31/1/08

Ella no lo haría

A los autobuses de la EMT (Empresa Municipal de Transporte), en Valencia, les pusieron a principios del siglo un par de pantallas en el techo, como los autobuses de los viajes y todo eso. No para ver televisión ni películas, sino las últimas noticias de ocio y cultura, pasatiempos, refranes, información nutricional... lo que se dice cosas de interés (o no). También, claro, tenía publicidad (básicamente eso era) de eventos culturales y otras empresas y organizaciones autonómicas. Era, en fin, una agenda.

En el autobús siempre hay gente que mira y gente que no. Unos que están en lo suyo, con un libro de alguna materia universitaria, los ancianos que hablan entre sí aun sin conocerse, los que se pasan el viaje hablando por el móvil... casi nadie miraba a la pantalla, en realidad. Lola era de las que sí. Por no aburrirse, por mirar algo más que la ventana, porque ella no era de esas que se vuelven autistas con un aparato tecnológico, al menos hasta que el 06 de enero de 2008 los Reyes le trajeron un iPod. Pero como quiera que la agenda era solo óptica y no acústica, seguía mirando, aunque no le interesara.

Ese día no iba escuchando música, pues hablaba con Glaucón. Habían logrado hacerse con dos asientos adyacentes aprovechando que el autobús no iba muy lleno y ninguna anciana andaba al acecho. De haber sido así, probablemente Lola le habría cedido su asiento incluso cuando por su actitud no lo mereciera, porque ella, como otros muchos creen hacer, anteponía la bondad a la justicia. En un momento dado, apareció en la pantalla algo que aparentemente era inocuo pero que molestó a Lola.

L: ¡Ya estamos otra vez con lo de adoptar animales!

G: ¿Qué pasa?

L: Es este bombardeo constante, Glau. No dejan de pedírnoslo, en los periódicos, en las televisiones, y ahora en las pantallas de los autobuses también.

G: No sé, Lola, es normal. Hay muchos perros abandonados en perreras donde no les pueden dar el cariño que una familia sí. En muchos casos son perros maltratados por sus dueños, con graves secuelas psicológicas que...

L: Oye, no estarás metido en esto, ¿verdad? Pareces un hombre anuncio.

G: Yo sólo te digo que no me extraña que lo hagan. Que hace falta.

L: Sí, puede que haga falta. Lo que no hace falta es que pretendan manipularnos a través del corazón. Que nos pongan sus caras de "mi anterior dueño me pegaba", que nos den escabrosos datos a la hora de comer. Eso no hace falta. No quiero que me señalen con el dedo si me compro un perro, ¿sabes? Siempre he querido tener uno. Pero uno que yo quiera, no uno impuesto, con nombre, edad, y traumas. Y quiero un perro de la raza que yo quiera, con un nombre que me cueste una semana decidir. Si quiero un perro me lo compro, porque afortunadamente eso, hoy, todavía podemos elegirlo.

G: O sea que una perrera es como una tienda de perros, pero de segunda mano.

L: Sé que no suena políticamente correcto pero, si lo piensas, es así.

G: Y, ¿qué propones?

L: No tengo nada en contra de las perreras, realizan una gran labor. Lo que no quiero es que ciertas instituciones me conminen a adoptar un perro. Porque no te dicen "adopta", te dicen "no compres, adopta". Y ahí ya te están condicionando doblemente. Como si comprar un perro fuera malo. O que te lo regalen. Al final habrá que presentar un certificado de pertenencia a una perrera a modo de DNI. Me dan mucha pena los perros, pero también me la dan los niños en orfanatos en todo el mundo. Solo te digo una cosa, ¿has visto muchos anuncios que te digan "adopta un niño chino"? No, ¿verdad? La gente sabe que existe esa opción, pero casi todos los que recurren a ella es porque no tienen ninguna otra. ¿Concibes ver un anuncio que rece "no tenga su propio hijo, mejor adóptelo"? Algo así sería impensable, miles de asociaciones, el infame Instituto de la Mujer el primero, se alzarían en armas censurando sin censuras un ataque tal a la libertad de las mujeres y de los hombres de bien. Nunca harían un anuncio así. Pero con los perros lo hacen...

G: ¡Lola! ¡Tu parada!

L: ¡Oh, mierda! ¡Mañana lo retomamos!

27/1/08

Kill

Matar es difícil. No todo el mundo vale para ello. Consiste en quitarle a otro la vida. En privarle de todo lo que tenía, y a todo lo que tenía, de él. Dicen que es muy difícil.

Pero matar es fácil. No hay más que leerse el principio del último Premio Planeta del milenio para encontrar un buen puñado no ya de razones que aseveren dicha afirmación, sino de ideas para llevar el acto a buen -y nunca mejor dicho- término. Hay muchos modos de hacerlo, unos más limpios y eficaces que otros, aunque son dos adjetivos que no tienen por qué ir necesariamente de la mano.

Siempre pensé que no me costaría demasiado matar a otra persona, hasta que cogí un cuchillo e intenté abrir una sandía. No sabéis lo difícil que es obligar al metal a ir más allá del límite que las leyes de la física han estimado conveniente. Y luego todo ese rojo...

23/1/08

Vistas

Escribiente, escribidor o escritor, Josh se asomaba todas las noches al balcón en busca de inspiración. Solía funcionarle, desde que una vez, mucho tiempo atrás, la persona a la que amaba le pidiera que mirara a las estrellas antes de irse a la cama. Lo hizo, y, desde entonces, todas las noches.

Se ha llegado a sentar en una silla de playa viendo la lluvia más allá del resguardado balcón, a solo diez centímetros de él. Su plaza le inspira. Los coches, aparcados al tuntún, como si diera igual el orden que siguen en los colores. Los edificios de enfrente, viejos y diez veces repintados para parecer lo que no son. Las personas que, con cuentagotas, aparecen y desaparecen de su campo de visión, viniendo de calles lejanas y entrando en portales ajenos. Se ha imaginado cientos de cuentos, de fantasía, de amor, de conquistas de ciencia-ficción. Pero se ha dado cuenta de que las mejores historias se le ocurren cuando mira hacia arriba.

20/1/08

Off-topic

Avinguda Antic Regne de València, una hora más allá de la medianoche.
Tres personas sentadas en un banco, con botellas a su alrededor.



Omar: Tíos, no vuelvo a quedar un sábado si juega el Valencia. Porque salir de mala leche pa qué.
Glaucón: Mejor, así bebes más.
Lola: Y nosotros menos, Glau. No compensa. Pásame el vodka.
Omar: No, no, ni bebiendo. Esto ya no tiene cura. Bueno, sí, pero para eso se tendría que ir el puto cerdo que...

Lola desconecta mientras los varones hablan de fútbol. Juguetea con el móvil justo cuando se oye el característico sonido de un mensaje recibido.

Lola: Chicos, Sonia que dónde estamos. ¿Le digo que venga aquí o vamos a algún lado?
Glaucón: Que venga mejor, por lo menos hasta que nos pulamos el alcohol, luego ya vamos a donde sea.
Omar (sigue): ... porque además es que los otros se contagian y al final ya no juega bien nadie, y claro, viene el Villarreal y te enchufa...

Lola mira, sin escuchar, a su amigo. Es capaz de lanzar un discurso futbolístico mientras lía un canuto sin dejar de mirarles alternativamente. Es atractivo. Tiene el pelo largo y las facciones duras; en unos años se convertirá en el clásico protagonista masculino de una telenovela mexicana. Su forma de vestir y de pensar, no obstante, parecen alejarle de una, de otro modo, ajetreada vida sentimental.

Glaucón: ¡Lola! ¿No me escuchas? ¿Se ha terminado la Fanta de limón?
Lola: No, no, aún queda; toma.
Omar: Eh, échame, Lola que se me seca la garganta.
Lola: Normal, si con lo que hablas podrías ser tú el presidente.
Omar: Si yo fuera el presidente, lo que le han hecho a los capitanes no lo habría consentido, y mucho menos de esa forma inhumana y traicionera.
Lola: Es verdad, algo leí. No me pareció bien.
Glaucón: Ni a nadie. Es que les tienen apartados y todo.
Lola: Oye, ¿y eso no se considera mobbing?

En ese momento llega Sonia, con una minifalda de anticonstitucional longitud.

Sonia: ¡Eh chicos! ¿Qué hacéis? ¿Dónde está mi cubatilla?
Lola: Sonia, se te va a helar el chocho.
Glaucón: ¡Déjala, déjala que vaya como quiera!
Sonia: Jajaja. No os preocupéis que a alguien encontraré para darle calor.
Omar: ¿No viene tu novio?
Sonia: ¿Toni? No, no.

Sonia contesta con forzada naturalidad y cambia rápidamente de tema. Lola siente algo extraño y la convoca a un aparte.

Lola: ¿Pasa algo con Toni?
Sonia: Ay, tía, creo que lo voy a dejar.
Lola: ¿¡Ya!? ¡No puede ser!
Sonia: Sí, sí puede. ¿No viste cómo te miraba en Nochevieja? No llego a estar yo y te entra.
Lola: Pero tía qué dices.
Sonia: Que sí, que es un salido. Se ha cansado de mí y ahora va a por otra jovencita.
Lola: Pero, ¿cuántos años tiene?
Sonia: Veintitrés. Y mira que está bueno, ¿eh? Pero da igual, paso de él.
Lola: Tú verás. Tampoco creo que te afecte demasiado, en realidad.

Vuelven con los dos. Ahora es Glaucón el que parece haber tomado parte activa en la conversación.

Sonia: Pero, ¿de qué hablan?
Glaucón: ¡De fútbol!
Sonia (con cara de asco): ¿De fútbol?
Lola: Es el gen.
Glaucón: Lola nos echa la bronca cada vez que hablamos de fútbol.
Lola: Que es siempre.
Sonia: No me extraña.
Omar: No me digas que no te gusta el fútbol.
Sonia: Lo justo, pero no un sábado por la noche, cielo.
Glaucón: Es que acaba de jugar el Valencia.
Sonia: Ah, yo es que soy del Barça.
Omar: ¿Sí? ¿Qué piensas de la cesión de Pinto?
Sonia: ¿Quinto? ¿Quién es ese?
Glaucón: Pinto. Para cubrir la baja de Jorquera.
Sonia: ¿Jorquera? ¿Juega en el Barça? Definitivamente no me gusta el fútbol.

Ríen. Siguen bebiendo.

Lola: ¿Ese que habéis dicho es el que se lesionó en el Euskadi-Catalunya?
Sonia: ¿Pero no decís que es del Barça?
Omar: No, pero era un amistoso con la selección.
Sonia: ¿Catalana?
Glaucón: Sí, Jorquera. ¿Por qué lo dices?
Lola: Es que me acuerdo del presidente del Barça todo indignado cuando sus jugadores iban convocados con España, cargando contra la Federación en virtud de los riesgos que corrían solo por jugar un simple amistoso. ¿Dijo algo del portero este?
Omar: Jeje, no. ¿No ves que es independentista? Como se lesionó con Catalonia, se calló como una puta.
Lola: Pues vaya. Entonces le da igual que los jugadores se lesionen o no. Lo que le pica es que jueguen con su denostada España.
Glaucón: ¡Eh, tú no digas! Bien contenta que estabas hace dos veranos con el Mundial.
Lola: No, si yo no defiendo a nadie. Pero me parece ridículo lo de este tipo, ¿por qué no es más claro? Si ya todos sabemos de qué pie cojea.
Glaucón: Pero, Lola. ¿¡Estás hablando de fútbol!?
Lola: No.



Avinguda Antic Regne de València, hora y media más allá de la medianoche.
Cuatro personas en torno a un banco, con botellas a su alrededor.

16/1/08

Alive

Tengo un pato de goma. A diferencia de los demás, no es amarillo, sino más bien verde; militar. Y, a diferencia de los demás, tiene vida propia.

Al principio pensé que me lo movía ella, pero no podía ser. Me lo regaló a mí, aunque la que más se divertía con él era ella. Sabía que yo era una persona muy ordenada y maniática, y disfrutaba cambiándomelo de sitio a posta. Inicialmente solo éramos compañeros de piso, luego fuimos algo más, y luego fuimos algo menos. Luego no fuimos nada, porque ella se fue para no volver, y nos quedamos solos el pato y yo.

Y sin embargo se mueve, como -miente la leyenda- dijo Galileo tras acatar de boca para afuera el heliocentrismo. Me sigo duchando por las mañanas y compruebo que está allí, en la jabonera, con su imperturbable lacónica mirada. Me voy a trabajar y cuando vuelvo no está ahí. Aparece en el microondas, o encima de la cama, o junto al ordenador. Muchas veces ella lo dejaba en el recibidor, mirando hacia la puerta. Y cuando yo llegaba lo veía y él a mí, y sabía que había sido ella, y era como una señal que me decía que todo marchaba bien, que en media hora regresaría del trabajo y haríamos el amor y dormiríamos, y al día siguiente volvería a cogerlo y a cambiarlo de sitio. Yo lo dejaba un rato más ahí, hasta que llegaba ella, y por la noche lo ponía de nuevo en su lugar, antes de dormir.

Pero ella se ha ido, el pato se mueve y yo me siento como el padre de Amélie, que ve al gnomo del jardín recorrer todo el mundo sin explicación racional aparente. Últimamente le da por ponerse en el recibidor, como cuando estaba ella. Un día, en el ascensor, advertí que había olvidado las llaves del coche en casa. Di media vuelta y abrí, y el pato ya estaba allí, esperándome, esperándola. Un instante antes lo había dejado en la ducha y ahora estaba en el recibidor.

Al final dejé el trabajo, no fuera a ser que alguien estuviera aprovechando mis ausencias para entrar en casa y cambiar al pato de sitio. Así lo tengo controlado. Por las mañanas, esto me consta, amanece en la ducha. A mediodía me siento con un libro y cuando levanto la vista está sobre la mesa, leyendo la contraportada. Entonces lo llevo otra vez a su sitio, me pongo a cocinar y cuando voy a por una olla aparece en el armario. O tal vez sobre la nevera, indicándome el punto de sal. Últimamente le da por ponerse en el recibidor, como cuando estaba ella. Solo que ella ya no está, aunque el pato se empeñe en hacerme creer que sí.

14/1/08

Se puede ahorrar el mail

Lola, como el resto de personas de este mundo, no sentía ninguna simpatía hacia el fenómeno llamado spam. Abrir el correo y ver que, de cinco mensajes nuevos, dos eran publicidad surgida de algún contrato infernal que había aceptado para poder registrarse en tal o cual página y tres, estúpidas cadenas del menos avispado de sus contactos, era ciertamente entristecedor. Contra las multinacionales nada podía hacer, pero a sus amigos les insistía para que no le mandaran las temibles cadenas y los adjuntos powerpoint. En vano.

Porque el que reenvía nunca dejará de hacerlo, y más si se le amenaza con siete años de desamor. Hay a quien le sale la vena comprometida y te manda ese powerpoint con desagradables imágenes sobre la hambruna en algún irrelevante país africano, los tests que todos hemos hecho mil veces, las ocurrencias, los chistes, todo siempre es repetido, y cuando no lo es acabará siéndolo.

Pero hoy le ha llegado a Lola un powerpoint muy gracioso, probablemente realizado por algún rojillo español, que cuestionaba la imagen que los medios ofrecen sobre el nuevo eje del mal en América latina: Castro, Morales, Chávez. Para ello, denuncia otras muchas irregularidades y atrocidades cometidas en otros tantos países del continente, no necesariamente afines al capitalismo occidental que los States representan, como Guatemala, Honduras, El Salvador, Perú, México o incluso Colombia. De algún modo, el autor de ese simpático documento advierte una palpable conspiración de los mass media para señalar solo a unos pocos y no a todos.

Obviamente no era la primera vez que Lola leía algo parecido, casi siempre con idéntico resultado, esto es, la indiferencia. No es que fuera una desalmada, es que, como ya se vio en algún capítulo anterior, si no nos toca de cerca raramente nos importa de verdad. Hasta aquí la parte meramente informativa, pero como nadie hace nada por nada, llega la propaganda: "No dejes que piensen por ti" rezaba, junto a los logos de servicios de información de todos los colores, tanto El País como El Mundo, tanto La Ser como La Cope. Porque el que lo había hecho, decidió Lola, quería dar una imagen imparcial, y hoy en día, por lo visto, uno parece más sabio y objetivo, infame falsedad, cuanto mayor su abanico de críticas.

Ya metidos en faena, el muchacho que perpetró esta obra salpica a El Corte Inglés y Zara, di que sí, feroz capitalismo que en mala hora nos vino a conquistar, y no se despide sin recordar que hemos de buscar la información por nuestra cuenta, sin dejar que los grandes intereses económicos filtren la verdad. A estas alturas Lola ya dibujaba una sonrisa en su rostro, aliviada por no tener que sentir pesadumbre ante su falta de empatía. "Lucha, reflexiona, piensa, investiga, participa, involúcrate, sé activo, critica, actúa, insiste, ten criterio, opina, muévete, averigua, defiéndete, resiste". Todo ello en la misma diapositiva y con colorines, y además cada palabra tardaba una eternidad en salir.

Y quedaba lo mejor, la última plana, con un enorme "Y sobre todo PÁSALO" que acabó de rematar a nuestra protagonista. Ante tal ejercicio de brillante consecuencia, a Lola no le quedó otra que seguir el consejo propuesto: Pensó y actuó, más o menos durante un segundo, deslizó el cursor del ratón por el botón de reenviar, pasó de largo y lo mandó al olvido.

10/1/08

Play

Sonia solía jugar por internet todas las noches. No ese "jugar", no era ludópata, no apostaba dinero ni jugaba a juegos de azar. Se metía en una página de juegos online con sala de chat, y se pasaba largas horas jugando al minigolf contra otros. Le gustaba porque, aunque el día hubiera sido una mierda, el tiempo que duraba una partida conseguía abstraerse, olvidarse de todo, estar concentrada únicamente en hacerlo lo mejor posible. Al principio perdía a menudo, y se enfadaba. Con el tiempo fue mejorando, tenía talento y le echaba tiempo, dos cosas necesarias y suficientes para triunfar en estas lides.

A pesar de que tenía que madrugar para ir al instituto, se acostaba bastante tarde pues, según ella, a esas horas se encontraba a los mejores jugadores. Tal vez era más difícil ganar, sí, pero también era más estimulante hacerlo. Y seguía mejorando. No se relacionaba mucho con los demás, no era muy dada a hablar. Con el tiempo, la gente se va reconociendo y conociendo. Es fácil ver que un nick se repite día tras día y, de algún modo, a unas horas en las que la sala está más bien vacía, se forman pequeñas familias a las que Sonia era completamente ajena. Estaba allí para jugar.

Era lo suficientemente competitiva como para que no le agradara perder, pero no tanto como para evitarlo a toda costa. Era una tía legal, no entorpecía al contrario si no lo hacía él primero, y esperaba el mismo trato. De no ser así, podía largarse a mitad de partida o incluso intercambiar algún insulto. No le gustaba irse a dormir con el sabor amargo de una última derrota, así que cuando le entraba sueño jugaba hasta que ganaba, que a menudo era a la primera.

No le gustaba perder, es cierto, pero no le importaba hacerlo. Era una buena jugadora, y los buenos saben que cuando se juega se puede perder. Llegó un momento en que se convirtió en una de las mejores. Jugar y ganar eran dos términos similares y, como si fuera una espartana, solo esperaba que entre todas las personas que la retaban hubiera una sola capaz de doblegarla. Y esto precisamente era lo mejor del juego, una partida equilibrada, que no se decide hasta el último hoyo, una partida donde cada movimiento en falso podía suponer la derrota. Y si perdía le daba rabia, es verdad, pero cuando ganaba...

Hay cosas que no pueden explicarse con palabras. Es esa sensación, ese ligero temblor de manos, el hormigueo en la punta de los dedos, la tensión del todo o nada, la adrenalina de dar un gran golpe y esperar un error del rival. Por eso seguía jugando y perdía horas de sueño, porque toda una noche valía la pena si, al menos una vez, alguien era capaz de hacer que se sintiera así. Ganar sólo tiene sentido cuando asoma la duda de no hacerlo.

7/1/08

07-E

Lola odiaba los siete de enero.
Sobre todo cuando caían en lunes, como en 2008.

5/1/08

Wheels

Salió de buena mañana, tras un rápido desayuno. Iba al pueblo, tenía el coche aparcado a cinco minutos de casa. Llegó, y vio una rueda pinchada. Solo entonces cayó en la cuenta de que no sabía cambiar una rueda. Tenía el carnet de conducir desde hace poco, apenas dos meses. Decidió buscar un taller, era pronto, alguno donde aún no hubiera mucha faena urgente y la pudieran atender de inmediato.

Lo encontró. Un mecánico generoso que le dio una rápida lección de cómo cambiar una rueda. Acabó, "¿cuánto le debo?", "nada, mujer, nada". Ella le dio diez euros "para un café". Si hubiera pedido veinte, probablemente nunca volvería. Si se hubiera ido sin pagar, no le tendría ahí para futuros favores. Pero las cosas sucedieron de otra forma, acaso porque ambos decidieron confiar en la bondad de los desconocidos.

Todavía es Navidad.

3/1/08

Rincón del lector (enero)

En primer lugar, aprovechando este mínimo espacio autoconcedido para hablar con cierta libertad, quiero desearos un feliz 2008 a todos y bla bla bla. Dicho lo cual, hay un tema que me preocupa ligeramente y es el bajo número de comentarios que observo entrada tras entrada. Claro está que, como bloggers, siempre queremos más y, teniendo en cuenta que todo lo que se escribe se hace con ánimo de ser leído, el principal enemigo de un blog, desde mi punto de vista, es que el autor se rinda ante la sensación de estar hablando para las paredes, o para un par de personas nada más. No os pido con esto que comentéis siempre, pero... yo soy de los que lo hace. Y, a diferencia de otros blogs que pudiera haber tenido, en Atlantis 2050 no tengo constancia de quién entra cada vez; el único modo de sentirme respaldado, en este sentido, es a través de los comentarios.

Por ello, también es justo decir que en parte lo siento así, y quiero agradecer públicamente la entrega de los habituales y más especialmente si cabe la aportación de esas personas, bloggers todos ellos, que pese a no pertenecer a mi círculo de amistades más cercanas han dejado -y espero sigan dejando- su granito de arena. Es muy agradable sentir esa expansión de lazos.

Y después de esta pequeña introducción, vamos con la primera sugerencia que ha llegado al e-mail que tenéis a la derecha: Un miembro activo de A2050 propone que, en las conversaciones, diferencie con colores las líneas de diálogo de los distintos personajes, para una mejor identificación. La verdad es que, aunque suene tópico, me alegra que me hagan esta sugerencia, porque no es un tema que haya pasado por alto. Lo cierto es que, sin embargo, en principio no creo que vaya a hacerlo.

Y eso que es incuestionable que sería menos difícil perderse si cada personaje en cada historia tuviera su propio color pero, por un lado, esto no es en absoluto necesario cuando son diálogos relativamente cortos y, por ello, van acompañados de sus pertinentes acotaciones como "dijo Lola", "terció Lorena", "contestó X". Y, por otro lado, cuando no es así -cosa que creo que ha sucedido en tres ocasiones-, o son diálogos en el sentido estricto de la palabra -esto es, en los que únicamente participan dos personas y cada nueva intervención solo puede deberse al interlocutor del primero- o, como en el caso del post que despedía el año, se ha buscado deliberadamente ese efecto caótico, para trasladar al lector el ajetreo de las horas previas a un evento de tales características. Supongo que en parte se ha visto cumplido ese objetivo.

Ello no obstante, tened la certeza de que en el futuro buscaré nuevas alternativas por si llegara a hacerse imprescindible clarificar los diálogos, aunque también diré que de momento estoy satisfecho con el resultado de los que eran un poco menos cristalinos, pues la intención de un texto, de la naturaleza que fuere, siempre debe prevalecer.

Aparte de esto, he recibido algunas nuevas preguntas y comentarios en el correo (entre ellos, Vengador insistiendo en su teoría de la conspiración), aunque confío en que muchas de ellas serán de algún modo contestadas con el paso del tiempo y el avance de las historias. Escudero me preguntaba por esos relatos fantásticos que "prometí" (las comillas son suyas) al iniciar este proyecto... Bien, tienes toda la razón, solo puedo deciros que la cosa está en marcha. Estoy "recopilando" (estas son mías xD) temas para no quedarme parado tras los primeros relatos, como les ha pasado ahora a las series USA con la ya famosa huelga de guionistas.

Esto no significa, lo dejo claro, que los esté escribiendo, porque otra de las cosas que "prometí" fue cierta frescura en los relatos. Digo esto a vueltas del mail de Cólico electrónico en el que, más que acusarme, me cuestionaba acerca de esa naturalidad que él no ve en ninguna parte. Lo cierto es que puede perfectamente ser responsabilidad mía, pero parece que aquí ha habido alguna confusión de términos.

Mi manera de escribir puede variar sensiblemente dependiendo de, para entendernos, la categoría para la que esté escribiendo, pero en esencia siempre escribo igual, y mi manera de escribir es esta. Dije que el contenido de este blog no sería "excesivamente meditado ni revisado" y que la intención acerca de los relatos era "escribirlos del tirón, (...) hacerlos en el momento, por decirlo así". Y eso lo mantengo.

Esto significa que escribiré sin grandes artificios y sin pensar demasiado las cosas, pero no que escribiré comedietas o películas de acción, porque francamente no es mi estilo, ni mi registro. Significa que no podría afrontar un blog como este si trabajara todo lo que en él aparece tanto como otros relatos que he escrito en mi vida (que, tampoco os penséis, hablo de tres o cuatro días), y si pudiera tampoco querría, porque lo que persigo, en definitiva, es levantarme un buen día, encontrarme un pensamiento, escribir con ello un relato y publicarlo de inmediato (ejemplo perfecto: Comida china), no el estar buscando ese pensamiento para poder escribir algo, o idear un relato, darle forma y pulirlo en una semana.

Pese a todo, me ha parecido una pregunta muy interesante, que me ha ofrecido la posibilidad de explicarme mejor -insisto en que en todo caso la culpa es solo mía- para que quede claro por dónde van los tiros en A2050. Que luego consiga o no lo buscado, es harina de otro costal.

Por último querría hacer mención a una pregunta que me ha llegado al correo pero que también se hizo eco en alguno de los comentarios de otros posts, respecto a la baja actividad que ha habido en diciembre. En cierto modo me gusta que se note, quiero creer que es una buena señal, pero no tenéis que preocuparos porque mi intención (parezco un político, de tanto "prometer") era bajar un poco el ritmo hasta consumir el año para empezar este 2008 con algo más de energía.

Y después de este larguísimo post resumiendo lo mejor de diciembre, os merecéis que me vaya despidiendo, no sin antes recordaros una vez más que tenéis la boca para hablar y los dedos para escribir: haceos oír. Tenéis el e-mail a la derecha. ;-)