Hoy vengo con dos cosas como en los viejos tiempos. Lo primero, la traviesa Pamela tuvo a bien otorgarme un nuevo premio. Pensando en ella investigué su origen, y con no poco esfuerzo lo hallé. Qué bonito es esto de encontrar el lugar de donde salieron, aunque solo sea porque me permite poner la imagen más grande. xD
Si sois de los que piensan que un español puede entender el portugués perfectamente, habréis adivinado que el premio no es tal. Realmente era una oferta de caricaturas, que además acabó con el mes de enero, a cambio de un poco de promoción. Alguien no se tomó la molestia de traducirlo (aunque sí las reglas, o la parte de estas que le dio la gana) y ahora sigue rulando por la esfera sin demasiado ton ni demasiado son, como acaba sucediendo con todos los premios, sobre todo con los que no lo son. Gracias pese a todo, Pamela, por el detalle, y espero que hayas disfrutado la información. :D
Acerca de lo otro, ronda por ahí una especie de meme que consiste en elegir a tus cinco parejas favoritas de series de TV. Como el que más y el que menos se ha tragado no menos de treinta series en su vida (y estoy tirando por lo bajo) es de fuerza mayor que uno tenga no ya cinco, sino diez o quince parejas que le hayan llegado al corazón. Por ello invito a todo el mundo a poner las suyas. Se da por hecho que se trata de parejas sentimentales pero siempre se puede poner alguna que no, aunque no creo que haga falta.
Yo he querido darle una vuelta de tuerca al asunto y voy a poner cinco parejas de series españolas, primero porque hoy en día se tiende a loar todo lo que viene desde los States en detrimento de lo que sale de nuestras mismísimas tierras patrias, segundo porque creo que porcentualmente he visto mucho más producto nacional que la mayoría y por ello quién mejor que yo para salir en defensa de la infravalorada ficción española. No por ello la elección ha sido más fácil, no sus creáis.
Convendréis conmigo que no se puede empezar un ránking de parejitas de series españolas sin mencionar a la pareja de moda. Protagonistas absolutos del 2008, Cata y El duque vivieron una de esas historias de amor de cuentos de hadas que acabó trágicamente de la única manera posible (o no). Sin embargo, no he podido recordar ninguna escena memorable o particularmente romántica de ellos, por lo que opto por el feliz reencuentro de dos niños al cabo de los años, él con ojitos de enamoradísimo, ella... (atención al momento/miradita "cómo has cambiado", en el 1:41). La relación prometía al arranque de la serie, pero se acabó dispersando demasiado.
Mientras el plasta de Coronado mareaba la perdiz con unas y con otras, su hija en la ficción caía rendida a los pies de Chusky, el vividor de la serie sin oficio conocido y con su eterna chaqueta marrón (al más puro estilo Felipe González) y aspecto desaliñado, amigo de toda la vida de su padre y bastante mayor que ella. Su relación en la ficción se prolongó durante los tres años que Elena Ballesteros duró en la serie (que acabaría un año después), dando lugar a bastantes escenas divertidas gracias al personaje de Paco Marín. Fruto de un amor que, como suele decirse, traspasó las pantallas, ambos actores tuvieron una hija en 2004, pero acabaron separándose.
Es posible que esta gran serie la viéramos cuatro personas en todo el mundo pero al menos fuimos testigos de uno de los triángulos amorosos más interesantes de los últimos años. Leo y Corso, inspectora e inspector jefe respectivamente de la Unidad 7 de la Policía Judicial, protagonizaron otra relación imposible que tuvo en el corazón de Mario, fiel amigo de él y enamorado de ella, su principal efecto colateral. Aturdidos por personalidades irreconciliables y el temor a dañar a terceros, el ni contigo ni sin ti de estos dos solitarios no se consumó oficialmente hasta el último capítulo de la serie. Exceso de química, falta de entendemiento.Sí, quizá esta sea una de las series con peor fama, pero no hace tanto que conseguía congregar a más de ocho millones de espectadores para ver las andanzas de, entre otros, Marcos y Eva. Antes de que los guionistas optaran por apostarlo todo al eficaz humor del trío de cuarentones, el verdadero motor de una de las series más importantes de la ficción española era la relación imposible entre dos hermanastros adolescentes. La escena por excelencia solo podía ser la del fotomatón.
Ocho años y diez temporadas después, la clásica historia del chico pobre idealista que se enamora de la niña rica rebelde parece no tener fin. Protagonistas de una relación intermitente, Toni y Marta consiguieron estar juntos en la primera temporada de esta serie, hasta que ella se fue a EEUU (ver vídeo). Marta reapareció con fuerza en la sexta temporada y desde entonces y a pesar de que su personaje nunca ha formado parte del reparto, sus apariciones han sido constantes aunque discontinuas. Aunque ella estuvo casada y él ha tenido cientos de novias, parece que su amor nunca podrá extinguirse, porque cada vez que Marta vuelve a la vida de Toni acaban dejándose llevar por los sentimientos. Ahora Anna Allen, actriz semidesconocida, ha encontrado por fin su hueco en otra serie nacional (Acusados, T5) por lo que es de esperar que Marta tarde en volver, pero si algo sabemos de su relación es que sus puntos son siempre seguidos, nunca finales.
(Es posible que haya que hacer doble click en este último vídeo para verlo en una página aparte)
Bueno como veis he tenido el detalle de dejar fuera a Natalia y Adrián (Nada es para siempre), Valle y Quimi (Compañeros) o Ruth y Gorka o Irene e Isaac (Física o química) por nombrar cierto tipo de series colegiales. Me dejo otras muchas, como Esther y Maca o Maca y Vero (Hospital Central), los propios Teté y Guille (Los Serrano) o Fidel y Arantxa (El grupo), pero había que elegir cinco. ¡Animaos!

