31/03/08

Pasa



Nos van a tener que explicar (de nuevo)
la diferencia entre pasar y pasar de largo.

Si es que la hay.

26/03/08

Metamorfosis

Aunque todos le llamaban gusano,
cuando por fin se volvió mariposa
no hubo quien no le ofreciera la mano

19/03/08

Tots a una veu

Del uno de marzo hasta el diecinueve
a pólvora toda Valencia huele
cuando a última hora ceniza llueve
no más dichoso ese día me duele
ni se oyen petardos ni el aire mueve
ni una bandera para que se vuele
y aunque mañana será todo ayer
dentro de un año nos vamos a ver

17/03/08

Advice

El inspector Castillo esperó a que su superior se marchara del despacho dando un sonoro portazo. Era la cuarta vez que se le escapaba un poderoso tratante de blancas, la cuarta vez que la cagaba. Se le había agotado el crédito pero eso era lo de menos. Lo que más le jodía era ver cómo su reputación empezaba a caer en picado. Porque él era implacable, un tipo frío, duro, sin muchos amigos en el cuerpo, un raro, maniático y neurótico, alguien que nació para ser traficante pero que acabó siendo su mayor pesadilla.

Sin embargo el tal Nemov se le resistía. Parecía anticiparse a sus movimientos, aunque era raro de por sí, pero pudo entender un error aislado; la segunda vez ya era sospechosa, la tercera, imposible. Advirtió que pasaba algo y que había de obrar en consecuencia. Sabía que un nuevo fracaso le dejaría en la cuerda floja, pero le daba igual. Esta vez era distinto porque esta vez el cebo era para otro. Y había picado.

Llamó al subinspector Suárez, su hombre de confianza, un poli de toda la vida que le sacaba no menos de quince años, de la vieja escuela, padre de familia, un buen tipo, o eso pensaba. Se encontraba dando una conferencia sobre narcotráfico en la capital de la que regresaría esa misma noche, puesto que el ruso parecía haberse esfumado del todo esta vez y habría de reasignarle en algún lado. En cuanto descolgó, le soltó lo siguiente a bocajarro:

- Sé que eres el topo, que has estado pasando información a Nemov, que sigue suelto gracias a ti. Esta noche iré a tu casa y mataré a tu mujer y a tu hija. Si quieres vivir, no regreses jamás de Madrid.

Y colgó sin esperar respuesta. Suárez conocía demasiado bien a Castillo como para saber que no iba de farol. Poco importaba si estaba o no en lo cierto y cómo lo había averiguado, tenía la certeza de que su familia moriría mientras él estaba en el avión. No tenía tiempo para planes de emergencia, ni tampoco para inventar una excusa por la que no presentarse allí donde se le esperaba, pero eso era lo de menos. Tenía que hacer algo para impedirlo.

Salió corriendo del hotel en dirección al aeropuerto mientras trataba, móvil mediante, de contactar con alguien que pudiera proporcionarle un asiento en un vuelo anterior al suyo. Pensaba que, si lo lograba, llegaría a casa antes de que oscureciera, cuando todavía se le supondría en la conferencia, y que podría llegar a tiempo de evitar el doble homicidio. Consiguió al menos el primero de sus objetivos.

No bien hubo aterrizado, se dirigió al parking donde había dejado su coche. Miró el reloj, iba bien de tiempo. En media hora estaría en casa. Abrió la puerta, se sentó y, sin abrocharse el cinturón de seguridad, introdujo la llave e inició el motor. Todo saltó por los aires. Su todoterreno se convirtió en una bola de fuego de la que Suárez nunca llegaría a salir. Todavía con vida, pudo ver acercarse a su jefe, el inspector Castillo, que llegó hasta las inmediaciones del coche con absoluta parsimonia. Por un momento le pareció que le ayudaría a salir, pero sólo escuchó su epitafio:

- Te lo advertí, viejo amigo. No sé por qué siempre has ignorado mis consejos.

Y se fue como vino, mientras ajustaba un silenciador a una pistola que no era la reglamentaria.

15/03/08

Absolut(e)

Lo peor de las cenas de clase es que te relacionas con gente de la que nada querrías saber... estando sobrio.

12/03/08

Finales

Luego se quedaba vacío. Si tenía muchos exámenes, se pasaba varios días estudiando y, cuando los terminaba, se encontraba raro, como si le faltara algo. Quería seguir haciendo cosas, de esas cosas me refiero, seguir estudiando, tener más exámenes. Se sentía desubicado, cambiaba tanto la vida de repente por algo tan simple como tener o no tener exámenes. Pasaba también con los largos trabajos, después de pasarse una semana buscando información y tres días dedicados a ello, lo entregaba y se acabó, a otra cosa. Y sentía que era injusto, porque no se puede desconectar así de rápido, sin embargo el antes y el después no es más que un instante.

Llevaba varios días preocupado con una exposición importante. Nunca le había gustado hablar en público, así que imaginad la situación. Cuando quedaba con sus compañeras para prepararla intentaba no pensar en ello. Se centraba en el trabajo en sí, en el recabar datos y repartir temas, contrastar versiones y ocuparse de su parte, idear qué decir y cuándo entrar, el orden... Se acercaba el día, crecía el pánico. No podía creer que tuviera que hacerlo. Ese día se levantó pronto. Miró la hora mientras se ataba los cordones: 07:45. En alrededor de dos horas, todo habría terminado. Estaba en casa, en su cama, como un artista en su camerino, no había empezado y en dos horas todo sería cosa del pasado. Pretendía relajarse con ello, pero esas dos horas había que vivirlas.

A las nueve estaba en clase, el primero en llegar. La gente iba entrando, su público, diez ya le parecían una multitud. Sus socias parecían más nerviosas que él, les transmitió los cambios de última hora. Empezó la función, la boca seca pero ya más tranquilo, no evitaba el contacto directo, los ojos de sus compañeros, hoy jurado, no le inquietaban. Como suele pasar, eso que tanto tememos acaba siendo un éxito, hubo aplausos, felicitaciones y reconocimiento. Se retiró con la satisfacción del deber cumplido a lo grande y, en un primer momento, lo mejor fue sobre todo que ya estaba hecho, que se acabó, ya había hablado en público, se acabaron los nervios.

Pero no salió de un estado como de embriaguez en todo el día. Seguía pensando en ello y lo demás no parecía tan importante. Se dio cuenta de que no estaba tan mal el proceso, que lo había disfrutado, había saboreado la consecución y ahora se sentía vacío. Saber que ya no tendría que hacerlo le turbaba, y empezó a tener miedo de lograr sus metas, advirtió que siempre le pasaba lo mismo, no importaba con qué, primero miedo, luego pasar por ello de todas formas y al final... nada. Porque justo cuando lo valoraba, justo cuando descubría todo lo bueno, era cuando ya había terminado. ¿Para qué volver a clase sin tener que exponer? ¿Para qué tomar apuntes si ya hizo el trabajo? ¿Para qué continuar cuando ya ha vivido el final?

¿Para qué enamorarse de nuevo?

09/03/08

A las urnas

Sus balas o nuestros votos
tu voz, o mis sueños rotos.

08/03/08

Territorio comanche

Vivió durante su infancia
en territorio comanche;
vivían también aquellos
que dieron muerte a su padre.

Mancharon todas sus ropas
con la vida de un cadáver;
se le escapaba el aliento
de la mano de un cobarde.

Ahora tendrá que irse
aunque quisiera vengarse;
ha crecido en una tierra
que de muerte tiene hambre.

Gobiernan los asesinos,
empapelando Arrasate
con fotos de sus verdugos
condecorando sus calles.

Los quieren tener más cerca,
más a mano así más maten;
donde mandan los de siempre
no ose oponerse nadie.

No puede saber siquiera
si el vecino de garaje
llora por este atentado
o en el fondo le complace.

Y es que frente a este episodio
muchos son simpatizantes,
otros son indiferentes
pero todos tan culpables.

Se salvan los que condenan
sin dudas y sin ambages;
no se admiten medias tintas,
no seamos tolerantes.

Que él haya sido el último,
que a nadie más descerrajen
nuevos tiros en la nuca,
que no se mueran en balde.

Mas seguirá Mondragón
bajo el yugo deleznable
porque tienen el apoyo
de la gente más infame.

La niña de veinte años
ha perdido ya a su padre;
y los que le han dado caza
aún no duermen en la cárcel.

Mañana en el mismo pueblo
seguirá saliendo sangre;
no saben vivir sin muerte
ni entienden otro lenguaje.

06/03/08

1st Award

Me han premiado. La chica del Líbano, also known as Girl From Lebanon, ha considerado que merecía este singular galardón y, yo, que para estas cosas soy muy sensible, quiero mostrar mi agradecimiento mediante este post. Como ya le he dicho en su propio blog, para mí lo importante es el gesto, y que esté poco o nada de acuerdo con el premio -y la filosofía de los blog-awards en general- no menoscaba en absoluto la alegría de recibirlo.

Como persona curiosa que soy, he estado indagando un poco sobre este exclusivo premio que todo el mundo tiene, hasta hallar el origen, un blog llamado Leyendas de "El Pequeño Dardo". Su creador, el susodicho, mantiene como última entrada la que anuncia esta primera entrega de su propio galardón, el sentido de cuyo rimbombante nombre en inglés no alcanzo a adivinar: ¿El blog que más me hace pensar? ¿El blog que pienso que es el mejor? No importa. Dardo libró su propio premio a quince (sí, quince) blogs, que a su vez habían de hacer lo propio y así ad infinitum de suerte que, como las buenas cadenas, se ha ido extendiendo hasta llegarme a mí, que soy el último mono, como quien dice. No voy a llorar y decir que no merezco esto, porque...

Y es que qué queréis que os diga, a mí esto de los premios blogueriles, o como queráis llamarlos, me parece que es puro compadreo, todo acaba en una enorme y polirrecíproca autofelicitación. Al final, como decía, todo el mundo acaba con uno, o con todos, no deja de ser un meme sin más test que el de decir quiénes son tus n bloggers preferidos. Si, además, como es el caso, el premio debe entregarse cada vez a quince nuevas personas, apaga y vámonos. Si ya de por sí es fácil hacerse con uno, cuando el crecimiento exponencial responde al quince en lugar de al cinco habitual, lo raro es acabar huérfano de premios. Sin ir más lejos, si tuviera que hacer lo propio, habría de reenviar este galardón a casi todos los blogs que tengo enlazados en la columna de la derecha, y me parece poco serio. Es más, probablemente nunca habría recibidido este premio de no ser porque ser uno entre quince es sensiblemente más fácil que ser uno entre cinco, y si además toca el reparto a un blog relativamente joven, como ha sido el caso, formar parte de los premiados es bastante más sencillo. Si no de qué.

Creo que en el futuro daré un premio Atlantis 2050, con un cartel chulo y todo eso. Esto de los premios es como los blogs, que ahora cualquiera tiene uno propio, se van comunicando y expanden sus redes por todos los rincones de la red. Si el tal Dardo tiene un premio propio, yo no voy a ser menos. Podrían ser los Premios X, aunque igual sonaba un poco porno; o los X-Premios, pero sonaría a lo que pudo ser y no fue.

Obviamente no dedicaré un espacio en mi columna al autobombo de fardar de premios, que he visto blogs que los lucen así en fila como si fueran las divisas de un almirante, no me parece pertinente, así como tampoco, ya lo anticipé, daré este premio a otras quince personas. Mas ello no obstante, manifestaré mi postrer agradecimiento a la responsable de este premio, por elegirme, independientemente de las probabilidades que tuviera, por haberme tenido en cuenta. Que, como digo, es lo que cuenta.

05/03/08

Rincón de marzo

Motivos académicos que, dicho sea de paso, se prolongarán hasta el próximo día 10, me han impedido actualizar últimamente con la frecuencia que todos desearíamos. Ello no obstante, he sacado tiempo para tener un par de catastróficas ideas que conducirán a Atlantis a un nuevo hundimiento, la primera de las cuales es que voy a empezar a escribir poesía (sí, tiraos de los pelos, yo lo haría). Y digo escribir, y no publicar, porque no solo será la primera que vea la luz, sino también la primera que escriba. Siempre he sido escritor en prosa y eso tiene que cambiar, aunque no tenga ni idea de las consecuencias de esta decisión. Todo esto es "culpa" de dos blogs que he comenzado a leer hace no mucho y han despertado en mí esa hasta ahora latente inquietud, así que para ellos los parabienes y para mí las execraciones, si las hubiere.

Ello no quiere decir en absoluto que esto vaya a cambiar. Seguiré escribiendo como hasta ahora sólo que, de vez en cuando y como ya adelantara el mes pasado, dejaré caer algunos versos. La buena noticia es que mis poesías no tendrán nada que ver con las que, salvo honrosas excepciones de las que tengo el placer de ser testigo, se pueden -y suelen- encontrar en la blogsphere, esto es, serán comprensibles, breves, contarán algo y, por encima de todo, rimarán. Soy incapaz de concebir poesía sin rima, aunque sea tema que dé para un debate y para rememorar dulces recuerdos.

Dicho lo cual, me permitiré el atrevimiento de proponer que contestéis a las estrofas con estrofas similares, es decir, a una seguidilla con una seguidilla, a una lira con una lira o a un haiku con un haiku. O tal vez no, y os parezca mejor responder con una estrofa diferente, no lo sé. Esto es algo que en otros blogs surgió de manera espontánea pero que me parece muy enriquecedor, y como no os tengo -y tal vez me equivoque- por grandes aficionados a la poesía, ahí dejo la invitación. Veréis como si probáis acaba enganchando, además que es divertido entrar a leer un cuarteto y encontrarse cuatro o cinco más en los comentarios.

Por supuesto, esto no significaría ni que no podáis dejar un comentario si no os apetece/os da la gana escribir un poemilla, ni que la respuesta deba ceñirse a ello exclusivamente. Todos los comentarios son siempre bienvenidos, pero si se puede aportar un poco de arte, ¿por qué no hacerlo? Tenemos una lengua maravillosa para hacer poesía y una cultura que invita a ello, y creo que llevamos (yo al menos) demasiado tiempo desaprovechándola.


En otro orden de cosas, el día 09 son las elecciones. Que no me entere yo de que no vais a votar, aunque sea a Ciudadanos en Blanco. Batamos un récord de participación y finjamos creer que creemos en esto de la democracia. Me ha llegado al alma el Kit del no votante. xD