¿Habéis reparado alguna vez en que, cuando va a llegar la mejor parte de los sueños, nos despertamos? Cuando llega el momento del beso, o cuando se va a revelar el nombre que hay dentro del sobre, cuando vamos a disfrutar por fin de la parte buena, precisamente entonces, plas, y te despiertas. Y ya no tiene solución, no se arregla con volver a dormirse.
Pues no sucede porque sí, hay una razón para ello, pero cuando estaba a punto de averiguarla... me desperté.
30/4/09
Dreamz
Estación
Seducciones paganas
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27/4/09
Vistas [R]
Escribiente, escribidor o escritor, Josh se asomaba todas las noches al balcón en busca de inspiración. Solía funcionarle, desde que una vez, mucho tiempo atrás, la persona a la que amaba le pidiera que mirara a las estrellas antes de irse a la cama. Lo hizo, y, desde entonces, todas las noches.
Se ha llegado a sentar en una silla de playa viendo la lluvia más allá del resguardado balcón, a solo diez centímetros de él. Su plaza le inspira. Los coches, aparcados al tuntún, como si diera igual el orden que siguen en los colores. Los edificios de enfrente, viejos y diez veces repintados para parecer lo que no son. Las personas que, con cuentagotas, aparecen y desaparecen de su campo de visión, viniendo de calles lejanas y entrando en portales ajenos. Se ha imaginado cientos de cuentos, de fantasía, de amor, de conquistas de ciencia-ficción. Pero se ha dado cuenta de que las mejores historias se le ocurren cuando mira hacia arriba.
Estación
[R]eediciones
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24/4/09
Kill [R]
Matar es difícil. No todo el mundo vale para ello. Consiste en quitarle a otro la vida. En privarle de todo lo que tenía, y a todo lo que tenía, de él. Dicen que es muy difícil.
Pero matar es fácil. No hay más que leerse el principio del último Premio Planeta del milenio para encontrar un buen puñado no ya de razones que aseveren dicha afirmación, sino de ideas para llevar el acto a buen -y nunca mejor dicho- término. Hay muchos modos de hacerlo, unos más limpios y eficaces que otros, aunque son dos adjetivos que no tienen por qué ir necesariamente de la mano.
Siempre pensé que no me costaría demasiado matar a otra persona, hasta que cogí un cuchillo e intenté abrir una sandía. No sabéis lo difícil que es obligar al metal a ir más allá del límite que las leyes de la física han estimado conveniente. Y luego todo ese rojo...
Estación
[R]eediciones
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21/4/09
Meme #19
#19 por decir algo, porque alguno hay al que no he puesto número. xD
Bueno, que me han nominado al último meme de moda. Dicen que las reglas son:
1. Responder a las preguntas en tu blog.
2. Cambiar una pregunta que no te guste por otra inventada por ti.
3. Añadir una pregunta creada por ti.
4. Pasarlo a otras ocho personas.
Pero lo cierto es que la gente se ha liado con esto del cambio de preguntas y las ha ido poniendo una detrás de la otra, con lo que el meme ha ido creciendo, de modo que yo voy a recopilar varias de las preguntas que había en alguno de los cinco blogs en que he leído este meme, aparte por supuesto de todas las comunes. Ah, mis nominadoras han sido maba y Casandra. Vámonos.
¿Cuál es tu obsesión ahora mismo?
Empezamos bien: no tengo. Aparte del orden y las clásicas del TOC. xD
¿Un buen lugar para relajarse?
Los asientos de atrás de un coche en movimiento, de noche, tumbado mirando al cielo por la luna trasera, escuchando música tranquila… bueno, eso es más para dormirse. xD
¿Te echas la siesta?
Jamás.
¿Quién ha sido la última persona a la que has abrazado?
Ya no me acuerdo.
¿Tu plato preferido para la cena?
Y para la comida, uno cuadrado naranja. :D
¿La última cosa que te has comprado?
El último single de La Buena Vida.
¿Qué escuchas ahora mismo?
No puedo escuchar nada mientras escribo.
¿Tu estación del año preferida?
Otoño.
¿Cuáles han sido tus mejores o peores vacaciones?
Peores ninguna, las mejores supongo que París en el… ¿95?
¿Qué tienes en tu armario del baño?
Tenemos varios armarios y ninguno es de uno solo. Pero vamos, mío hay poco: dentífrico y cepillo, maquinilla y espuma, alter shave y bálsamo, peine… vaya pregunta chorra. xD
Di algo de la persona que te pasó este meme:
Uf, pues a ver, de maba puedo decir poco que no sepáis y eso ya es decir mucho de ella: casi todos la conocéis porque por su blog pasa mucha gente, le gusta mucho lo que hace y su hija, claro, deben ser sus dos grandes pasiones. Es una persona que, sencillamente, está, de hecho yo no recuerdo cuándo llegó a A2050 porque es como si hubiera estado siempre. Casandra es… bueno, no conocerla a ella es todavía más difícil, otra que disfruta con su trabajo aunque le agote, su blog es fresco, abundan las imágenes y las conversaciones surrealistas, es muy fácil de leer porque la expresión y la ortografía son perfectas. Y yo soy un privilegiado porque ambas me leen e incluso me recuerdan cuando de escoger a un puñadito de víctimas se trata.
Si pudieras tener una casa totalmente amueblada gratis en cualquier parte del mundo, ¿dónde te gustaría que estuviera?
En Newport Beach.
¿Lugar favorito de vacaciones?
Valencia.
¿Cuál es tu té favorito?
Nunca he tomado té.
¿Cómo tomas el café?
Infundido como todo el mundo.
¿Qué tipo de música te gusta?
Pues mucha, principalmente el pop nacional, y luego el britpop.
¿De qué te gustaría librarte?
De kilos.
¿Qué querías ser de pequeño?
Mayor.
¿Qué echas de menos?
El pasado.
¿Qué estás leyendo ahora mismo?
Por lo general, suelo leerme mientras escribo.
¿Cuál es tu marca preferida de vaqueros?
Ninguna en particular, aunque la gran mayoría de mis vaqueros son de BSK.
¿Qué pieza (nueva o vintage) de diseñador de ropa te gustaría tener?
Quise una camisa blanca con motivos militares de davidelfin, pero solo tenía tienda en Madrid, al menos hace unos años, y nadie contestó el e-mail que les mandé.
¿Cuál es la combinación de colores que más usas?
Negro con algo.
¿Con qué celebridad te identificas?
No me puedo identificar con nadie que haya logrado ser célebre.
¿Vivirías tu vida de distinta manera a como la vives ahora?
Lo intentaría, pero no he llegado adonde estoy por nada: seguramente acabaría igual que como estoy, es solo cuestión de tiempo.
¿Volverías a crear el blog?
Ya lo habría creado.
No podrías vivir sin…
La esperanza de mejorar mi vida.
Físicamente, ¿quién es tu hombre ideal?
Ay mira qué bien, pues diría que Jude Law (pronúnciese Lóo).
¿Qué prenda (ropa, calzado o complemento) tienes en casa que tenga mucho valor sentimental para ti? ¿Por qué?
Tengo una cazadora de cuando era niño que siempre quise conservar, pero aparte de porque me gusta o me gustó mucho, no hay otro porqué. De todos modos, es ya sabido que todas mis pertenencias (la ropa, precisamente, tal vez la que menos) tienen un alto valor sentimental para mí, en este plano quizá las zapatillas-de-estar-por-casa lo que más.
¿En el armario de qué famosa te gustaría perderte?
En el de Rachel Bilson por ejemplo, pero con ella dentro.
¿Cómo reaccionas si te dejas el teléfono móvil en casa?
Pienso "mierda, me he dejado el teléfono móvil en casa".
¿Qué sueles desayunar?
Últimamente batidos de chocolate, soy perro hasta para ponerme el Cola-Cao.
¿Cuál es el último sueño que has tenido?
El de ayer, pero no lo recuerdo.
Di tres cosas de las que te sientas orgulloso:
No he hecho nada de lo que me pueda sentir especialmente orgulloso. He tomado unas pocas buenas decisiones en mi vida, he hecho bien mi trabajo algunas veces, todo lo demás venía conmigo sin que haya hecho nada especial para conseguirlo.
¿Cambiarías algo de ti mismo?
Sí, pero tal vez eso me cambiase a mí mismo luego.
Un sueño:
Ser feliz.
Si fueras una tapa, ¿de qué estarías hecho?
Sería un pincho de pez globo.
Di tres o cuatro grupos de música o cantantes que escuches cuando te sientes feliz:
No tengo base para contestar esta pregunta. xD
Ay, la mía, que se me olvidaba:
Si todo el mundo que conoces de tu "vida real" se enterase de que tienes un blog y no pudieras vetar el acceso más que a uno o dos, ¿quiénes serían?
Esta ya la contestáis vosotros si eso.
Yo, como soy guay, en vez de a ocho nomino a dieciséis:
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- Nikaperucita
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Esta vez todo chicas, para que no haya enfados. xD
Edito: tacho según lo vayáis haciendo jajaja. ¡Paso lista! :D
Estación
Vitrinas y divanes
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20/4/09
Los otros [R]
En todo conflicto hay dos bandos, independientemente del número de miembros que haya de cada lado. Hay quien los diferencia como buenos y malos, aunque es más común el nosotros y ellos. Normalmente hay también quien mira y calla. Quien no se mete, por falta de medios o exceso de miedos. Pero también ellos juegan un papel muy importante en los conflictos bélicos.
Vivía en un planeta una sola especie animal inteligente, que había prevalecido sobre todas las demás. Debido a ello, se alimentaban a base de vegetales, lo único que había quedado vivo además de ellos, tras años de dominación y depredación. Cuando ya no quedaba nadie contra quien luchar, comenzaron a hacerlo entre ellos, y se separaron en dos grandes naciones. Cada cierto tiempo, los dos ejércitos se daban cita y muerte en el campo de batalla.
Pero nunca había un vencedor. El ciclo se repetía una y otra vez, hasta que por fin hubo alguien, no importa en cuál de los dos países, que se dio cuenta de que se seguiría repitiendo hasta que ya no quedara nadie con vida. Queriendo evitar esto trató, sin éxito, de convencer al gobernador de que le dejara partir en calidad de mensajero. Decidió ir de todos modos, pese a la negativa recibida, escabulliéndose en la noche. Valía la pena el esfuerzo. Iría desarmado, mostrando las manos desnudas, a hablar con su líder. Conseguiría la unión de los pueblos, o tal vez la paz, y nunca más habría que llorar a los muertos en combate.
Regresó a los suyos a través del río, con la cabeza en un cesto de mimbre. A falta de jueces -aunque morales- externos a las dos partes, no hay ninguna razón para hablar con el enemigo.
Estación
[R]eediciones
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16/4/09
Death Calls [R]
El lunes, los periódicos pondrán una foto de un joven sonriente. Dirán que solo tenía diecinueve años, que iba a la universidad, que era muy querido. Que iba demasiado deprisa, o demasiado bebido, o demasiado colocado. Siempre es igual.
Odio los sábados por la noche. Estoy de servicio, sé que los jóvenes cogerán el coche y se irán a cualquier parte a pasárselo bien. Yo me sentaré en mi mesa, rezando para que esa noche no sea como todas las demás. Pero pronto, a las diez o las once de la noche, llegarán los primeros avisos. Algún herido leve, alguien que se libra de otra noche de tediosa fiesta. El turno parece no acabar nunca, sigues mirando el reloj, deseando que se dé un poco más de prisa. Y entonces suena el teléfono, son las cinco de la mañana y no necesitas cogerlo. Quieres salir corriendo, pensar que, quizá, si no contestas a la llamada resulte que nada ha sucedido.
Pero contesto, y me dicen que vaya a tal autopista, a cierto kilómetro. Y allí está, un coche volcado en la cuneta, o empotrado contra un árbol, o contra otro coche. Hace tiempo que trabajo como un autómata, de otro modo no podría soportarlo. Mi mente está en otra parte mientras extraigo la cartera del bolsillo de una de las víctimas y anoto su dirección.
Nadie sabe lo que es permanecer a la puerta de un hogar bajo el anaranjado y frío amanecer de una silenciosa mañana de domingo, esperando para decir a una familia que su hijo se ha matado en un accidente de tráfico. Trago saliva una vez, otra vez, sudores fríos por mi piel y vuelvo a desear estar muy lejos de allí. Entonces se abre la puerta y yo comienzo el maldito monólogo: "Buenos días, soy policía. Hace unas horas, su hijo ha sufrido un importante accidente...". Ellos me miran con atención pero no me escuchan, tampoco lo necesitan. Les estoy diciendo que su hijo se ha ido para siempre.
Diez minutos después estoy de vuelta en el coche intentando olvidar, maldiciendo a quien inventó los coches, las carreteras, el alcohol y las drogas. A quien me metió en la cabeza lo de ser policía. Y siempre es igual, una historia sin final que se repetirá en una semana.
Siempre es igual.
Estación
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13/4/09
Los olvidados [R]
La turba enfurecida había llegado a la puerta de la torre. Portaban teas y un ariete, dispuestos a sacar al viejo loco de su morada por las buenas o por las malas. Casi seguro que por las malas. Ya los cuernos de bronce habían comenzado su labor, cuando de una tronera se desprendió un reguero de aceite hirviendo, disuadiendo a la multitud que se congregaba en torno a la cabeza de carnero.
Fue solo un espejismo. Abrasados y ultrajados, con numerosas bajas ahora, redoblaron sus esfuerzos, decididos como estaban a llevarse consigo la vida del solitario. Pero la puerta no cedía, ni lo haría mientras los puntales de hierro que la falcaban no traicionasen su cometido. El anciano confiaba en que el tiempo ganara el pulso al odio, y los parroquianos, cansados, derrotados o muertos, cesaran el asalto. No estaba asustado, pero no contaba con el poder que da a los hombres el saberse respaldados por sus semejantes y vecinos.
Finalmente los goznes saltaron y la puerta se vino abajo. En frente, únicamente una escalera de caracol, demasiado estrecha para dos personas. De uno en uno, pues, y a la velocidad del rayo, subían los campesinos, un piso tras otro, hasta que quien abría la marcha recibió un bastonazo en la cara, cayendo hacia detrás y arrastrando en la caída a varios de sus compañeros. Eran los últimos movimientos de una partida a punto de extinguirse. Entregada la fortaleza, la superioridad numérica se tradujo en muerte.
Llegados a este punto, si no antes, suelen conocerse los motivos de un ajuste de cuentas de tamaño calibre, pero los sudorosos guerreros no ofrecieron conversación; sus armas bastas redujeron al ermitaño a un montón de carne inerte, y tal y como llegaron se fueron, la cabeza alta y el deber cumplido. La historia la escriben los vencedores.
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8/4/09
Piel roja
Llovía torrencialmente, o bien diluviaba, aquella tarde en la ciudad. Ginés salió de casa y se cubrió con su nuevo chubasquero rojo. No era particularmente bonito, no era de marca, le venía demasiado holgado (¿cuál no?, pensó) y lo juzgaba demasiado corto, pero nunca le gustaron los paraguas. Bajo los mismos, la gente le lanzaba miradas curiosas, confundiéndolo acaso con un motero de Telepizza extraviado.
La prenda en cuestión, aunque impermeable como su propio nombre indica, no era todo lo útil que cabía esperar. Mochila, pantalones, zapatillas y cabeza acababan empapados igual que si no llevara nada. Solamente se salvaba la sudadera, probablemente ni siquiera merecía la pena las molestias, que las había.
Ginés tomó el autobús para ir a clase y experimentó una agridulce sensación de poder. Por lleno que estuviese, esta vez la gente no se agolpaba a su alrededor para ocupar el máximo espacio posible, temerosa de acercarse demasiado al del chubasquero. Algo bueno tenía que tener pues, así como evitaba (o precisamente por ello) que el agua llegara hasta la ropa del torso, la dejaba acumulada sobre su plástica superficie. Se convertía así el impermeable, al contacto con otras personas, en un arma potencial, y su portador en un peligro andante con una suerte de segunda piel tan nociva como aquella del infortunado protagonista de La historia sexual del increíble hombre lija. Se sentía Ginés en su chubasquero peligroso e invencible, ni siquiera le costó encontrar asiento, uno doble.
Así, cada vez que llovía Ginés se ponía el impermeable con ilusión y subía al autobús con mirada desafiante, disfrutando su privilegiada posición. Comprendió cómo deben sentirse los erizos cuando una vieja despistada se apoyó en él para no caer y lanzó un grito disgustado al mojarse la mano. Tanto gusto le cogió que, los días que llovía, que en su ciudad eran casi todos, no se quitaba el impermeable para nada. Poco a poco fue perdiendo el trato con la gente. Todos le rehuían, los autobuses no paraban a recogerlo, las chicas no se le acercaban, se quedó sin amigos. Hay incluso quien cuenta que ya ni la lluvia le tocaba, cansada de caer en vano.
Un viernes a las dos de la tarde se encontraba con su impermeable, sentado sobre el respaldo de un banco, soportando o tal vez no una pesada lluvia, cabizbajo. De pronto sintió algo extraño, algo que venía de un pasado muy remoto, el contacto físico. Una mano se posó sobre su hombro, y poco después tenía un paraguas sobre su cabeza. "Te estás empapando", sonó la dulce voz de una compañera de clase en quien no se había fijado demasiado hasta entonces. "Gracias", es lo único que supo decir, se levantó y se cobijó junto a ella bajo el paraguas. Se deshizo del impermeable mientras caminaban, justo en el momento en que salía el sol, y no volvió a llover en diez años.
Estación
Hijos de Pandora
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5/4/09
Alive [R]
Tengo un pato de goma. A diferencia de los demás, no es amarillo, sino más bien verde; militar. Y, a diferencia de los demás, tiene vida propia.
Al principio pensé que me lo movía ella, pero no podía ser. Me lo regaló a mí, aunque la que más se divertía con él era ella. Sabía que yo era una persona muy ordenada y maniática, y disfrutaba cambiándomelo de sitio a posta. Inicialmente solo éramos compañeros de piso, luego fuimos algo más, y luego fuimos algo menos. Luego no fuimos nada, porque ella se fue para no volver, y nos quedamos solos el pato y yo.
Y sin embargo se mueve, como -miente la leyenda- dijo Galileo tras acatar de boca para afuera el heliocentrismo. Me sigo duchando por las mañanas y compruebo que está allí, en la jabonera, con su imperturbable lacónica mirada. Me voy a trabajar y cuando vuelvo no está ahí. Aparece en el microondas, o encima de la cama, o junto al ordenador. Muchas veces ella lo dejaba en el recibidor, mirando hacia la puerta. Y cuando yo llegaba lo veía y él a mí, y sabía que había sido ella, y era como una señal que me decía que todo marchaba bien, que en media hora regresaría del trabajo y haríamos el amor y dormiríamos, y al día siguiente volvería a cogerlo y a cambiarlo de sitio. Yo lo dejaba un rato más ahí, hasta que llegaba ella, y por la noche lo ponía de nuevo en su lugar, antes de dormir.
Pero ella se ha ido, el pato se mueve y yo me siento como el padre de Amélie, que ve al gnomo del jardín recorrer todo el mundo sin explicación racional aparente. Últimamente le da por ponerse en el recibidor, como cuando estaba ella. Un día, en el ascensor, advertí que había olvidado las llaves del coche en casa. Di media vuelta y abrí, y el pato ya estaba allí, esperándome, esperándola. Un instante antes lo había dejado en la ducha y ahora estaba en el recibidor.
Al final dejé el trabajo, no fuera a ser que alguien estuviera aprovechando mis ausencias para entrar en casa y cambiar al pato de sitio. Así lo tengo controlado. Por las mañanas, esto me consta, amanece en la ducha. A mediodía me siento con un libro y cuando levanto la vista está sobre la mesa, leyendo la contraportada. Entonces lo llevo otra vez a su sitio, me pongo a cocinar y cuando voy a por una olla aparece en el armario. O tal vez sobre la nevera, indicándome el punto de sal. Últimamente le da por ponerse en el recibidor, como cuando estaba ella. Solo que ella ya no está, aunque el pato se empeñe en hacerme creer que sí.
Estación
[R]eediciones
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1/4/09
Gladiator [R]
Veía la luz a través de la puerta. Podía oler la arena e intentaba, en vano, no escuchar el rugido del gentío. Dentro estaba oscuro. Solo deseaba que se abriera la maldita puerta para salir de una vez. Podía sentir lo que se esperaba de él, una voz al otro lado anunciando el combate. Su rival ya esperaba fuera, la espada presta para ser manchada con su propia sangre.
No sabía cómo sería. Era su primera vez, no así la de su oponente. Ni siquiera sabía qué hacía en ese pasillo. Azares del destino. Se había visto arrastrado, sin tomar ninguna decisión, sin poder opinar, como un vulgar esclavo. No valía nada. Empezaba a encontrarse mal, tal vez lo habían drogado; para nivelar la contienda, dirían. La puerta se abrió.
El miura salió con bravura, ignorando que no estaba allí para luchar por su vida. No importaba el resultado del duelo, ya estaba muerto.
Estación
[R]eediciones
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