte de la historia no???
besos

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

X, hoy te has fumado el geranio, ¿que no?
Al final se queda con la cabra, el chivo y la hacienda, que suerte.
Un abrazo

Coraline dijo...

wow, hay personas a las que les gusta demasiado jugarse la vida... y tanto!

dEsoRdeN dijo...

Tampoco era plan de alimentar el síndrome de Diógenes...

La chica de las sonrisas dijo...

Por lo que veo ha vuelto la musa, no?
Está genial. ¡Qué extenso! ¡Qué arte! xD (en serio, me encanta)

Martha dijo...

Genial! Me ha gustado un montón! ^^

1 besazo!

CAPÉ; dijo...

En medio del desierto y en medio de los turbantes... lo que tiene el "vicio".
un beso!

Irene dijo...

Una vez más, tus historias me dejan sin palabras.

Has pensado en hacer un recopilatorio e intentar pubicarlo?

Si te sirve de ánimo, yo te compraba el libro ;)

Basurero Usurero dijo...

Bastante fuerte. Suerte.

M. dijo...

Lance es un nombre que no me cuadra con el marco y tiempo de la historia, tal vez porque los situo en el desierto y no es el lugar o porque el nombre no es tan exótico xD

Supongo que jugar en parte, sabiendo que iba a morir, le hacia sentir, vivo.

Me ha gustado la historia ^^ Sigue así

CAPÉ; dijo...

Me alegra no ser siempre un misterio para los demás y, que de vez en cuando, alguien me entienda.

Marina dijo...

Mola.

:)

Lisset dijo...

La gente a veces hace casi cualquier cosa con tal de sentirse vivo, pena que para sentirse vivos, algunos pierdan lo que define esa palabra, la vida misma. Te has superado una vez más. Besos.

barbaria dijo...

Me ha encantado, precioso el texto, emocionante la historia...Sin palabras me dejas X. ¡Qué bueno!

Gal dijo...

me recuerda un poco al libro del alquimista, no se por que jejeje. Que imaginacio'n tienes como mola :)
besos desde Ohio.

Yopopolin dijo...

ummmm, la historia me motiva, me gusta... pero debo estar tan emocionado por el partido de esta noche, que no acabo de pillar el trasfondo de todo... (si es que lo hay...)

P.D: lo del vaso ruso existe en realidad?? nunca lo habia oido! que macabro!

Simplemente Beuka dijo...

Mi favorito desde hace un tiempo. Me gusto desde la primera frase. Besos

Simone B dijo...

Mmmm a mi también me ha recordado al libro de El Alquimista..quizá porque me he transportado al desierto, (aunque lo del licor de loto me ha despistado).

Nunca entenderé la afición de algunas personas a jugarse la vida con un jueguecito, como bien dicen por aquí, lo hacen para sentirse vivos..pero lo mejor para sentirse vivos no es vivir la vida??

Muchos besos;)

maba dijo...

creo que me desengrasé porque me veo falta de práctica...

entiendo que se queda con la mujer y el hijo pero .. no acabo de entender qué hace con su vida... o con su muerte

besos

Sandra dijo...

Tu qué???

Aïcha dijo...

Me ha gustado la forma de redactar el texto Señor X, aunque la historia, personalmente, no ha sido de mis favoritas ^^ besos

Irune dijo...

Yo tampoco pillo el final. ¿Para que vende el camello? ¿ya tiene dinero para saldar la cuenta y se queda con la mujer e hijo del otro? ¿pasa de saldarla? ¿o va a seguir jugando al juego?
será un final alternativo, asique yo me quedo con el primero, si es posible, jeje.
Pero... tengo otra duda. ¿Ya estaba con la mujer y esta le ponía los cuernos al marido?