Ocurre todos los días. Chico conoce a chica (chica conoce a chico) se miran, hablan, se caen bien. Hace tiempo ocurría en persona, pero ahora ya no, no necesariamente. Chats, foros, blogs, mañana será otra cosa. Si sucede que siguen hablando a veces se quieren conocer en persona, sin mayor compromiso. A veces los hados lo ponen fácil, si son de la misma zona.
Quedaron en una conocida plaza, como hace todo el mundo que ya se conoce pero aún no por completo. Ella, siempre con más iniciativa, le había invitado a cenar. Él no pudo rehusar (o sí, y simplemente no quiso), se negoció fecha y hora y, mientras el planeta vivía su hora de ahorro energético, ellos encendían las luces de la primera función. Morena, de negro y rojo, las botas rojas, grandes zarcillos, era justo como tenía que ser.
El tiempo pasó deprisa, buena señal, o fue porque tuvieron que adelantar la hora (ya sabéis, a las dos eran las tres), pero cuando quisieron darse cuenta ya había pasado el aperitivo, la cena y la sobremesa, en tres escenarios distintos. Comieron y bebieron, pero sobre todo hablaron, que es a lo que siempre se habían dedicado. Tenerse frente a frente, sin embargo, lo hacía más divertido: los gestos, el tono, el acento, los lunares blancos y el aroma a canela.
Cuando dos personas de internet confluyen en esto que, en un alarde de originalidad, llamamos vida real, no necesitan preocuparse por el tema de conversación, simplemente tienen que retomar cualquiera de las que ya han tenido varias veces. Pero sí, es lugar común hablar de los compañeros de esta aventura que es tener un blog. Dio tiempo a mucho más pero no todo debe contarse, aun cuando el narrador de la historia sea omnisciente.
Nos separamos, y ahora volvemos a estar como estábamos. Porque no conocí a Sandra anteayer, la conocí hace casi un año. El sábado la vi, lloviéndonos el barrio del Carmen, y la próxima vez, igual que esta, solo nos volveremos a volver a ver.
B7's con fuste, morena, jajaja.
[ Ella lo cuenta mejor en Cuando Sandra encontró a X :P ]
30/3/09
Cuando te conocí (te reconocí por tus botas)
Estación
X al desnudo
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27/3/09
Comida china [R]
Como se viene haciendo en algunos blogs que visito, he recuperado un relato del pasado más remoto de A2050, de cuando muchos de los que estaban ya no son, y casi ninguno de los que sois ya estaban. Quizá ya lo hayáis leído, si sois de los de pescar en el archivo, en caso contrario será como nuevo.
Se comían los miércoles entre rollitos y tres delicias. Siempre pedían menú. Ella, con almendras. Él, bolitas. Compartían arroz y tallarines, y casi nunca les llegaba la salsa agridulce.
Un día, ella exclamó que no podía más, tras haber mezclado el pollo con su parte de arroz. Él, caballero, se ofreció a comerse la otra mitad. Desde entonces, siempre lo hacían así. Ella tomaba dos platos y medio, él uno más.
Ella nunca le dijo que se quedaba con hambre. Él siempre calló que aborrecía las almendras.
Estación
[R]eediciones
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25/3/09
Alta infidelidad
Sonia y Lola salieron de la facultad, y vieron en un banco a Omar y Glaucón. El primero parecía indignado.
Sonia: Omar, pareces indignado.
Omar: Estoy indignado.
Lola: ¿Qué ocurre?
Glaucón: Ve demasiada televisión.
O: ¿Preferirías no saberlo?
G: Al menos no te habrías cogido el berrinche.
S: ¿¡No saber qué!? ¡Va!
O: Según parece, uno de cada dos niños que nace hoy en día en Valencia no es de su padre.
S: ¿Y de quién es?
O: Pues del butanero, ya sabes.
Lola: A ver, a ver, ¿cómo está eso?
G: Nada, sacaron una estadística, y salió que la mitad de los niños no eran hijos del que se suponía que era su padre.
O: Dicho de otro modo, que las valencianas sois unas zorras.
Lola: Toda generalización es mala, ¿no viste ese capítulo de Barrio Sésamo?
O: Pues no, estaría contribuyendo a que alguna le pusiera los cuernos a su novio.
S: Déjalo Lola, si total tú no eres valenciana. Lo dirá por mí jiji.
O: La estadística decía que en España es el veinticinco por ciento, que ya me parece un montón, pero en Valencia se dobla. Yo, la verdad no lo entiendo.
Lola: Pero Omar, si no tienes novia tío, a ti no te está engañando nadie.
G: No, Lola, si engañan a uno nos engañan a todos. ¡Hay que estar unidos!
S: Ooooh qué bonito Glau. Cómo os ponéis por una tontería como el ADN.
O: Claro, como tú no has sido fiel a ninguno de tus novios, y mira que has tenido.
S: Ay, es que a cualquier cosa la llaman novio hoy en día.
O: Pero si yo entiendo que es algo que puede pasar, no está bien, pero lo entiendo. Lo que no me parece ni medio normal es que una de cada dos madres le haya puesto los tochos a su pareja, y encima tengan al niño como si nada. Porque, piensa, si el cincuenta por ciento es el de niños nacidos, imagínate si contamos todos los polvos que no culminan en cigoto. Casi parece que la infidelidad ascienda al cien y que solo la mitad tengan el infortunio de quedar preñadas.
S: No te ralles Omar, Lola y yo confirmamos la estadística del cincuenta por ciento jajaja.
O: Pero es que hay que ser muy hija de puta para follarse a otro, quedar preñada y seguir con el bombo diciéndole al novio eso de "estamos embarazados". Todo esto me sobrepasa, una cosa es que te sean infiel y otra que no solo no haya arrepentimiento sino que además haya ensañamiento. Es lo que se dice cornudo y apaleao.
Lola: Míralo por el lado positivo; si es uno de cada dos, es muy probable que quien no es el verdadero padre de su hijo, sea el verdadero padre del hijo de otro.
S: Claro, todo queda en familia jajaja.
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(Todos) la llamaban Lola
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22/3/09
The place I wasn't meant to be
Cuando mi madre se quedó embarazada de mí, mi padre se puso furioso. Como si ella, y no él, tuviera la culpa. Tenían ya demasiados hijos, incluso demasiados no deseados, si es que alguno lo fue. Así que siempre he sentido que estaba donde no debía estar. No ya en mi casa, muy pequeña para tantas personas, sino en el mundo en general. La vida la he vivido desde fuera, con cierta distancia tanto sobre mí como sobre los demás, como si fuera un ensayo para la vida de verdad que me aguarda a saber cuándo.
A los veinte años fui más allá en esta experiencia vital y fingí mi propia muerte. Al dejar de ser un número me sentí más vivo que nunca, no en vano para el mundo comencé a ser invisible. Pero demasiados años a la sombra de mí mismo ya habían configurado mi forma de ser y era irredimible. Quería hacer algo que no me exigiera ser yo mismo, algo etéreo, algo diferente. Hasta que alguien contactó conmigo con la respuesta a mis preguntas.
Un mes más tarde volví a mi antiguo hogar. Toda la casa apestaba a alcohol, había basura por doquier y las persianas permanecían bajadas. Mis hermanos ya no vivían allí, mi madre estaba en el cielo; mi padre yacía en la cocina, en un charco de su propia sangre, y yo no debería estar aquí.
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Hijos de Pandora
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19/3/09
Introinspección
Hoy, post intrascendente para acabar la semana, considerando las fechas valencianas y que media España parece irse de puente. Tengo unos memes pendientes, si me olvido de alguno me lo podéis decir, por lo pronto Casandra me ha nominado a un par, el primero consiste en describir ocho sueños, no sé si de los de tener despierto o dormido, aunque no suelo recordar los segundos, así que:
1) Acabar la/alguna carrera: que sí, que ya se está alargando demasiado la cosa y si puedo salir de casa a los treinta mejor que a los treinta y cinco. ¡Qué mayor me he hecho! A los quince todo se veía diferente...
2) Dejar España: y echarla de menos, pero irme.
3) Encontrar a alguien que me haga replantearme lo anterior: esto creo que no necesita explicación. xD
4) Recuperar mi cuerpo: el que tuve en 2004/2005, aunque en cualquier caso ahora tendría cinco años más. Me estoy deprimiendo. xD
De verdad de verdad, las anteriores son las cuatro cosas que quiero. Lo otro es puramente accesorio y me da bastante igual, pero ya puestos:
5) Conseguir un trabajo que me guste y muy bien pagado: como actor porno, por ejemplo; aunque se aceptan otras variantes como... cualquiera en el que mi secretaria me haga todo el trabajo, mientras me dedico a perder el tiempo en internet durante ocho horas. xD
6) Que el Barça gane la Liga: y si puede ser también la Copa o la Champions, mejor. Realmente es algo que incidiría en mi felicidad. xD
7) Que mi PC se arregle espontáneamente: y no se reinicie por voluntad propia nunca más. xD
8) Que me toque la lotería: porque el dinero ayuda a la felicidad, seamos realistas. xD
Acabo de darme cuenta de que he finalizado los últimos seis sueños con un "xD". Ni siquiera son graciosos, a veces parezco imbécil. xD ¡Otra vez!
Bueno, el otro meme es un poco más sintético, hay que describirse en seis palabras. Podría decir que seis son muy pocas para describirme, pero realmente estas cosas se me dan muy mal, siempre he creído que es mejor que lo hagan otros. Así es como he recordado una cosa del pasado que voy a recuperar jojojo, hace varios años (finales de 2005 y 2006 concretamente) envié a mis contactos de correo una especie de test en el que la novedad era decir cosas sobre el otro, no sobre uno mismo. Una de las preguntas consistía en describir(me, en este caso) mediante tres adjetivos, y esto fue lo que dijeron:
- Justo, sensible, bondadoso
- Sensato, inteligente, divertido
- Inteligente, observador, intuitivo
esta misma persona en 2006: Sensible, inteligente, afectuoso
- Cabezota, inteligente, calmado
- Seguro, reservado, inteligente
- Culto, inteligente, decidido
- Interesante, inteligente, sincero
la misma en 2006: Lovely, intelligent, arrogant
- Imprevisible, inteligente, ácido
- Sincero, inteligente, toca-narices
- Inteligente, independiente, realista
Ahí hay muchos más de seis, pero tampoco os fieis porque esa respuesta estaba condicionada por el hecho de que yo iba a leerla, a mis espaldas podrían decir cosas menos agradables. Además, en cualquier caso, ahora apenas hablo con dos o tres. xD Pero bueno, ahí queda para que forméis vuestro propio juicio y convengáis que les tenía a todos engañados jijiji.
Solo me queda desearos un feliz día de San José, del padre y de la cremà. Hoy, aparte de por todo eso, es un día relativamente especial, pero ya lo contaré (if so) el año que viene. :)
Estación
Vitrinas y divanes
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16/3/09
Slow motion
La vio venir mansa, dócil, lenta. Dejó de ver el mundo para concentrarse en ella, en sus curvas, esperando el punto perfecto, el momento exacto. Echó atrás el brazo para adquirir mayor potencia, afirmó los pies para culminar sin fallo el proceso, y en cuanto la tuvo a tiro descargó con todas sus fuerzas, soltó el brazo, impactó de lleno y la mandó varios metros más allá.
El juez de silla la cantó fuera.
Estación
Micros
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13/3/09
Un día normal
La verdad es que fue un día de lo más normal, pero nunca pensé que sería el que cambiara mi vida para siempre. Me levanté pronto y cogí un taxi. "Al aeropuerto", le dije, y después "buenos días". Cuando quise darme cuenta el avispado taxista me había llevado al aeropuerto que le dio la gana (lo que tiene el no precisar), con la consiguiente elevación del taxímetro. "Pero oiga", le dije, "esto tiene que ser ilegal o algo", y el tío poniéndose chulo que le pagara y que le pagara. Total que nos pusimos a pegarnos dando el espectáculo y al final gané yo, así que le abrí el maletero (y esto palabra que no lo digo metafóricamente) dispuesto a llevarme algún trofeo. Como no veía nada útil para el viaje que me esperaba cogí prestada su Bola Mágica Ocho, ¡nunca se sabe cuándo puedes necesitar una!
Ya dentro del aeropuerto me fui a un dutifrí a por un periódico para saber dónde estaba. Una dependienta muy guapa me dijo que no lo sabía, que a ella también la había llevado allí un taxista desaprensivo, y además se habían acabado los periódicos. Como no quería irme sin comprarle nada, le hablé de mi destino, y me aconsejó llevarme una de esas espirales antimosquitos que además ya estaba en las últimas y me saldría más barata. Al ir a pagar vi junto al mostrador un bote de lacasitos que aún no había probado así que me lo llevé también, no sin antes intentar sonsacar en vano el número de teléfono a la dependienta, que me dio por error el de su cuenta bancaria.
Solo quedaba subirme al avión y me daba igual cuál, únicamente quería que me dejaran caer en mitad del Pacífico, a ser posible con un paracaídas. Me levanté para pedírselo al piloto amablemente pero creo que no me entendió, porque todo el mundo empezó a ponerse muy nervioso. Al final un hombre que había bebido demasiado sacó de encima de su asiento un palo de golf, debía ser un hierro 2 o hierro 3, e intentó hacer hoyo con mi cabeza. En el forcejeo se abrió la puerta del avión y salí volando, suerte que conservé el palo y junto con una bolsa de esas enormes de vestido de novia improvisé un parapente. Desgraciadamente la maleta se quedó en el avión así que aterricé con lo puesto, y la bola que me la tiraron desde arriba con bastante puntería.
Al aterrizar no estaba seguro de dónde estaba, vino un hombre que se hacía llamar Mandawebos y me dijo que la isla una vez estuvo desierta, pero ahora ya no y que era suya. Me preguntó por el trabajo más atípico que había tenido, pero como sólo he trabajado en Bocatta fingí no escucharle. Me dijo que si quería quedarme en la isla tenía que poner un poco de mi parte, yo le dije que querer no quería, pero como me habían invitado Sandra y Girl pues que ya puestos me quedaba. "Ah, sí, las conozco", me respondió, "puedes pasar pero tendrás que traer a cuatro personas y te daré este súper premio":
Así que envié cuatro palomas mensajeras que pasaban por allí con invitaciones a Lapau, Aïcha, Xenia y Esther.
Por fin encontré a mis anfitrionas, creo que Girl hizo trampa porque se llevó muchos libros y mucha priva, Sandra tenía cerillas y protector solar, y ambas llevaban gafas de sol, ya sabía yo que se me olvidaba algo. Me preguntaron qué carajo había traído y se lo enseñé.
Creo que este va a ser un año de lo más extraño.
Estación
Vitrinas y divanes
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9/3/09
Light pink
Recitaba Joan Manuel vía tocadiscos aquella tarde de enero, a poco de conocernos, en tu casa, dando a la habitación un poco de calor. Serrat, café, tú y yo, y unos apuntes de Derecho y tu cama. Dirás que eran otros tiempos; que eran peores, y lo eran, pero ese año y el siguiente al menos nos teníamos, al menos no habíamos, no habías, renunciado al amor. Tú, que eras la lanzada, mientras yo me dejaba llevar. Tú que me diste el primer beso, tú la primera a la que vi desnuda. Y sin embargo...
Te había comprado un libro, y tú a mí un disco. No era un libro cualquiera, pues tuve que ir a una librería especial para conseguirlo. Qué días... eran otros tiempos, tiempos de tirar papeles subversivos desde el coche, de mirar de reojo por si nos seguían, de no poder besarte en el parque. Me pediste que te lo dedicara, y lo hice con mi inconsciente optimismo habitual. Luego lo leíste en voz alta.
"Para Marta en los Reyes de 1969, cuando comprar libros estaba prohibido.
Sí que eran otros tiempos. Pero nos teníamos.
¿Te acuerdas?
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Hijos de Pandora
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5/3/09
Late
No se puede decir que Juan hubiera tenido mucha suerte en esta vida: heredaba ropa y libros de su hermano mayor, llegaba siempre al cine con la película empezada, nunca encontraba gangas en las rebajas y solía perder todos los trenes. El de Marga, por ejemplo, a quien pidió salir la tarde del mismo día en cuya mañana había aceptado la propuesta de su amigo Pablo. Hasta que un día, ya en la treintena, parece que por fin encontró su espacio, que es de lo que se trata, en uno de los oficios más rentables del mundo: atracador de bancos.
Ya se había hecho con cierta fama en la prensa. Lo llamaban el nuevo solitario, porque usaba barba postiza, escayolas falsas y ese tipo de prácticos disfraces, por un lado, y porque trabajaba solo, por el otro. Con tantas decepciones que se había llevado, a Juan le costaba confiar en la gente, por lo que este trabajo era de los pocos que se ajustaban a su medida.
Un día cualquiera se encontraba en el interior de un banco. Le gustaba hacer las cosas con tranquilidad, sin escenas dramáticas, con sigilo: esperaría a que atendieran a la mujer que tenía delante y se acercaría a la caja con naturalidad. Era importante no llamar demasiado la atención. Palpó la pistola por encima de la chaqueta, asegurándose de estar preparado para el inminente momento cúspide de la profesión. Por fin la mujer acabó sus gestiones y se dispuso a marcharse. Había llegado la hora de Juan, llevó la mano hacia la pistolera y justo en ese instante y entre un gran alboroto escuchó a sus espaldas:
¡¡Esto es un atraco!!
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Hijos de Pandora
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2/3/09
The others
Mercedes salió de su habitación y fue al encuentro de su abuela, que se encontraba haciendo una bufanda en una mecedora junto al fuego. Al ver en la niña ojos inquisitivos, dejó la bufanda y le preguntó:
- ¿Qué ocurre, pequeña?
- No las encuentro, abuela. Las horquillas doradas. Sé que las puse en el segundo cajón de la cómoda, pero no están.
- ¿Estás segura, cielo? Quizá las volviste a coger.
- No, abuela, tenían que estar ahí. Pero no están, otra vez. Siempre pasa lo mismo...
- ¿Qué quieres decir?
- ¡Las cosas! Simplemente... se pierden, pero ¿dónde? ¿Dónde van a parar los calcetines perdidos? ¿Y las horquillas? Las chinchetas, por ejemplo... todo el mundo las gasta, las pone en la pared, pero seguimos comprando chinchetas y se siguen fabricando chinchetas, y seguimos comprando y colocando pero nunca parece haber bastantes porque siguen fabricando y volvemos a comprarlas. ¿Sabes lo que te digo?
- Ay, sí, hija. Quizá...
- ¿Quizá qué, abuela?
- Quizá debas saberlo. Cuenta la leyenda que además de nosotros existen unos seres diferentes, extraños. Cuando necesitan algo lo toman sin importarles demasiado si es suyo o no. Están por todas partes, pero no podemos verlos. Cuando nos desaparecen las cosas, todo lo que se pierde... ellos son los responsables.
- ¿Te refieres, abuela, a seres diminutos que viven en agujeros en las paredes y cosas así? ¿De veras existen?
- Más o menos, pequeña, más o menos.
Mercedes pensó que a su abuela se le había acabado de ir la cabeza. Volvió a su habitación a por otro complemento capilar y salió de casa para ir al colegio. En ese momento una escoba gigantesca se la llevó, junto con sus calcetines, sus horquillas y sus divagaciones.
Estación
Cuenta la leyenda...
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