30/05/09

Inmortal

Hablando con Kane por la tarde sobre las canciones de A las 5 en el Astoria, le dije que las dos que menos me gustaban eran Más y Sola.


Cuando, horas más tarde, LODVG abría el concierto con esas dos mismas canciones, tuve un gran presentimiento: lo "peor" (siempre entre comillas) ya había pasado.


Todavía no sabíamos si sería un concierto corto o si, por el contrario, se decidirían a cantar, de la boca de Leire, las canciones a las que Amaia puso voz.


Hasta que, tras ese arranque inicial, comenzaron a sonar los primeros acordes de Muñeca de trapo (a la postre, la única canción de Guapa que sonó).


Llegaron muchas otras hasta sobrepasar la veintena, cantaron su último disco casi entero, una lástima que la sacrificada fuera Flores en la orilla, una de mis preferidas.







De Lo que te conté mientras te hacías la dormida cayeron las cuatro primeras, incluida una versión acústica de la maravillosa Deseos de cosas imposibles. Justo después y aprovechando esa intimidad lograda llegó Jueves, uno de los grandes momentos de la noche.



De El viaje de Copperpot cantó Leire Cuídate, París, La playa, Pop y Desde el puerto, canciones que no han faltado en ninguno de los conciertos a los que he ido.




Eso sí, ni una sola del Dile al sol, pero es normal, según vayan sacando discos, tendrán que ir cantando menos de los anteriores.


El grupo estuvo como siempre: Xabi encerrado en su zona entre teclados, piano y un instrumento modernísimo; Álvaro a su bola a la derecha del escenario; Pablo cambiando de guitarra constantemente; y Haritz perdido en el fondo dándole a la batería. En cuanto a Leire, estuvo más cercana que Amaia, habló más con el público y dedicó más guiños, más o menos actuó como debería hacerlo siempre un artista.





Hizo algún que otro alarde de su capacidad vocal que dejó claro que, en ese campo, es una más que digna heredera de la Montero. No nos engañemos, hay pocas personas en España capaces de cantar como Amaia y los que la hemos escuchado en directo lo sabemos. Leire resultó ser una de ellas, aunque en el disco, queriéndose alejar de la personal marca de Amaia, no llegue a apreciarse.



Me gustó la reacción natural de la gente al escuchar las canciones antiguas cantadas por la nueva voz. Al fin y al cabo, fuimos a un concierto de La Oreja, y ahora su vocalista es Leire Martínez: no hay más historia. Lo de menos es quién cante, lo importante era conservar el espíritu y eso, lo vimos hace casi un año, se mantenía intacto. LODVG era más que Amaia. LODVG es inmortal.


Hice muchísimas más fotos (como podéis ver, estábamos privilegiadamente cerca), pero estas deben valer como muestra. Como siempre, se ven mejor y más grande si hacéis click en ellas. :-)

28/05/09

Vinci, vinci, vinci

Sinceramente, tenía más o menos pensado qué escribir si el Barça perdía esta noche (o anoche) la final de la Champions, si la ya espléndida temporada se quedaba en eso sin alcanzar el estatus de perfecta. Quién nos iba a decir, hace apenas tres semanas, que el milagroso gol de Iniesta en el 93 no solo daba el billete a Roma, sino el principio (y, a la postre, el final) del ansiado trébol de copas: Liga, Copa y Champions.



13-05-2009 Copa
16-05-2009 Liga
27-05-2009 Champions

Hoy el Barça ni siquiera ha jugado de la manera excepcional a que nos tiene acostumbrados. Tras los primeros apuros y llevados por el exitoso fogonazo del león indomable, se ha centrado en mantener la posesión sin crear demasiado peligro. Los magos estaban demasiado retrasados, las bandas desocupadas y el delantero lejos del área. Un partido raro, un golpe de fortuna y altas dosis de tranquilidad. Porque, a pesar de que era relativamente optimista (o precisamente por ello), por primera vez en la temporada he sentido miedo a perder, sensación que encajaba con lo visto en los primeros minutos, hasta el gol. A partir de entonces solo me inquieté en las escasas jugadas a balón parado. La segunda parte siguió igual, y el gol llegó porque, como se dice, tenía que llegar. Un partido, como el de Copa, mucho más fácil de lo esperado, o será que el Barça no solamente practica un fútbol atractivo, sino que su efectividad es tal que hasta es capaz de transmitir seguridad. Lo cierto es que la autoconfianza de esta temporada no la había conocido en la vida.

No habrá culé que pueda olvidar este mes de mayo, estas tres semanas desde el gol de Iniesta al de Messi, hoy. Es pronto para hablar del mejor equipo de la historia, aunque este Barça ya tenga nombre propio como los de otras épocas, pero lo que es imborrable es que se ha convertido en el primer equipo español en lograr los tres grandes títulos el mismo año. Con confianza, con insultante superioridad, como guiados por una ley que impidiera sorpresas o discordancias. Una, dos y tres veces. Barça campió.

25/05/09

XYZ

Con permiso de los físicos más vanguardistas, nos movemos por el mundo en un espacio tridimensional. Hay quien gusta de añadir a esta relación el tiempo, pero, hasta donde se ha demostrado, este solo avanza en una dirección: hacia delante. Las personas, sin embargo, deambulan por la vida como si de un cubo se tratase, de izquierda a derecha, de arriba a abajo, adelante y atrás. Y a veces nos encontramos.

No somos más que partículas, nuestras vidas son líneas que zigzaguean. Nos cruzamos en los planos con el propósito de juntar líneas por el tiempo. Hay quien prefiere que sea cosa puntual, otros crean segmentos de mayor o menor distancia, hasta que vuelven a tomar caminos separados. En este ir y venir aparentemente casual, resulta increíble que seamos capaces de sentirnos, por un momento, importantes. No estamos al servicio de nadie, pero no somos necesarios para mover el mundo. Seguiremos avanzando por un eje cualquiera hasta volver a coincidir en un plano XZ, por ejemplo.

Y sin embargo ahí está el tiempo, la llamada cuarta dimensión, que en verdad es la más caprichosa de todas, pues puede hacerse más largo o más corto con la misma duración, puede disponer que dos líneas corran paralelas tres semanas y hacer que se crucen a continuación. Las líneas no siempre son perfectas, las figuras que creamos pueden no ser lo esperado, pero lo cierto es que en realidad no controlamos lo que se forma. A veces sale bien, a veces sale mal, a veces sale regular, no importa. Seguiremos moviéndonos porque nosotros, a diferencia del tiempo, solo podemos seguir adelante.

22/05/09

El bostezo más largo del mundo

El bostezo más largo del mundo duró veintisiete minutos y cincuenta y nueve segundos, recorrió tres países y en él participaron trescientas treinta y cuatro personas.

Todo empezó un día entre semana a las siete y pico de la mañana. Daniel, un chaval de catorce años, salió de casa para ir al instituto, y bostezó. Los bostezos, por si no lo habéis notado, son contagiosos, incluso más que la gripe puerca. El bostezo de Daniel se prolongó no menos de cuatro segundos y medio, lo justo para que Enrique, que pasaba por su calle en una bici de montaña, fuera testigo del acto y, como por resorte, comenzase también su bostezo. No había cerrado aún la boca cuando paró en el semáforo de la esquina, donde fue captado, a través del cristal, por el panadero Tomás, que se encontraba despachando a Doña Emilia, quien no cesó el bostezo hasta salir del horno, donde su sobrina nieta Carla la esperaba para probar una esquinita del pan de cuarto.

Lucía miraba por la ventana para ver si ese día llovería, pero vio a Julián el electricista, que parecía estar gritando. Mientras apremiaba a su hijo para que apagara el ordenador, no pudo reprimir un bostezo. Este, desde la distancia, bostezó a su cibernovia Charlotte, que se moría ya de sueño por la diferencia horaria, y devolvió el gesto a Andrea, un chico italiano con quien engañaba al hijo de Lucía, de nombre irrelevante.

Todo acabó cerca de las ocho, hora española. Luis, que vio a Julia con la boca como un buzón de correos, se desperezó mientras solicitaba por el telefonillo que bajara Horacio, cuya madre le dijo "baja" de modo casi ininteligible. En esos momentos él hablaba por teléfono con una chica que le había tenido toda la noche en vela, y en ella murió el bostezo antes de levantarse para desayunar.

18/05/09

Pequeño saltamontes [R]

- No logro dormir.
- ¿Por qué?
- De pequeño hice algo horrible.
- ¿El qué?
- No me gusta recordarlo.
- Bueno, pero ya que está aquí... ¿por qué no lo intenta?
- Maté a un saltamontes.
- Todos matamos saltamontes de pequeños. Y hormigas, y moscas y mosquitos. Hasta gatos, hay quien ha matado gatos. ¿Alguna vez ha matado un gato?
- No, claro que no.
- Pero mosquitos sí. Esos pequeños hijos de puta no te dejan dormir hasta que acabas con ellos.
- Pero no es lo mismo. Los mosquitos parecen haber sido concebidos con el único propósito de hacer el mal. No siento lástima al matar mosquitos.
- Pero sí al matar saltamontes.
- Sí. Al matar saltamontes sí.
- ¿Por qué?
- No sé. No voy matando saltamontes por ahí. De ser así, no estaría aquí contándole esto. Maté a uno, hace mucho tiempo. Y no suelo acordarme de ello, pero cuando lo hago, me detesto.
- Vamos, suéltelo. Cuénteme cómo lo hizo.
- ¿Los detalles? Es escabroso. Era un saltamontes negro. Nunca había visto uno igual. No era muy grande, quizá como un dedo meñique. Teníamos un jardincito en el chalet, pero estaba en el camino que llevaba al trastero. Me acerqué sigilosamente, con un cubo de playa, y poniéndolo bocabajo lo atrapé dentro. No sé por qué, yo nunca fui de los de coleccionar bichejos.
- Y, ¿qué más?
- Puse algo encima del cubo, como si temiera que el saltamontes pudiera escapar. Una bandeja de plástico azul, no recuerdo bien de qué era. Y me meé encima.
- ¿Se qué?
- Me meé. No, no ese "mearse encima". Me meé encima de la improvisada prisión. Fue un acto vandálico y estúpido. Como todo lo demás.
- ¿Y luego?
- Luego me fui. Dejé que el sol tostara la orina, no conscientemente, claro. Aún no tenía tan trabajado el intelecto. Me fui, y cuando regresé olía... fatal, por decir algo. Y descubrí que del césped al cubo había una línea negra. Una línea negra de hormigas. Se habían colado por entre las imperfecciones del suelo. Levanté el cubo, y allí estaba. El cadáver del saltamontes. Todavía me pregunto si estaba vivo cuando empezaron a devorarlo.
- ¿Por qué cree que lo hizo?
- No sé. ¿Por qué hacer algo así? Era pequeño, supongo que eso lo justifica todo.
- No, no justifica nada. Pero lo hace comprensible.
- No, para mí tampoco. No lo comprendo y no lo acepto. Llevé al saltamontes a una muerte terrible y ni siquiera tenía una razón para ello. Porque yo no era uno de esos engendros demoníacos que disfrutaban cortando colas de lagartija o arrancando patas a las arañas. Es que no sé por qué lo hice.
- Y ha venido buscando una respuesta.
- No. He venido buscando perdón.
- Eso no se lo puedo ofrecer. Pero le voy a recetar algo.
- ¿Para dormir?
- Para el perdón.

14/05/09

Football

Siempre que pienso en mi infancia, recuerdo con especial cariño la liga regional que jugaba con mis amigos. Nací y crecí en una pequeña ciudad del oeste de Inglaterra, en la que el rugby era muy popular. Pero en mi distrito lo que había, nadie sabe por qué, era un campo de fútbol, y mi colegio era el único que lo utilizaba, así que todos mis amigos y yo nos apuntamos al equipo. Éramos, pues, el clásico equipillo de barrio, nuestro entrenador era el profesor de gimnasia, que era también el padre de Thomas. Afortunadamente Tommy era un gran interior zurdo, digo afortunadamente porque podría haber sido un paquete y habría jugado igual.

La verdad es que éramos muy buenos, en la liga infantil acabamos un par de años como el mejor equipo local de toda Inglaterra. Recuerdo partidos épicos bajo la intensa lluvia (cabe señalar que nuestra ciudad es la más lluviosa del Reino Unido) en que era difícil ver al portero rival, y tirábamos con la fe de que no estuviera en medio de la trayectoria del disparo. Él se situaba con la fe de estarlo. Ganábamos incluso a los líderes, que venían a nuestro campo con la intención de comerse el mundo. Lo que era común a todos los equipos a los que recibíamos es que todos esperaban que la bola botase. Nosotros, que habíamos crecido allí, sabíamos que el balón caía a plomo y no había más forma de moverlo que pegarle otro patadón. Muchos de los pases que hacían se quedaban cortos, y los delanteros se dejaban el balón tras de sí. Casi siempre acabábamos manteniendo nuestra portería a cero. Por alguna extraña razón, como visitantes empeorábamos bastante...




No sé si el título del post, visto desde el blogroll, habrá disuadido a más de uno de leerlo, si es así... ellos se lo pierden. xD Este brevísimo relato no es más que un homenaje a todos aquellos capaces de emocionarse con un partido de fútbol y que entienden que reunirse con los amigos para lucir camiseta y lanzar cánticos de apoyo a tu equipo es un fin en sí mismo. Para los amantes del fútbol por encima de los colores y para los que creen que la magia cabe en un terreno de juego.

Hoy he tenido la suerte de vivir el ambiente previo a la final de la Copa del Rey que ha ganado, como suele desearse, el mejor. Mi facultad se encuentra literalmente pegada al Mestalla, y el bar donde hemos comido era un nido de aficionados de ambos equipos contendientes, aunque los del Athletic ganaban en proporción 5 a 1. Como poco. He visto hasta un burro con la camiseta del Bilbao. Sí, un burro, pequeñito, pero cuadrúpedo. Y un todo terreno rojiblanco con el escudo en el capó. También he visto blaugranas, pero menos. La verdad es que toda esta semana los medios han pretendido calentar el partido a su manera. La campaña pro-Athletic era tan evidente que Guardiola tuvo que decir en rueda de prensa lo que muchos culés pensábamos, que nosotros también queríamos ganar la Copa y que también teníamos derecho a pensar que nos la merecíamos. Es verdad que el Bilbao era, en esta final, el pequeño, y que para ellos el disputarla era un triunfo en sí, pero no eran los únicos.

Durante toda la tarde he visto a los aficionados del Athletic muy confiados. La corriente de fervor e ilusión se había tornado de repente en una seguridad absoluta en el triunfo. La alegría de jugar la final, en alegría por ir a ganarla. Los medios parecían señalar al Barça de confiados e incluso prepotentes, malentendiendo, quién sabe si deliberadamente, el ejemplo perfecto de humildad llevada al límite. Viajar en el día, sin hacer tanto ruido, sin ocupar una ciudad durante cuatro días antes al evento, sin fiestas, sin comilonas, sin llamar la atención. El Barcelona ha ganado la Copa casi sin despeinarse, como no podía ser de otra manera. Todos los ojos miraban al Athletic, todos lo convirtieron en protagonista, y en los nueve minutos que van del 55' al 64' el Barça asestó tres golpes definitivos. Sin ruido, sin protagonismos, con humildad. El partido ha acabado y se seguirá hablando del Athletic, el equipo que después de veinticinco años volvió a disputar una final de Copa. El Barça la ha ganado y mañana se hablará de Florentino. El periodismo deportivo a nivel nacional está podrido, pero el fútbol es inmortal, y hoy unos cuantos millones de personas que no hemos querido ser protagonistas somos un poco más felices que ayer.

Las aficiones, ejemplares. Al Athletic le doy la enhorabuena por llegar hasta aquí, que es a lo máximo que se puede aspirar hoy en día en España, a ser segundo. Volverán a soñar tarde o temprano. A los amantes del fútbol no necesito decirles nada porque han de estar contentos. Y a todos los madridistas y anticulés que querían ver perder anoche al Barça, gracias por hacer aún más dulces nuestros éxitos. :)

11/05/09

Verano

Usaba sentarse en un banco de la plaza, una de esas plazas no muy grandes de algún pueblo del norte, cara al mar, con subidas y bajadas y casas pequeñas donde todos los días se compra el pan y todos los días te dan los buenos días. Pero a él, que se sentaba casi siempre en un banco de la plaza, uno de esos bajos, de piedra sin respaldo, de los que invitan a sentarse en verano a las nueve de la mañana para notar el frío que la noche ha transmitido a la piedra, a él, decía, que se sentaba en ese banco en esa plaza, ya nadie le daba los buenos días. Había quien le conocía, o tal vez el hijo de alguien que le conoció. Ya era mayor, vivía solo, muchos le apreciaban pero poco a poco habían ido dejando de hacerle caso. Quizá en parte porque él, también, había ido dejando de hacer caso al mundo, ensimismado en quién sabe qué, más allá del infinito.

Hasta que llegó al pueblo el joven violonchelista, cuyo instrumento es el único de todos los de cuerda que se tiene que tocar sentado. Le sorprendió la figura del viejo abstraído, pensó que la plaza era un buen lugar para las limosnas. Se sentó en un banco, en la fría piedra, no muy lejano, ancló su chelo y se puso a tocar. No tardó en recibir alguna que otra moneda y la atención de aquel hombre, que se giró un par de veces y parecía distraído, por fin, con algo que nacía en el mismo mundo y en el mismo tiempo. Poco a poco el viejo prolongó sus estancias en el banco de la plaza, casi tanto como el joven violonchelista ocupaba el suyo. Daba ahora, de vez en cuando, algún saludo a este y a aquel, y recibía otro tanto. El joven parecía complacido del efecto que había tenido en su ahora vecino, pero de algún modo le había traspasado su melancolía. Mientras el viejo miraba el arco frotándose contra las cuerdas, él miraba al mar, como a otro mundo.

Y así los encontró la pintora, él a él y él al mar, y montó su caballete y todas las mañanas el violonchelista tocaba para el viejo y la pintora inmortalizaba al músico quien, seducido por el interés de la joven advenediza, comenzó a regalar sonrisas al viejo y a todos los que pasaban por la plaza. El verano avanzaba, las melodías no cesaban y los cuadros se sucedían pero, tan pronto comenzó a retratar sonrisas en la boca del artista, una especie de tristeza se fue apoderando de ella.

Vino un mimo también a la plaza, y decidió subirse en otro banco. La pintora seguía dibujando al violonchelista que tocaba para el viejo, pero era el mudo payaso quien le hacía brotar la alegría. Sus cuadros comenzaron a llenarse de colores, el chelo aparecía morado un día y verde otro, el pelo del músico fue azul, rojo y amarillo, y la gente cada vez dejaba más dinero en la plaza. Pero el mimo, que todas las mañanas se pintaba la sonrisa, sentía nostalgia por dentro, pues creció en un pueblo así, y echaba de menos los días de su niñez en que acompañaba a su madre a vender mazorcas de maíz asadas.

El último día de verano, en ese pueblo, en esa plaza, el viejo llegaba tarde. Eran las diez de la mañana y el mimo hacía reír a los niños y a la joven pintora, que estaba tiñendo de luz las notas del violonchelista que esperaban al anciano. Llegó empujando una pequeña barbacoa, y ese día todo el mundo comió panojas.

07/05/09

Roma y meme

Bueno, lo primero va a ser lo primero. El motivo de que esté afónico, y total son 71 segundos y lo podéis ver en High Quality y todo xD:



Y ahora hago el meme este de los libros que rula por ahí:

- Un libro que nunca terminaré: Pues aunque no suelo, creo que comencé El último catón, no pasé de la página 20 y obviamente no pienso terminarlo ya. xD

- Un libro que tengo pendiente de terminar: Muchos, la verdad, tengo varios empezados que voy abandonando pero con intención de retomar algún día ahora mismo los más factibles son Fahrenheit 451 y Walden Dos.

- Un libro que me decepcionó: El coronel no tiene quien le escriba, por decir uno a bote pronto. El señor de las moscas más todavía. xD

- Un best-seller que no tengo el más mínimo interés por leer: Millones, tengo muy poco interés en los bestseller, particularmente en los contemporáneos. xD

- Un libro que me gustaría volver a leer: Hay muchos que volveré a leer.

- Un libro que me emocionó: Ninguno que yo recuerde, soy más fácil de emocionar (mucho, de hecho) audiovisualmente.

- Un libro que seguro que leeré algún día: Seguro seguro ninguno. Supongo que alguno de Shakespeare por obligación, aunque eludo muy bien las lecturas obligatorias. xD

- Un libro que me gusta leer siempre: Como todo el mundo ya sabe, releo a menudo The Lord of the Rings.

- Un libro que me gustaría que me regalaran: La fuga de Logan, que no lo encuentro por cauces normales.

- Un libro que recomendaría: Recomendaría muchísimos. Digamos hoy El informe de la minoría y Yo, robot, por ser infinitamente superiores a sus versiones cinematográficas y hacer pensar y todo.

- Un libro que me sorprendió: Es difícil que un libro me sorprenda.


Vaya mierda de lector estoy hecho. xDD

05/05/09

Insomnio [R]

Segura ya de que el sueño no volverá esta noche tampoco a su cama, se incorpora levemente y piensa qué hacer con las horas que le quedan hasta que empiece un nuevo día. Con la habitación sumida casi completamente en la oscuridad, la única distracción que encuentran sus pupilas parecen ser las lentas variaciones de un reloj que se muestra decidido a no hacer nada extraordinario salvo cada sesenta segundos.

Rendida de dar vueltas en la cama en busca de un sueño imposible, comienza a dar vueltas a la cabeza, aunque estas sean solo metafóricas. Recuerda cómo empezó todo. Recuerda lo bien que dormía con él, sobre todo cuando apenas dormían. Sus ojos incendiados en placer, su boca, sin embargo, callada, fría. Él era así. Y eso que se lo advirtió. Sería lo mejor y lo peor de su vida. Ella no le creyó, ingenua, ni siquiera cuando efectivamente estaba siendo lo mejor de su vida. Hasta que un día le dijo que se había cansado, que ya no sentía nada por ella. Y aquello fue lo peor de su vida.

Y ahora está sola en la cama que tantas veces compartieron los tres.

02/05/09

Set y ¿partido?


Y no hay mucho más que añadir. :-)