30/4/08

La última noche

Cuando, en enero de 2007, mi ordenador feneció y se llevó con él uno de los dos discos duros que teníamos, perdí todos los relatos que tenía guardados, entre otro millón de cosas de incalculable valor. Inmediatamente -o, para ser más exactos, en cuanto volví a tener ordenador- busqué por aquellas páginas en donde, recordaba, había posteado algunos (desgraciadamente no todos) de mis relatos, para recuperar el mayor número posible de los mismos, pero muchos de esos sitios, particularmente un foro en el que compartí la mayoría, ya no existían. Frustrado, no copié ninguno.

Mal hecho, pensaréis, pero ello me dio la oportunidad de, decidido, ahora sí, a recuperarlos, hacer una nueva búsqueda hace apenas mes y medio. Y en un foro en el que no esperaba encontrar gran cosa hallé varios de ellos, algunos no me sorprendió encontrarlos, pero otro, el primero de todos, sí. Los demás los creo perdidos para siempre, aunque en honor a la verdad aún conservo aquel disco duro con la misma esperanza que Walt Disney. En fin, qué vida perra, lamentarse ya no sirve de nada.

Este es ese relato, escrito en su versión original en diciembre de 2003, hace ya más de cuatro años, para un pequeño concurso de un pequeño foro. Creo que al final participamos cuatro o cinco personas. He modificado un par de cosas, en la forma, no en el fondo, claro, alguna frase y un verbo incorrecto tal vez, si por mí fuera probablemente lo reescribiría por entero pero lo voy a poner tal cual fue concebido, salvo esa nimia inyección de botox.


La última noche

Le había dicho a su mujer que tenía una cena de empresa. Otras veces había sido una reunión, un aviso urgente, un congreso. Un fin de semana de negocios, o una conferencia en Bruselas, nada importaba con tal de tener licencia para evadirse.

Alberto nunca había tenido un gran sentido de la fidelidad. María, su esposa, se lamentaba de que los problemas hubieran llegado tan pronto a su relación. Eran una pareja joven, sin hijos. María sospechaba que Alberto tenía una amante. Y no es que se hubiera dado cuenta recientemente. Ella sabía que su marido le había sido infiel en otras ocasiones, pero esta vez era distinto. Lo supo porque Alberto empezó a cancelar citas importantes. No se olvidó de su cumpleaños, pero no cenó con ella. No olvidó el día en que se conocieron; envió rosas, pero no estaba allí.

Hoy era su aniversario. Hoy hacía tres años que se habían casado. Alberto lo sabía y, como hiciera en las anteriores ocasiones, le había preparado su plato favorito. Pero enseguida anunció que se marchaba, y que no podría venir a cenar: Tenía una cena de empresa.

María estaba en lo cierto, esta vez era distinto. Alberto no era un hombre enamoradizo, a pesar de sus muchas aventuras, pero esta se estaba prolongando de manera inusual. No podía dejar de pensar en ella, Sonia. Hoy hacía un año desde que se habían conocido, e iban a cenar juntos. Como muchas otras veces, Alberto aparcó su descapotable en la puerta del instituto, y esperó a que la chiquillería saliera. Y allí estaba ella, entre la multitud, tan bella como de costumbre, con esa cara entre pícara e inocente que le había conquistado. Subió al coche de un salto, se besaron, y se alejaron de allí. Alberto también era consciente de la situación. Lo que sentía por Sonia no lo había sentido nunca antes. “¿Será esto lo que llaman amor?” - se preguntaba a menudo. Incluso había hecho que se replanteara algunas cosas, como dejarlo todo por ella. Sabía que era imposible. Sonia apenas tenía dieciséis años. Su relación no podía funcionar. Tampoco tenía excesivo interés en abandonar a su mujer. Después de todo, la quería, a su manera. Pero iba a hacerlo igualmente. Necesitaba hacerlo.

María decidió dar una sorpresa a su marido. Pensó en ir a buscarle a Mr. Dean, el restaurante habitual de las cenas de empresa de Alberto, un sitio al que habían ido un par de veces. Llegaría allí y, con su belleza, causaría furor entre los compañeros de su marido, que le felicitarían con algún codazo discreto por la esposa que se gastaba. Pero antes tenía que esperar a que trajeran su regalo de aniversario: una ultrachic mesilla de cristal de diseño imposible.

Alberto no había pensado lo mismo. Sonia le había pedido en varias ocasiones que la llevara a DeLuca, el restaurante de moda de la ciudad. Era un sitio caro, de hecho el más caro, y eso la hacía sentirse mayor, importante. Sabía que tenía a Alberto a su disposición, que haría cualquier cosa que ella le pidiera. El DeLuca se encontraba a un par de manzanas del Mr. Dean, en la misma exclusiva zona en cualquiera de cuyos bares un camarero no podría permitirse ninguno de los cócteles que servía. En días señalados, sus respectivas colas podían llegar a converger. La rivalidad entre ambos restaurantes por alzarse con el favor de la crítica, la sociedad y las revistas gastronómicas era bien conocida en la ciudad.

Una vez hubieron traído la mesilla, María comenzó a vestirse. Encendió la tele mientras terminaba de arreglarse. Todas las cadenas habían cortado la programación para ofrecer la misma noticia: había estallado una tubería de gas en el Mr. Dean. María salió disparada sin siquiera ponerse los pendientes o perfumarse. Su marido estaba allí, podría haberle pasado cualquier cosa.

Y así habría sido, si realmente se hubiese celebrado la cena de empresa. Pero no existía tal cena. Sonia y él salieron del DeLuca al oír la explosión. Se acercaron a preguntar, al ver el fuego y el humo. Alberto cogió el coche y llevó a una asustada Sonia a casa. Tendría que esperar para decirle lo que sentía. Minutos después, llegó a su casa. Entró haciendo el menor ruido posible, y sin encender ninguna luz, para no despertar a su mujer, quien solía acostarse temprano.

No esperaba, por supuesto, el nuevo obstáculo que se hallaba en su camino. Tropezó con la mesilla y fue incapaz de recuperar el equilibrio. Cayó de espaldas y con estrépito sobre la nueva mesilla, fragmentándola en mil pedazos.

Quedó de cara al techo, un espejo en el que se reflejaba de lo más ridículo. Comprendió que estaba sobre los restos de una mesilla de cristal. Supuso que era el regalo de su mujer, y pensó en lo irónico de la situación. Intentó erguirse, pero el dolor era insoportable. Descubrió que, si no se movía, no le dolía. Sabía que tenía cristales clavados en el cuerpo, pero no si habían alcanzado algún punto vital. Estuvo un rato viendo frente a sí una figura casi inerte, inmóvil. Era consciente de que podía haber perdido la movilidad. También podría ser sólo un susto, algo de lo que reírse en los años venideros. O podía estar desangrándose. No lo sabía.

María llegó justo entonces al Mr. Dean, a tiempo para descubrir, por boca de un bombero, que afortunadamente era pronto y estaba casi vacío. No había habido supervivientes. Desconsolada, María preguntó por la cena de empresa, pero el bombero insistió en que apenas sí había clientes. Extrañada, María llamó a su marido al móvil.

Alberto oyó una sirena a lo lejos. Imaginó que su mujer había llamado a una ambulancia al verlo tendido en el suelo, pero no la veía por allí.

María desistió. Alberto no atendía su llamada.

Alberto dejó de oír la sirena. Nunca llegó a saber si iba a morir o no.

27/4/08

Haste





¿Adónde van
las nubes tan deprisa
cuando hace viento?

23/4/08

Día del Libro

Vale que, fuera de Catalunya, nunca nadie hiciera demasiado caso a eso del libro y la rosa pero, aún así, le extrañaba mucho a Lola que la moda de comprar libros en el Día del Libro, fíjense ustedes qué atrevimiento, no hubiera sido todavía criticada, denostada y perseguida, como todas las demás. Será que, pensaba ella, regalarse cosas cierto día de febrero por el mero hecho de quererse es algo frívolo, que hacerlo en pleno diciembre, ¡uf! insolidario consumista pero, eh, la literatura mola. Comprar libros es guay. Eso pensaba que pensaban.

Pues no. Le costó a la masa reaccionar pero al fin lo hizo, o es que ella no se dio cuenta hasta el año 2008. Pero sí, por fin, comprar libros el 23 de abril ya está mal visto por los grandes entendidos y los que lo hacen, dicen, durante todo el año. ¿Quién se quiere ahorrar un miserable 10% cuando pueden clavarle 100€ por media docena de libros? Al lector empedernido nunca debe importarle lo que le cobren por un libro, al contrario, cuanto más pague mejor. No sabéis lo que eso infla el currículo:

- ¿Cuánto te has gastado este año en libros?
- Mil euros.
- ¿Sólo?

Y bueno, tal vez este microdiálogo no lo oyera nuestra Lola en vivo y en directo, porque ella se ha dado una vuelta por el centro de Valencia al salir de clase, a fin de procurarse algún librito, mientras que estas personas, en el Día del Libro, se quedan en casa. Leyendo, damos por hecho. ¿Cómo van a mezclarse ellos con la gentuza que únicamente compra hoy, y solo porque se siente impelida a ello? Si es que con los iletrados no se puede mezclar uno, no vaya a ser que se nos pegue algo. Hasta se creerán lectores por comprar el bestseller de turno dos euros más barato. No, mejor mañana, que las librerías ya están desiertas y tenemos a la dependienta en exclusividad como nos gusta.

Por cierto, al final Lola no ha comprado nada: no encontró lo que buscaba.

21/4/08

Igualdad

Volvió Lola de una escapada a Salzburgo para ver a sus abuelos, breve pero lo suficientemente larga como para perderse la formación del nuevo gobierno de España y, dicho sea de paso, la última victoria de Berlusconi. En el instituto se había dicho de todo (sobre lo primero, obviamente) y pareciera que solo quedaba ella por comentar la jugada. Más ministras que ministros. Algo así en Italia era impensable, tal y como confirmó Il Cavaliere con sus ya no sorprendentes declaraciones. En España tal vez no lo era en 2008, pero treinta años atrás las mujeres no podían siquiera abrir una cuenta bancaria. Está claro que el país iba hacia adelante, al menos en lo referente a la igualdad.

La mañana que volvió Lola, el baño de chicas recuperó la noticia para comentarlo con ella. Su opinión, aunque muchas veces contraria, siempre era respetada y sobre todo buscada. Al final, tres de las pijas pudieron votar, se daba por hecho que no precisamente al PSOE, pero todas estaban muy de acuerdo con eso de que hubiera más mujeres que hombres a cargo de los diferentes ministerios. Salvo Carola, última adquisición de Las Cinco Ges y única que no era niña de papá, las ideas de las pijas solían tener tintes conservadores. Una mirada poco atenta habría esperado, pues, que se mostraran en contra de esta noticia pero, por encima de todo, las pijas eran jóvenes, y eso implica lucha, pasión y, en su caso, una alta dosis de feminismo.

Almudena: Y tías, el otro día me suelta mi madre que qué le pega eso de más mujeres que hombres. Ella, ¿sabes? O sea, no lo entiendo, con lo que ha tenido que luchar y ahí la tienes convertida en una machista.

Lorena: ¡Qué fuerte tía! Pues mi madre no, que es muy moderna para esas cosas.

Carola: ¡Qué antigua!

Blanca: Mi madre igual, a mí me dijo que por qué no, en vez de nueve y ocho, ocho y nueve, ¿sabes? Como si fuera de vida o muerte que tuviera que haber más hombres.

Lola: Fuerte es, y una tontería. Parece que le dé igual que haya nueve ministras, el problema es que sean más que los ministros, ¿no?

Blanca: Ya ves.

Núria: Mi madre lo único que no ve bien es que haya una mujer de ministra de Defensa. Y, además, preñada.

Almudena: ¿Y por qué no? Tiene el mismo derecho que cualquier hombre.

Núria: Ya, pero con eso de que en seguida se cogerá la baja, no sé, igual algo de razón tiene.

Lola: La baja la cogería en cualquier ministerio, ¿no? Creo que precisamente en Defensa es donde menos falta hace el ministro, porque las decisiones gordas siempre las acaba tomando el presidente. Deja que la mujer para tranquila.

Núria: Ya, pero ¿qué experiencia tiene esa mujer? No creo que haya hecho la mili...

Lola: Para lo que le sirvió a los anteriores... Trillo conocía la Armada de antes, y al final será recordado por Perejil, Honduras y el Yakovlev.

Lorena: ¿El qué?

Lola: Es igual. El caso es que la preparación de los ministros, en general, para el ministerio que van a dirigir, suele ser inexistente. Solo así se explica que una tía que lleva un ministerio durante cuatro años pase a llevar otro completamente diferente los cuatro siguientes. Nunca te fíes de los nombramientos a dedo.

Almudena: Además, hasta Espe se ha mostrado a favor del Zapatiestos.

Blanca: Pues yo creo que no es casualidad que haya más ministras. ZP lo tenía todo pensado, es como las fotos esas del Vogue.

Lola: Tienes razón, ha sido un gesto para la galería. Lo único que me preocupa es que, en su afán por dar la nota del talante y la igualdad, haya caído en la discriminación positiva. Creo que es el gran problema de Zapatero.

Almudena: ¿A qué te refieres?

Lola: Pues que tal vez, y nunca lo sabremos, no todas las ministras merecían haber sido nombradas. Que se han podido ver beneficiadas precisamente de ser mujeres para pasar por delante de hombres más cualificados.

Lorena: Pero, ¿no se supone que, en realidad, nadie lo está?

Lola: Eso aparte.

Carola: ¿Y en qué quedamos?

Lola: Creo que ser presidente es una mierda...

15/4/08

Meme #1

Sandra, la de la tarta de fresa dice que la tengo intrigada, cómo se nota que no me conoce (me autofelicito por la obviedad axiomática), puesto que mi vida es más aburrida que el turismo en Groenlandia, pero el caso es que, en definitiva, me mandó hace unos días a hacer un meme, que suena como a puñetas pero no. De hecho no me lo mandó, me lo sugirió así como solo ellas saben, pero bueno, que aquí estamos con el primer meme de A2050, yo no quería, señor juez.

He hecho un poco de research para ver qué decían exactamente las reglas, pero están tan mal redactadas como de costumbre, le echaremos las culpas al mero transitar de blog a blog, que ya se sabe que por cuantas más bocas pasa una información, más se desvirtúa. La que seguro que no tiene culpa es la propia Sandra, que lo hizo medio a pelo, pero las reglas dicen algo así como:

- Los nominados deberán escribir ocho cosas sobre sí mismos que nadie conozca.
- Y escoger ocho nuevas víctimas.

(Sí, soy el amo de la síntesis)

Mas hete aquí que dudo, con implacable sinceridad, que haya ocho cosas que, de mi persona, no sepan otras. Convengamos que este blog tiene una naturaleza un tanto peculiar, y es que está conformado por dos mitades bastante bien delimitadas, a saber: una que me conoce desde antes de la creación de Atlantis 2050, y otra que no. Dado que los que ya me conocían son los que más cosas saben de mí (regresan las obviedades) y convierten en prácticamente imposible compartir ocho secretos con el resto del mundo, enfocaré este asunto hacia la otra mitad, para la que mi persona se presenta aún como ligeramente enigmática.

Esto significa, en resumidas cuentas, que voy a decir cosas que varios de mis lectores ya sabían, pero es que a esos varios no les podría contar casi nada nuevo aunque quisiera, mientras que para los demás prácticamente cualquier detalle, por pequeño que sea, será una novedad. De todos modos, como pensar este tipo de cosas es muy difícil, voy a escribirlas según se me vayan ocurriendo. Así que, como suele decirse, va por ustedes.

1- Tengo muchos CD's de música. Esto no es nada excepcional, supongo, y estar tremendamente orgulloso de mi colección tal vez tampoco, pero en los días que corren, en la era de la tecnología es tal vez un poco raro, y se nota en conversaciones donde he quedado como un loco por seguir comprándolos. No voy a decir, sin embargo, que tengo de todo: al contrario, un cierto afán coleccionista me obliga a ir consiguiendo todo lo que haya de los artistas/grupos que me gustan, por lo que mi discografía está relativamente concentrada.

Eso sí, y de esto es lo que más orgulloso estoy: compagino de manera envidiable el pop nacional más (o menos xD) independiente, con las discografías completas de Los Planetas, La Buena Vida, Chico y Chica, Nadadora y discos sueltos de Ellos, Le Mans, Niza, La Monja Enana, etc., con lo más comercial (expresión que odio) como Estopa, Amaral, LODVG. También encontramos casi todo lo de La Caja de Pandora o Dover, t.A.T.u., El ChoJin, Melendi, Álex Ubago, Tontxu y por supuestísimo toda la discografía de Mikel Erentxun y Duncan Dhu. A veces me da por una cosa y otro día por otra. Esto es lo que escucho, y a quien no le guste... que no oiga.

2- También soy gran fan de las series nacionales. Últimamente veo muchas menos, mi época de teleadicto ya pasó, pero esta temporada me he vuelto a enganchar a unas cuantas. Detesto a los que creen que ya está todo inventado y que además lo inventaron los yanquis, a los que opinan (bueno, no opinan, ellos aseveran) que nunca estaremos al nivel de las series estadounidenses y que lo poco bueno que hay es, claro, lo que ellos ven, y es de allí. Pues vale. Yo soy el primero en seguir varias series norteamericanas (de hecho, mis preferidas lo son), otras muchas no, pero encuentro muchas sorpresas agradables en la ficción española. Los gafapastas me odian. xD

3- Me he leído unas cuantas veces El Señor de los Anillos, como seis en castellano, durante seis veranos consecutivos, y luego en inglés. Me lo trajeron los Reyes Magos en la lengua de Tolkien hace ya unos años y este 2008 lo volví a pedir en su edición del 50º aniversario... ¡y es una pasada! Obviamente es mi libro preferido. Las películas también me gustan, aunque menos.

4- Esto me recuerda una cosa que me jode mucho. Me joden los que van de "yo primero" y "yo antes que". Había leído el libro mucho antes de ver las películas, pero no voy señalando con el dedo a los que los leyeron a raíz de las mismas. Simplemente me parece genial que gracias a una trilogía cinematográfica haya gente que se interese por un libro fantástico. No hay fans de primera ni de segunda.

Esto sobre todo se ve, aquí en España, con la Formula 1. Los hay que nunca dejan de insinuar o criticar que los alonsistas solo ven la F-1 desde que el asturiano compite, como restando valor a sus argumentos o credibilidad a su pasión. ¿Y qué si así fuera? Nunca es tarde si la dicha es buena, ¿no? Yo sigo la F-1 desde el 97 (Alonso debutó con Minardi en 2001 y no fue hasta 2003 que lo hizo en Renault) y no necesito restregárselo por la cara a nadie. Se puede saber mucho de F-1 sin ser antialonsista y se puede no ser alonsista sin ser antialonsista también. No me gusta, en general, que nadie se crea mejor que nadie por haber llegado antes, ni que se crea por ello con algún derecho que otros no.

5- Aparte de la F-1, mi otro deporte favorito es la gimnasia artística. Increíble pero cierto.

6- Estoy emocionalmente ligado a todas y cada una de mis posesiones.

7- Algo que no sabe mucha gente es que, dado que me gusta tocar todos los palos en esto del escribir, he escrito -y publicado-, aunque ya hace bastante tiempo de esto, varios (seis) relatos eróticos, con cierto apoyo de la crítica y todo. Se les llama eróticos porque no existe otra nomenclatura para ellos, pero no es que dejen mucho a la imaginación. :P

8- Estoy firmemente convencido de que todos somos bisexuales. Predico una "teoría de la bisexualidad universal" que hasta el momento, creo, no ha logrado convencer a nadie. xD

Dios mío qué difícil es. Y eso que eran solo ocho. xD Pues ahí están, no sé hasta qué punto las tonterías que he dicho pueden ser útiles, interesantes o reveladoras, pero al menos son ciertas y supongo que ayudan a definirme como persona.

Y, siguiendo el razonamiento original, ofreceré este meme a:

Alas al viento
Ardid
Girl from Lebanon
Lady Bird
Nenita
Nut
Shhhhhh
Zurda

Demás está decirlo, quien no tenga las gónadas especialmente generosas no tiene por qué hacerlo y quien quiera hacerlo aun sin estar nominado, que lo haga.

12/4/08

Sobre la Iglesia

Ya esperaba encontrarme de todo en los comentarios a este poema, y más o menos ha sido así. Está claro que en un primer momento, o al menos eso creo, la noticia despierta rechazo y crispación, y piensas "ya está la Iglesia tocando las narices". Y me puse a escribir.

Pero a medida que lo hacía, leía opiniones de la gente, reflejadas también aquí en cierto modo en las de Soboro y Ro. Supongo que efectivamente la Iglesia no puede elegir, que por muy abierto y enrollado que sea un cura -inciso: cabría preguntarse (retóricamente, of course) si un cura así puede llegar lejos en su carrera- hay ciertas cosas que no puede pasar, porque las religiones lo son por tener normas y tradiciones, y la libertad sexual no es bienvenida en ninguna. Así que, sí, ¿por qué formar parte de ello? Basta con no hacerlo. Si a esta mujer le dan a elegir entre ser lesbiana y cofrade dirá, con toda la razón, que no puede elegir ni ser ni no ser lesbiana. Que lo es, y punto. Y si eso no es compatible con la Iglesia, no tendría ni que molestarse en intentarlo.

Pero claro, entra en juego aquello del respeto, la dignidad y la Constitución. Si se supone que no pueden discriminarnos ni marginarnos por nuestra condición u orientación sexual, etnia o religión, si el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal, ¿cómo es que permitimos la misma existencia de una organización que criminaliza, juzga y condena estos actos? Dicho de otro modo, ¿es compatible la Iglesia en un país con nuestras leyes y Constitución? Duro, lo sé, pero habría que preguntárselo.

La Iglesia no ha evolucionado con la sociedad, como dice Ardid. Yo no diría una gran parte, diría que no lo ha hecho en general, con honrosas y minúsculas excepciones y, por ello y como siempre, pagan justos por pecadores. Nadie me tiene que convencer de que dentro de la Iglesia hay buena gente, de sobra lo sé, y sé que hay gente que lucha desde dentro por cambiarla y modernizarla aunque sea un poco, lo cual es estupendo. Supongo que en parte por eso acabé publicando el poema, porque la Iglesia va a existir igualmente, nos guste a nosotros o no, de modo que todo lo que hagamos por mejorarla es positivo, independientemente de si en caso de triunfo nos gustara formar parte de ella o ni así, de que seamos o no creyentes.

Pero desde luego también comprendo a los que prefieren pasar de largo o dar a la Iglesia, literalmente, por perdida, pues a pesar de todo lo bueno que dentro de ella se haga por sacarla adelante, sigue pesando mucho más la otra vertiente. Si los reformistas no salen en las noticias es porque no los hay en los altos estamentos de la organización. Los que salen en la tele son otros y los conocemos perfectamente, y cada vez que hablan, como se dice coloquialmente, sube el pan. Y, francamente, con gente así entran muchísimas ganas de mandarlos a todos a la mierda. Porque lo que tengo clarísimo es que para creer en Dios no hace falta ser socio de nada ni estar inscrito en ninguna parte. Eso seguro.

10/4/08

Nada personal

"Con la iglesia hemos dado"
aunque con otro sentido
dijo Don Quijote a Sancho
al acabarse el camino
Ahora lo utilizamos
para restarle importancia
estamos acostumbrados
sabemos que es reaccionaria
La última de la Iglesia
aconteció en Abenójar
no ha habido ni habrá clemencia
para la vil pecadora
Quince años con su novia
y nunca ha pasado nada
aguantaba, siempre estoica
el callarse a quién amaba
Pero es salir del armario
y comenzar su problema
lo ha ordenado el obispado
¡a la calle esa bollera!
Su escandalosa conducta
no puede ser tolerada
son las palabras rotundas
de quien nunca ha amado nada
O disolver la hermandad
o apartar a la apestada
fue su chantaje final
para conseguir echarla
Su crimen: el matrimonio
su pena: ser expulsada
es malo para el negocio
que se sepa que es lesbiana

8/4/08

Legacy

Bajé las escaleras y allí estaba ella, sentada en el suelo, sobre sus talones, con una expresión entre tranquila y ausente, detrás de la mesa baja donde tantas veces habíamos comido. Frente a ella un sobre lacrado que en seguida me tendió, tan pronto advirtió mi presencia. Supe por el sello, aunque ninguna falta hacía, que era una carta de su marido, cuyo destinatario no era ella. "No me atrevo a leerla", dijo.

Llegué a su aldea hace mucho, proveniente de ninguna parte. No es que vagara sin rumbo, es que mi destino era otro; uno al que, supe, no podría llegar sin antes conseguir un camello. Me hallaron deshidratado y rebozado en arena, tal vez a punto de ser devorado por alguna bestia salvaje. Lo primero que conocí del pueblo, última frontera antes del desierto y, por tanto, parada obligatoria de comerciantes y aventureros que, como yo, desearan alcanzar la ciudad del otro lado, fue la casa en la que ahora me hallaba, la que sería, a fin de cuentas, mi morada durante los meses siguientes. Me dijeron que me daban por muerto, que me trajeron para procurarme un funeral que finalmente no necesité. Cora, se llamaba ella, y Lance él.

Me ofrecieron su hospitalidad, y yo no tuve más remedio que aceptarla. No tenía otro sitio adonde ir, y en el pueblo todos eran demasiado amables. Conseguí un trabajo como alfarero, excelentes ánforas hacía, pero nunca aceptaron una parte de lo que ganaba como pago por mi manutención. Me convertí en un primo lejano que vivía con ellos, aunque nunca llegamos a intimar del todo. Pasaba todo el día fuera, Lance también, y nos juntábamos de noche para cenar y comentar cómo había ido. Cora, como todas las mujeres, se ocupaba de la casa y de vez en cuando tejía alguna prenda para su marido. Ella se retiraba primero, cansada, tal vez Lance y yo compartíamos un aguardiente de loto. Era un gran hombre, acaso algo taciturno cuando lo conocí, pero al poco tiempo se animó, más o menos cuando Cora le comunicó que estaba encinta.

Al principio no pareció muy contento, o bien yo no supe interpretar su reacción. Luego sí, pasaron los días y era otra persona, trabajaba como el que más. Pensé que, ahora que la familia se vería ampliada, debía ir buscándome otro sitio. Quise comprarle varias veces un par de camellos que tenía, pero siempre me daba largas. "Ya hablaremos", decía, supuse que pretendía posponer mi partida cuanto pudiera. En verdad tampoco yo estaba demasiado convencido de querer continuar mi viaje. Apenas habían transcurrido unas semanas y ya me sentía unido en parte a ese sitio.

Una noche escuché un ruido en el piso inferior. Era Lance, saliendo a hurtadillas de casa. La primera vez no le di demasiada importancia, la segunda despertó mi curiosidad, a la tercera empecé a indagar por el pueblo. Podría haberle preguntado a él directamente, pero sabía que no me lo diría, demasiado reservado. Además, ya llevaba cuatro meses allí y conocía a bastante gente. Sin embargo, algo en el pueblo no acababa de encajar del todo, un misterio parecía flotar en el ambiente, algo que se sabe pero de lo que no se habla, algo que necesitaba averiguar.


Tomé la carta y la abrí, intrigado por un contenido que imaginaba.

A mi adversario:

Me matase o no el veneno de la copa, no me restaba ya mucho camino por recorrer. Desde que supe que me quedaban apenas unos meses de vida, dediqué gran parte de mis esfuerzos a dejar todo el dinero posible a mi mujer y al hijo que nunca conoceré. Supongo que después de todo ha valido la pena, pues me consta que no pasarán dificultades económicas. De todos mis bienes, te cedo la propiedad de los dos camellos que ya no necesitaré.

No me costó mucho tiempo enterarme de que, las noches de luna llena, se organizaba un macabro juego en el que se movía muchísimo dinero. Al parecer, varias personas se daban cita en un lugar apartado y discreto para organizar una partida de vaso ruso, juego en el que dos contrincantes habían de beber, por turnos, el contenido de las copas que fueran dispuestas, una de las cuales, esto es obvio, contenía un veneno mortal. Al principio me resistí a creerlo, pero me cobré un par de favores e hice otros tantos hasta que conseguí que me invitaran a la próxima. Y así fue como, al quinto mes, fui testigo de una de estas partidas. Cuál no sería mi sorpresa al ver que Lance, a quien esperaba sorprender allí, no era apostante sino jugador. No solo eso, sino que, además, se trataba del campeón, a quien un aspirante intentaría derrocar. Lance, supe después, fue el primero en haber jugado más de tres partidas. La cuarta también la ganó.

Como comprenderás, amasé mi fortuna a costa de la felicidad que arrebaté a otros, hasta que le ha tocado a los míos vivir la otra parte de este macabro juego. No sientas pesar por mí, es parte de la historia.

La mañana siguiente llegaba una nueva remesa de comerciantes, y con ellos médicos y mensajeros. Dado que los motivos de mi viaje no son de especial relevancia en esta historia, bastará decir que recibí un correo que me conminaba a estar presente en la gran ciudad allende las arenas en un plazo máximo de un mes. Debía saldar una deuda y no tenía medio humano de hacerlo, a menos que apostara todo cuanto tenía en el vaso ruso la próxima luna llena, y partiera con la siguiente caravana.

No, ni siquiera así. Necesitaría apostar al menos el triple del dinero que tenía, o bien encontrar una forma todavía más rápida de ganar dinero. Y solo había una.


Si estás leyendo esto significará en definitiva que habré alcanzado la inmortalidad; pero, ¿qué significa la vida eterna? Me sentía más vivo cuando sabía que tenía una enfermedad terminal. Ahora tú eres el campeón, invicto hasta que te mueras y tengas que escribir otra carta.

Acabé su lectura y miré a Cora. Me preguntó si pensaba quedarme al sepelio, a lo que contesté afirmativamente. "¿Qué debo hacer con la carta?", me dijo. "No te preocupes ahora por eso, yo me encargo de todo", contesté.

Vendí los camellos esa misma tarde. Después de todo, tampoco yo iba a necesitarlos.

7/4/08

2nd Award

En un alarde de originalidad, titulo este post de manera análoga al del mes pasado, del mismo modo que espero seguir haciéndolo con cada premio que reciba que, demás está decirlo, espero sean muchos, merecidos o no. En esta ocasión ha sido Ardid quien, desde Maniobra de evasión, ha creído conveniente que recayera en mí un nuevo premio por tener un blog brillante. Teniendo en cuenta además que únicamente tres blogs han sido destinatarios del susodicho, la alegría es mayúscula, por lo que gracias, gracias, gracias.

Pero lo segundo mejor, después del mismo acto de ser premiado por Ardid, es que he encontrado una nueva afición; mi obsesiva naturaleza me ha obligado, de nuevo, a hallar el origen de tamaño galardón, y lo he encontrado tras nada menos que doce pasos en el sentido contrario. Es lo bueno de estos premios, que con paciencia y obstinación es fácil llegar a la casilla de salida, y la verdad es que es algo que me interesa y atrae, saber el por qué de su existencia y las causas de su creación. Si en el caso del Best Blog Darts Thinker no nos quedó muy claro lo que premiaba o pretendía con el mismo, en este Brillante Weblog parece estarlo algo más.

La cosa viene desde un blog llamado (La) Bohemia y arrancó el 11-M. Su inventora tiene el honor de haber creado, meses atrás, un primer premio que gozó de una repercusión bastante importante, y no porque lo diga ella, que también, yo mismo doy fe de que el Premio Blog Solidario ha dado poco menos que la vuelta a la blogsfera. Si este otro goza de la mitad de difusión que aquel, lo veremos bastante a menudo.

Este premio, decía, es más premio "de los de siempre", premia la brillantez en temática y diseño, o al menos así era originalmente. Ya sabéis que esto de las cadenas tiene más peligro que un pingüino con dinamita, y cualquier parecido entre su génesis y sus últimos destinos son pura coincidencia. De hecho, no sé en qué punto de los doce pasos que han llevado el premio desde Bohemia hasta Atlantis 2050 se perdieron sus condiciones, pero el caso es que así ha sido, prueba de ello, sobre todo, el número de blogs premiados por vez:

Las condiciones para otorgar el PREMIO “BRILLANTE WEBLOG” son las siguientes:
1º.- Al recibir el PREMIO, se ha de escribir un post mostrando el premio y se ha de citar el nombre del blog o web que te lo regala y enlazarlo al post de ese blog o web que te nombra ganador.
2º.- Elegir un mínimo de 7 blogs (pueden ser más) que creas que brillan por su temática y/o su diseño. Escribir sus nombres y los enlaces a ellos. Avisarles de que han sido premiados con el PREMIO “BRILLANTE WEBLOG”.
3º.- Opcional. Exhibir el PREMIO con orgullo en tu blog haciendo enlace al post que tú escribes sobre él.


Como ya dijimos en su día, cuantos más sean los premiados cada vez, mayor y más rápida difusión. En este caso parece que ha habido una pérdida de aceleración en dicho sentido, pero seguro que, como todos los demás, acaba arrasando. Desde aquí voy a anunciar que me comprometo a investigar y comentar el origen de todos los premios que reciba, y si me los dais a finales o principios de mes, mucho mejor. xD

De todos modos, sigo fiel a no crear una sala de trofeos, y tampoco tengo pensado contribuir a su distribución, a pesar de que desde luego más de siete y de diez de vosotros, mis amigos bloggers, mereceríais sobradamente este galardón, así como Ardid es acreedora del mismo. Veo un punto romántico en ser la última parada de al menos una de las infinitas vías que se abren con cada nueva iteración de estos singulares premios.

3/4/08

Rincón de abril

Qué lista es la vida, amigos, que sabe darte en las narices cuando más lo necesitas. Decía yo hace un par de semanas, en un estado de injustificable vanidad, que lo peor de las cenas de clase era relacionarse "con gente de la que nada querrías saber... estando sobrio". Y es verdad que cuando vas entre contento y borracho, cuando se dispara la fase del ensalzamiento de la amistad y cualquier desconocido es tu hermano, nos aproximamos a personas que en la vida real, entendida como la vida sin alcohol de por medio, nos caen como una patada en el culo. O, simplemente, ni bien ni mal, no nos caen.

Lo que yo no sospechaba en aquel entonces, imbécil de mí, es que si alguien merece el apelativo, si alguien es parte de la gente de la que otra persona nada querría saber... soy yo. Bendita ignorancia. Esta mañana me he encontrado, por primera vez desde entonces, a la persona de la que menos me arrepentía (al contrario) de haberme acercado en aquella cena. Ha estado amable, no había tiempo para más, ni tenía yo motivo de sospecha de que pudiera ser de otro modo.

Pero esta noche he visto el vídeo. Un vídeo de móvil, de esos cutres en los que normalmente sale un indigente recibiendo una paliza o algo peor, en el que, sin embargo, el triste protagonista (al menos a mis ojos, claro) era yo. Un vídeo de doce minutos de las postrimerías de aquella velada durante el cual soltaba un continuum de subnormalidades y mostraba un comportamiento patético, bochornoso y lastimero, para acabar postrado en el capó del coche más cercano. Y vale, que quien más y quien menos se ha emborrachado alguna vez o ha estado cerca. Pero no es el alcohol.

El alcohol es lo que me permitió olvidar todo eso, por primera vez y espero que última, tenía a la mañana siguiente importantes lagunas de memoria gracias a las cuales, pensaba, había sido una cena genial en la que el único pero sería tener que saludar al pesao de turno a la vuelta de Pascua. Hoy, se me cae la cara de vergüenza al imaginar lo que habrá sentido esta mañana esa chica que, en honor a la verdad, tendría que haber salido corriendo al aparecer mi persona en su campo de visión.

Y diría aquello de "no vuelvo a beber en la vida", que en verdad sabia decisión sería, pero como digo no es el alcohol, soy yo. O somos los dos. Pero el que tiene que cambiar soy yo. Tengo en mi mano doce minutos de lo que no quiero ser, un vídeo en el que en lugar de verme a mí veo a un gordo borracho y ridículo con voz de gilipollas diciendo estupideces y dando la nota. Y no puede volver a suceder. Nunca más.


Pero oigan, no todo es tan tremendo, aunque estoy constipado y me espera una tardecita toledana. Porque he introducido una mejora en A2050, podéis ver en la columna de la derecha cómo el apartado de Últimos desacuerdos es ahora mejor que nunca: registra hasta diez (por cinco de antes), el autor y el post, y evita dar también el principio del mismo, que era bastante poco estético.

Por otro lado, por primera vez hemos alcanzado más de veinte respuestas a un post, la gente se va animando con la poesía (sensacional la última coplilla de lunari) y las explicaciones que rodean al verbo "pasar" resultan de lo más acertado. Vamos, que parece que el blog tira, que va hacia alguna parte y que, lo mismo que me quejo cuando veo pocos comentarios, toca agradecer cuando veo que la cosa marcha.

Pasadlo bien.